Canciones de Pachi (VIII)

Vamos por la octava. Dicen que no hay octava mala.

Seguramente podría escoger entre varias canciones de este grupo, muchas canciones que me parecen magistrales, de un grupo del que hace muchos años que caí rendido a su genialidad, a esa particular forma en que me llegan, a su estilo único, inimitable y mil veces imitado. Llevaba días con ganas de poner una de ellos y no conseguía  decantarme por ninguna. Me gustan tanto tantas. Tantas hay que lo merecen, que me dolía menospreciarlas o tener un favoritismo con alguna de ellas, como si fuera un pequeño acto de traición.

En ese dilema que no me dejaba vivir andaba, viviendo sin vivir en mi, cuando la inspiración llegó por su propio camino. Al final fue el azar, la fortuna y el modo aleatorio del iTunes quien decidió mientras preparaba la cena ayer, con el volumen de los altavoces del ordenador en modo nocivo para su integridad. Comenzó a sonar e instantáneamente captó mi mente, entró en mi cabeza, me dijo que ella era la elegida. Lo curioso es que hacía tiempo que no la escuchaba, que no se me había ocurrido su nombre cuando barajaba temas del grupo para esta sección, pero al momento ya no tenía ninguna duda de mi octava elección.

También cargada de recuerdos, de los mejor guardados y jamás contados. Una canción que me parece bella en su tristeza, de una triste belleza, que dispara algo en mi interior, que conmueve incluso cuando no sabía que mierda decía, que me invita a dejarme ir, a liberar el control de mis emociones, casi siempre sujetas, hundidas en lo más profundo, a saborear el sabor de hundirte en la melancolía, en la nostalgia, en permitirte pensar en ella, en echarla de menos, en recostarte, en cerrar los ojos para deprimirte, suspirar, notar el dolor de pensar y recordar en lo que pudo ser y no fue, en ver tantas imágenes que quedaron envueltas en las brumas del recuerdo, saborear el pequeño placer de tu tristeza, de ese nudo que sientes dentro.

Luego la canción termina y empieza otra, como la vida misma y tienes que abrir los ojos, tienes que levantarte y seguir haciendo la cena, como la vida misma. Volver a vestir la armadura y disipar las brumas. Coger aire para seguir el camino.

Esa para mi pequeña joya se titula Trust y pertenece a los The Cure. Os dejo con ella.

The CureTrust
(Wish, 1992)

“There is only you”

There is no-one left in the world
that I can hold onto.
There is really no-one left at all.
There is only you.

And if you leave me now,
you leave all that we were
undone.

There is really no-one left.
You are the only one.

And still the hardest part for you
to put your trust in me,
I love you more than I can say,
why won’t you just believe?
…………………………………………………..

No queda nadie en el mundo
a quien pueda aferrarme.
Realmente no hay absolutamente nadie.
Solamente tú.

Pero si me dejas ahora,
dejarás todo lo que hemos sido
deshecho.

Realmente no hay nadie,
tú eres la única.

Y todavía la parte más difícil para ti
es poner tu confianza en mí,
aunque te quiero más
de lo que puedo decir.
Podrías creerme, simplemente?*
…………………………………………………..

* El ignorante traduce de nuevo. Dicen que la ignorancia es ciega. Yo soy miope.

Nos vemos.

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