Prometheus, nada de lo prometido

Aviso a navegantes, esto va de cine, de aquella corazonada de la que os comentaba también por aquí, en el blog, titulada Prometheus, del amigo Ridley Scott y como está todavía en cartelera, pues eso, aviso que si no la habéis visto y tenéis pensado hacerlo, no sigáis leyendo porque seguro que llevará spoilers de esos y todo lo que se me ocurra largar del tema.

Como podéis leer en ese enlace que os he dejado, tenía altas expectativas y me las prometía muy felices con este regreso del señor Scott al mundo de la ciencia-ficción, donde ya nos había dejado dos perlas del nivel Alien y Blade Runner, ahí es nada. Normal que uno empezara a hacerse pajas mentales, sobre todo viendo los magníficos trailers que fueron dejando antes del estreno, pensando en que, con que sólo se acercara a esas dos películas de referencia, hablaríamos de lo mejor del año seguro. Quién mejor que el director original de Alien para dirigir una precuela o como cojones se diga de cómo empezó toda la movida del terrorífico bicho alienígena. Todo ello sobre el papel y a priori, un auténtico y genuino pinta de puta madre, tío.

Así que, para el cine nos fuimos este domingo pasado a contemplar el imaginado espectáculo, pagando 11 dolorosos pavos para mi maltrecha economía por verla en 3D, pagando además las gafitas de los cojones por no acordarme de que tenía unas en casa. 3D por el que, según se comentaba, merecía la pena pasar por caja. Y sí, es cierto, nada que objetar a eso, el apartado visual es apenas lo único que merece la pena, dado que el resto se balancea entre la estafa y lo ridículo. Si lo llego a saber me ahorro la pasta fijo, pero claro, de corazonadas lo que se quiera, de adivino lo justo o menos.

Lo que allí presencié es la antítesis de lo que se nos regaló en Alien y seguro que con la mitad de presupuesto. El espectáculo sobrio, tenso, agobiante de fusión del género del terror con la ciencia-ficción se convierte en un lanzamiento de fuegos de artificio cutres y pachangeros unas veces y mastodónticos y desproporcionados otras, destinado a los palomiteros de turno. Un guión simple y preciso, impactante en su desarrollo, donde todo casa, todo tiene una razón, todo fluye como un engranaje bien engrasado, se convierte en un barullo o un galimatias sin pies ni cabeza que además se empeña en darnos todo bien mascado cuando ni ellos mismos saben a dónde van. Unos personajes sólidos, bien dibujados y construidos se convierten en una banda de gilipollas dibujados con brocha gorda. Un par de bichos de fantástico diseño, bien dosificados, milimétricamente colocados para ponernos los huevos de corbata se convierten en un desfile de monstruitos mal hechos y que como mucho producen indiferencia. La atmósfera asfixiante, claustrofóbica, barroca, oscura, agobiante, de continua tensión, de peligro palpable en el ambiente dentro o fuera del Nostromo se convierte en una cáscara vacía rellena con un par de sustos para colegiales. Los androides ambiguos de retorcida personalidad, imprevisibles, que te dan mal rollo, que callan más que dicen como Ash o después Bishop, se convierten en un androide gilipollas que intentan decir frases altisonantes cada vez que abre la boca y la mitad de las veces sólo dice mamarrachadas y la otra mitad era mejor que no dijera nada por mucho que lo interprete el genial Fassbender. Los escenarios y la fotografía oscuros, creíbles, palpables y sucios que aumentan las sensaciones de tensión o terror se convierten en el juego de ir desvelando escenarios de ordenador cada vez más grandes, más grandilocuentes, más lo más, pero sin la más mínima alma, ni la más mínima atmósfera. Una banda sonora impecable se convierte en otra omnipresente y cargante. Un metraje que te deja pegado al asiento, te acojona, te tensiona, te altera se convierte en un recorrido por el tedio, el sinsentido, las soluciones equivocadas o improvisadas, en una chorrada tras otra, eso sí, bien vestidas de espectáculo por el espectáculo, la pasta se tiene que notar aunque nos olvidemos de que hay que contar algo más o menos creíble.

En definitiva, a los pocos minutos ya me estaba arrepintiendo y pensando si aquello lo dirigía el mismo de Blade Runner y Alien o me había equivocado de director. Preguntándome si el señor Scott habría leído eso que dicen o llaman guión o simplemente se puso a jugar con el 3D y a lo demás que le den por culo. Si está la cosa tan mal que son incapaces de hacer algo mejor, algo que no sea tan increíble, deslabazado, incongruente y tan lleno de cagadas que da la risa. Compararla con esas referencias antes citadas es casi un pecado. Si ese director que creo esa sensación, esa atmósfera de claustrofobia interminable, de terror continuado, de pelos de punta, de tensión a flor de piel en Alien, ha perdido ese don, porque sino no se explica que nos deje ese bonito paquete, ese precioso envoltorio que casi pedimos que esté vacío y no que venga lleno de bicarbonato para que digiramos semejante disparate en todos los demás aspectos que no sean los grandilocuentes escenarios y las bonitas naves.

Empezando por el ingeniero del prólogo, ese culturista albino en gallumbos que pese a todo el presupuesto está bastante poco logrado y no aporta nada más que intentar explicarnos lo inexplicable o ininteligible, podemos empezar y no acabar con los agujeros del queso de gruyere que es el amago de trama de Prometheus.

