Dr. John – Locked Down

Dr. John – Locked Down
Nonesuch, 2012
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Muchas veces, los caminos que nos llevan a los melómanos a descubrir un buen disco tras un personaje desconocido son inescrutables. La pista de Dan Auerbach, componente de los The Black Keys; una extraña portada; un par de líneas anunciando el disco; Dr. John, un nombre sugerente; palabras clave que encienden alarmas como blues, rock, psicodelia, añejo, oscuro o cenagoso, por ejemplo. La delgada línea roja entre que piques el anzuelo o que pases del cebo con indiferencia depende a veces de pequeñas sutilezas como esas y seguro que muchas veces esa indiferencia nos ha hecho perdernos más de algún descubrimiento musical. Por suerte para mi, esta vez hice caso de las pistas.

En este caso tiré tímidamente del cebo y el enganche del anzuelo fue poderoso, inesperado. Me encontré inmerso en un mundo de otros tiempos, transportado a sonidos añejos, a ceremonias desconocidas de un lugar llamado New Orleans, al calor tórrido de sus paisajes y a los peculiares olores, sabores y matices de una música con aires ancestrales que sólo podemos imaginarnos. Descubrí a este Dr. John, septuagenario músico, de abultado bagaje musical pero un total desconocido para mi, que a estas alturas nos viene a decir que el blues, el rock y otros brebajes están muy vivos, de la mano del antes citado y últimamente omnipresente Dan Auerbach, que lo empuja a la modernidad desde su toque personal en la producción y la instrumentación.

Dr. John nos trae con Locked Down un adictivo cóctel de blues, rock, jazz, soul o psicodelia totalmente enraizada en su New Orleans natal, tierra de fusiones, oscurantismo, luminosidad, vudú, mistério y leyendas, donde el toque moderno de la producción no desvirtua todo lo genuino que aporta este ya venerable músico.

Desde el primer tema, Locked Down, ya tomamos una bocanada del brebaje que el doctor nos ha preparado con un sonido que nos lleva a ambientes tórridos, saturados, propios del blues fusionado con ingredientes y sonidos que sólo crecen a las orillas del mítico Missisipi aderezados con coros de soul de vieja escuela para desembocar en el segundo tema, Revolution, uno de mis favoritos, igual de saturado pero engranando una marcha más y añadiendo vientos, donde Dr. John se sigue mostrando como una mezcla de un Tom Waits sureño con su canallesco paisano Mink/Willy DeVille en sus vocales.

Dr. John – Revolution.

Big Shot nos invita al sudor y al baile cadencioso con su ritmo reptante mientras que Ice Age apela al lado funky y a dejarnos entrever a Waits de nuevo, mientras seguimos moviéndonos y bailando en trance a las órdenes de un órgano que lleva la batuta en alguna oscura ceremonia en tierras llenas de lagunas cenagosas y caimanes.

Llegamos a uno de los mejores temas del disco con Getaway, que comienza fusionando R&B y jazz de manera acompasada para acabar soltando latigazos guitarreros de primer nivel en un final para paladear con detenimiento y que hará las delicias de nuestros oídos.

Retomamos la calma con Kingdom Of Izzness, un suave blues con exquisita instrumentación en capas que es patrón de todo el disco y empalmamos con You Lie, con los ritmos muy marcados y la voz otra vez profunda, casi rapeando con sabor sureño, invitándonos de nuevo a dejar el cuerpo moverse y cerrar los ojos saboreando las cadencias, cambios de ritmo y matices sonoros. Si a estas alturas del disco todavía no has mordido el anzuelo hasta el fondo, es que tienes que escucharlo otra vez porque algo se te ha escapado.

Con Eleggua llegamos al corte más lleno de la esencia de la tierra del doctor, el más negroide, donde parece actuar de chamán de oscuros rituales pronunciando secretas palabras del ritual vudú para revivir muertos vivientes y vivos mortalmente aburridos, mediante hechizos, brujería y ritmos africanos.

El penúltimo corte es un precioso y soulero medio tiempo titulado My Children, My Angels, donde nos deja patente la clase y elegancia que atesora el abuelo, después de tantos años dando vueltas en ese duro mundo por el que ha transitado embarcado en su particular visión de la música, con un tema que invita a tararear o a bailar bien agarrado a tu pareja, si la tienes.

Para cerrar, God’s Sure Good, dejándonos otra muestra de como batir, mezclar, fusionar rock, blues, soul o gospel y que nos parezca la cosa más natural del mundo.

Para mi, uno de los discos del año y una agradable sorpresa la de este extraño y venerable Dr. John, un disco que es una pequeña joya por descubrir, lleno de personalidad, vivo, vibrante y lleno de magia. Parece mentira que tenga que ser un septuagenario el que nos venga a decir que la música no está muerta, pero él a su manera así nos lo dice bien alto y claro desde el interior de este Locked Down.

Tomen nota.

Nos vemos.

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