Far – Water & Solutions

Far – Water & Solutions
Epic / Immortal Records, 1998
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Otro de esos discos predilectos que considero raros, ocultos y del que he oído hablar pocas veces o que nunca he visto en una tienda, un ilustre desconocido a pesar de que es considerado de culto después de su publicación a finales de los 90. Me enganchó mucho cuando lo conseguí quién sabe cómo o por qué, recurro a él también de vez en cuando a pesar de haberlo quemado en su momento, pero me lo dosifico y no lo puedo poner siempre que quiero. Es un disco oscuro, crudo, agobiante, de esos no recomendables cuando vas bajo de moral porque su influjo puede ayudar a acabar de hundirte.

El disco de hoy es el cuarto trabajo de esta banda yanky que proviene de Sacramento y que hasta ese momento había pasado desapercibida y de puntillas hasta la llegada de este Water & Solutions. El grupo estaba formado por Jonah Matranga en las vocales y la guitarra, Shaun López en la guitarra solista, John Gutenberger al bajo y Chris Robyn a la batería y percusiones. Se les suele encasillar con la etiqueta de emo-core, incluso como precursores del estilo antes de que la etiqueta perdiera su significado sepultada entre toneladas de grupos de ojitos pintados de negro, vestuario de diseño, peinados de moda, posturitas lánguidas y música sin personalidad.

También es cierto que su discografía no me parece demasiado reseñable desde mi punto de vista, ni antes ni después de este disco, una vez investigada a raíz de este trabajo con más o menos atención. Digamos que con este álbum dieron con la tecla, consiguieron el justo punto de equilibrio, un toque personal que los destacaba pero que no consiguieron mantener ni definir o volver a conseguir, acabando perdidos en el anonimato no sin antes haber dejado el bonito canto de cisne del que hoy os hablo.

Es extraña y sorprendente la capacidad de Far en este disco para mostrarse desde la fragilidad y la ternura hasta la mayor crudeza sin necesidad de retorcer ni hacer piruetas con su música, utilizando únicamente un rock sencillo pero sólido, con un vocalista en buena parte responsable de este emotivo viaje, pues posee una voz que puede deslizarse sigilosamente como una lágrima por la mejilla, ingenua e infantil durante la mayor parte del tiempo, para un momento más tarde explotar en gemidos rotos de rabia, volver a encandilar con una preciosa melodía y retornar de repente a la furia con facilidad. Me encanta esa voz unos días, me parece sublime, otros me pone algo nervioso, me intranquiliza como esa tiza que ralla el encerado.

Pero también suma y mucho la producción, la atmósfera de instrumentación simple pero cargada, el sonido potente, grueso y gordo de las guitarras, sumado a un bajo musculoso, perfectamente audible y muy marcado, como a mi me gusta, forman un cóctel especialmente realizado para que me entre por las orejas como la seda.

Ya de inicio con Bury White veremos todas las virtudes y posibles defectos del disco, si nos va a gustar o nos produce rechazo. Si entramos en ese juego de subidas o bajadas llenas de calma y distorsión. Si adoramos o odiamos la particular voz de Matranga, su particular forma de interpretar los temas, dulce y sensible o desgarrada y desquiciada, bordeando la delgada línea roja del desafine o el fuera de tono, si nos creemos esa emotividad que destila. Si nos seduce ese sonido de guitarras crujiente, denso, que llena el fondo cuando ganan intensidad y se desata la tormenta y ese bajo oscuro martilleando sin cesar que surca todo el disco.

Far – Bury White

Really Here transcurre en su mayor parte por la calma en una especie de lenta y sentida balada de guitarras intensas meciéndose en el riff inicial sin que las vocales se lleguen a desgañitar. Un breve lapso que se rompe con Water & Solutions, que gana en aspereza y fuerza, tensa y exprime cuerdas vocales, viene y va entre la distorsión y la emotividad.

Far – Really Here

Mother Mary fue la canción que más los acerco a algo parecido al éxito, la más pegadiza y accesible en el estribillo, con esa marca de la casa que son los cambios de ritmo pero bajando un poco esa atmósfera agobiante del resto del disco. No sé, quizás me gusta llevar la contraria, pero a mi es de las que menos me convence. Continua con I Like It que retoma el camino tenso, agobiante, marcado esta vez por un ritmo de batería frenético, arisco que engancha a la perfección con el histérico estribillo y el desenfreno de la siguiente canción, The System, que no deja de subir en intensidad y amenaza con acabar destrozando las forzadas cuerdas vocales de Matranga.

Se necesita un poco de oxígeno, levantar un poco el pie del acelerador con Nestle, un contenido medio tiempo comparado con la intensidad que le precede, donde el grupo vuelve a mostrar su capacidad para mezclar melodía casi pop con unas guitarras duras y distorsionadas. Seguimos con el mismo tono suave y algo depresivo con In 2 Again, una de mis favoritas, donde consiguen una atmósfera eterea y melancólica con la misma simpleza y facilidad que cuando nos intentan volar la cabeza.

Far – In 2 Again

Un bajo amenazador nos da paso a Wear It So Well y nos ira acompañando hasta el final en un tema que también define muy bien la manera de hacer del grupo, la delicadeza en las partes lentas y los latigazos que surgen con violencia, la voz que te acaricia y al momento se desquicia, las guitarras que suenan crudas y sin artificios. Jugando al engaño en Man Overboard, empezando suave, amable, esperando que bajemos la guardia para dejar escapar la potencia de las guitarras distorsionadas y las voces desgarradas para acabar escondiéndose otra vez en un final de algodonosa suavidad.

Another Way Out suena también delicada, con una belleza agónica, enferma, como cantada desde dentro de una camisa de fuerza con una sonrisa dulce que nos recuerda a la locura. Llegamos al final con Waiting for Sunday y se despiden con la cara amable, melancólica, con las guitarras igual de distorsionadas pero algo más perezosas, igual de intensas pero ya sin ganas de hacer daño, con la voz en su registro más dulce, ya sin fuerza para arañarnos los oídos.

Water & Solutions es un disco brutalmente honesto y maduro, cargado de sentimiento y capaz de erizarme el vello, sin medias tintas ni muchas florituras. Un disco de muchas caras que cambian y mutan sin cesar, que acaricia y golpea con la misma intensidad y sin avisar, con un punto arisco y desasosegante que es parte de su atractivo. No sé si fruto de un golpe de suerte o de verdadera inspiración pero lo seguro es que desde el primer día siempre me he alegrado de tenerlo ahí, preparado para saborearlo de vez en cuando, cuando el cuerpo lo admite, cuando el cuerpo lo reclama.

Nos vemos.

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