O. Children – Apnea

O. Children – Apnea
Deadly People Recordings, 2012
 

O. Children son una banda de jovencitos británicos que luchan e intentan salir de debajo de la losa que para muchos críticos es esa moda llamada revival que engloba su estilo, que podríamos etiquetar de post-punk o dark-pop o rock gótico y que además ven empeorado su panorama de subsistencia cuando se habla de sus influencias y la inevitable cita de Joy Division, que a estas alturas, más que un empujón o carta de presentación para los grupos se convierte en una puñalada en la espalda. También se citan a Sister of Mercy y rizando el rizo salen Interpol o Editors a la palestra. Bien, los que se suelan sentir molestos ante estas influencias mil veces citadas sobre otros tantos miles de grupos pueden dejar de leer ya mismo, porque algo de todo ello suena en el río. Los que, como en mi caso, concedan una relativa importancia a esos temas o hablando claro, se la resbala, están invitados a continuar leyendo. Quien esté libre de influencias que tire la primera piedra, dicen. Luego de escuchar libres de prejuicios veremos como se gestionan esas influencias y si consiguen imprimir su sello o hablamos de mero plagio.

El grupo comenzó sus andanzas creando cierto barullo con su primer nombre, Bono Must Die, cosa a la que el mesiánico líder de los U2 obviamente no le debió pillar el chiste, por lo que, tras un breve tiempo cambiando al nombre de Orphans, publicaron ya en 2010 el disco homónimo bajo el nombre de O. Children, que parece ser inspirado en un tema de Nick Cave, obteniendo un relativo éxito en las islas con temas como Ruins, Dead Disco Dancer o Radio Waves con los que los descubrí y que me pareció uno de los mejores debuts en ese año.

El grupo está formado por Tobias O’Kandi en las labores vocales y de frontmanGauthier Ajarrista a la guitarra, Harry James al bajo y Andi Sleath a la batería. La imagen del grupo en sí ya es bastante curiosa, pues si bien en los casos de guitarra, bajo y batería nos encontramos con un aspecto que encaja en unos jovenzuelos británicos dedicados a eso del post-punk, resulta chocante comprobar que el vocalista es un chavalote negro, desgarbado y que les quita dos cabezas o más al resto de integrantes del grupo. Y no será solamente eso lo destacable o sorprendente del amigo Tobias como veremos más adelante.

Su nuevo disco, Apnea, es otro de esos trabajos que esperaba con cierta curiosidad y algunas expectativas por el ya comentado buen debut para mi gusto y que esperaba que refrendaran con este segundo intento. Según he leído, el título del disco hace referencia a los problemas de sueño que tuvo Tobias, de origen nigeriano, derivados de algunos follones burocráticos y legales con los permisos de residencia en la pérfida Albión. Supongo que tendrá que ver también con ese ojo que nos mira desde la bonita portada.

Curiosidad y expectativas que a mi entender son colmadas con un buen disco que tiene el handicap de no ser tan directo o inmediato como el primero, no tiene pelotazos tan claros como Dead Disco Dancer o Radio Waves y que se refugia todavía más en el ambiente oscuro dejando un tanto de lado la chispa y el lado discotequero de su predecesor, por lo que necesita de un consumo más relajado para su disfrute y que el fruto de una mayor elaboración y madurez compositiva acabe calando. Sí, nos ponen en la disyuntiva de decidir si echamos de menos el aire más dinámico de antes o nos quedamos con esta versión más oscura y sosegada. Aunque también podríamos quedarnos con las dos.

El disco abre fuego mostrando ya su juego con Holy Wood, un juego lleno de esa oscuridad en un tema sin apenas estribillo, que tiene tensión instrumental y la mantiene aunque no explote mediante un bajo grueso y una batería que mantienen un ritmo denso, pausado pero implacable apoyado en guitarras de sonidos punzantes unas veces y ásperos en otras. Entra también en escena otra de las marcas de la casa inconfundibles en este grupo, una de esas bazas de las de tomar o dejar, que no es otra que la particular y personal voz de Tobias, grave, oscura, profunda, de barítono y que resulta chocante la primera vez que se escucha pero que dota al grupo de una fuerte personalidad para bien o para mal y que en este disco muestra una evolución, una riqueza de matices superior al anterior disco, lo que añade un plus a su valoración.

Continuamos acelerando un poco el ritmo con The Realest, uno de los mejores temas del disco, algo menos oscuro, algo más dinámico, que va subiendo en intensidad mientras se suman instrumentos y con una gran interpretación vocal. Quizás la más movida del disco.

O. Children – The Realest

Red Like Fire comienza relajada, siguiendo esa atmósfera oscura acompañada de cierto dramatismo instrumental que desemboca en el estribillo y gana fuerza hacia el final. Seguimos bajando revoluciones con Oceanside, uno de los temas más pausados y quizás más flojos del conjunto con un estribillo que se me antoja demasiado poco elaborado o facilón y que nos deja una canción simplemente agradable.

Con PT Cruiser llegamos a una de esas extrañas elecciones de primer single, que aunque no es mal tema con esas guitarras más duras, distorsionadas y cierto aire retro, no me parece de lo más representativo ni de lo mejor del disco. Dos temas que bajan algo el nivel alto que llevaba el desarrollo hasta su llegada.

Vuelven a subir el listón con I Know (You Love Me), título que se repite como un mantra juguetón y pegadizo durante casi todo el discurrir en uno de los temas más alegres dentro del tono oscuro del grupo y que también va subiendo de intensidad hasta su final dejando aires a The Cure o New Order por el camino. Más influencias para la hoguera que no dejan de aumentar con Yours for You y sus ritmos ochenteros, con otra subida de revoluciones y otra pizca de chispa y dinamismo de estos oscuros muchachos.

Un suave colchón de electrónica y teclados retro y minimalistas arropan H8 City con Tobias cantando con grave y vaporosa suavidad, hilvanándose hasta la entrada final de las guitarras en un final que tira hacia el post-rock y que lo convierten en otro de mis favoritos. Con Swin se vuelve a endurecer un poco el registro con guitarras más clásicas y con unas vocales que suenan tensas y algo amenazadoras.

Llegamos al final con dos buenos temas, el primero titulado Solid Eyes, marcado por una potente línea de bajo y un riff de guitarra muy logrado que acompañan la particular voz del vocalista y la segunda, Chimera, que también es el segundo single y que a mi me convence más que el primero, donde recuperan la chispa en un tema de los más poperos del disco, con un constante ritmo de batería galopante y un buen estribillo que nos deja buen sabor de boca para terminar este Apnea.

O. Children nos deja una buena continuación de su primer disco, con más matices y más elaboración, dando un paso adelante sin esconder sus influencias pero demostrando que tienen suficiente personalidad para no sonar a más de lo mismo, a sonar a O. Children. Quizás no tan directo y vibrante de primeras pero sí con la suficiente inteligencia para dejar más poso a poco que se les de la oportunidad de asomarse a su propuesta sin prejuicios y con algo de calma.

Nos vemos.

Publicado en Desconcierto.

2 pensamientos en “O. Children – Apnea

    • De nada, Nergal, para eso estamos. Para ir tan sobrado de comentarios como voy, me alegra por lo menos acertar contigo.

      Para mi es uno de los mejores temas del disco, ya me dirás qué te parece el resto. Y si te convence, no dejes de probar con el primero.

      Nos vemos.

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