Chorradas religiosas y existencialistas de los protagonistas que dan la risa de puro superficiales, ancianos que no pintan nada y cuyo maquillaje ridículo nos vuelve a dar la risa, lo mejor de cada casa en tripulantes y técnicos que se embarcan en un viaje de dos años dormidos sin saber a dónde o qué van a hacer, un androide del género bobo comparado con sus predecesores, un técnico en cartografía que lo primero que hace es perderse, un biólogo tan payaso que acaricia a una especie de cipote con colmillos alienígena con muy mala pinta como si fuera su gato y ya empezamos a tener ganas de llorar en vez de reír cuando el cipote se los come a los dos, el cartógrafo que vuelve a aparecer convertido en una especie de increíble Hulk pero en más feo y sin venir a cuento, una tipa que se lleva una cápsula médica de la ostia que resulta que sólo es para individuos del género masculino, alienígenas que tocan la flauta para dirigir sus naves y no estoy de coña, un protagonista que se contagia y se nos muere sin venir tampoco a cuento, una nave de exploración donde de repente aparecen armas siderales que no dejan títere con cabeza, otra protagonista que se abre el estómago, se saca un bicho de dentro, le ponen quince grapas y sale saltando y brincando como Spiderman, me río o lloro, un alienígena como el original de Alien pero en pequeño que sale de un pulpo en el que se convirtió el bicho que la otra se había sacado del estómago y mata a un ingeniero de esos que nos han creado allende las estrellas, del que se suponía que su raza llevaba dos mil años extinguida pero no, quedaba uno por allí, quiero irme para casa. Y así podría estar un buen rato relatando disparates, incongruencias y cosas sin explicación posible.

Lo peor podría ser que viene firmada por Ridley Scott. Pero tampoco. En otro giro del guión pues parece ser que será una saga con dos películas más. La jodimos.

A mi fijo que no me vuelven a pillar. Ni aunque ahora tenga dos pares de gafas 3D.

Nos vemos.

5 pensamientos en “Prometheus, nada de lo prometido

  1. je, je…yo también me llevé un tremendo chasco. Que conste que ya tenía la mosca detrás de la oreja después de leer el slogan “Buscábamos nuestro origen…”. Y tenía razón, es un rebrote de creacionismo puritano al más tonto estilo yanqui, vestido de futurista…pero lo mismo. Uno de los personajes ya dice algo así como “qué pasa con los 300 años de darwinismo?”. Pues qué va a pasar?. No sé si tendrán asesores científicos o algo similar, porque da verguenza. Resulta que ahora no nos creó un dios, sino un alien. Encuentran que tenemos el mismo ADN. Y qué pasa con el resto de los seres vivos de la Tierra, desde las bacterias, a las plantas y los animales, de dónde vinieron? porque genéticamente, estructuralmente y bioquímicamente somos todos muy parecidos, primos-hermanos. Y qué pasa con los dinosaurios? se los comieron los alien para dejar sitio a sus nuevas creaciones?
    A los hombres siempre les ha gustado pensar que eran algo especial: o creados a imagen y semejanza de dios, o su planeta era el centro del universo…y cómo puede ser que estemos conectados con el resto de los animales…arg! qué asquito! Pues no señores! Estamos unidos a la Tierra y todos sus habitantes. No somos más que ellos… a veces somos menos.

    • Ja,ja,ja,ja… ya sé que te gustó menos que a mi todavía… picamos como pardillos. Cada vez que me acuerdo de ella me parece peor si cabe. Lo del ombliguismo se me olvidó comentarlo. Sigo sin entender como el director pudo filmar tal sucesión de chorradas. Bueno, hay dos cosas positivas, una refrendar lo buena que es el original y dos la pasta que nos vamos a ahorrar no viendo las dos secuelas siguientes, je,je,je… Bicos.

  2. A falta de ese cajón de sastre comentado en alguna ocasión, aprovecho esta entrada para recomendaros una película que acabo de ver.

    Lejos de la grandilocuencia y las super producciones americanas, este film que posiblemente conozcais ya, cuenta historias cotidianas y reales que se entrecruzan a lo largo de todo un día.

    Puede resultar un poco lenta hasta que coge ritmo, si bien te engancha (al menos conmigo lo ha hecho) por lo verosímil de las situaciones, que además ocurren todos los días y seguramente casi todos podamos sentirnos identificados con alguna de ellas. Personajes reales, con vivencias reales…

    La película en cuestión no es otra que “18 Comidas”: http://www.filmaffinity.com/es/reviews/1/890701.html
    Escrita, dirigida, producida y rodada en Galicia… Y con actores como Luis Tosar, entre su reparto.

    Afortunadamente, no es un estreno, por lo que podéis disfrutarla cómodamente en el calor del hogar.

    Espero que os guste.

    • Hola, D’Angel…

      Gracias por el apunte, suena interesante. El reclamo de Tosar y que parece que fue rodada en la zona vieja de Santiago de Compostela según he leído le dan bastante atractivo a tu propuesta. Anotada queda.

      Nos vemos.

      • Así es!

        Tosar, como siempre genial…. Y Santiago como testigo de fondo, una ciudad que personalmente me trae muy buenos recuerdos, con rincones por los que seguro has pasado cantidad de veces.

        Ya contarás qué te parece, si la ves.

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