Kashmir – The Good Life

Kashmir – The Good Life
Sony Music Entertainment, 1999
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Ya tardaba en comentar sobre otro de mis grupos especiales, ocultos, llenos de calidad y que parecen maldecidos, una maldición que les ha hecho pasar desapercibidos disco tras disco a pesar de tenerlo todo para triunfar, por lo menos desde mi punto de vista, si exceptuamos su país de origen. Incluso se lo he intentado vender a algunos amigos y sin que me lo acabe de explicar no han merecido más que una tíbia aceptación, un pobre no están mal. No sería la primera vez que me sucede lo mismo pero con ellos me duele de manera más particular. Y no por ello cejaré en el empeño de recomendarlos o reivindicar su calidad. Se llaman Kashmir.

No hace mucho que los descubrí y en ese momento quizás tampoco a mi me dijeron demasiado. Recuerdo que la primera toma de contacto fue en una excelente página de música en directo que se llamaba Fabchannel y que desafortunadamente ya no existe. Allí podías ver íntegros conciertos de infinidad de grupos a una increíble calidad, conocidos unos, desconocidos la mayoría y era una de mis páginas de referencia, un paraíso para el buen melómano. Rebuscando en ella, un día me picó la curiosidad por un grupo que tenía el mismo nombre que una gran canción de los Led Zeppelin, Kashmir, por lo que me decidí a investigar y entré en el concierto del grupo desconocido. Un gran directo, sin duda, pleno de energía y con un grupo que se veía muy a gusto, muy compenetrado sobre el escenario y disfrutando. Una buena carta de presentación.

A partir de ahí y como casi siempre, la maquinaria se activó, me puse a investigar sobre ellos y me bajé su último disco, el No Balance Palace del 2005, también muy recomendable, con colaboraciones de Bowie o Lou Reed. El caso es que en esos momentos de mi vida, por unas u otras razones, el disco no me llamó la atención, no me caló o no supe captar sus bondades, no estaba para él y aunque el destino quiso que no lo borrara de mis interminables listas de reproducción en el iTunes, quedo ahí en medio, perdido y sin que le hiciera puto caso durante una buena temporada, puede ser que incluso fueran un par de años de ostracismo los que le cayeran así a bote pronto.

Pero la vida da muchas vueltas y muchas vueltas estaba dando yo un día a esas interminables listas de discos, un día de esos que no sabes qué coño te apetece poner a sonar, que no te decides por nada, que nada te vale y saltas y saltas de disco en disco, cuando el puntero del ratón fue a caer en ese disco olvidado. Ostias, y estos qué hacen aquí, de qué iban?, no me suenan de nada, te preguntas. Bueno, pues vale, le damos al play y a ver de qué van y me refresco la memoria. Empieza a sonar Kalifornia y ya te quedas con la boca bien abierta, joder, son buenos, cómo no me di cuenta antes, cómo ni me acordaba de ellos. Todo el disco era muy bueno y allí estaba para alegrarme el día escondido en la espesura.

Kashmir – Kalifornia

Así que me puse manos a la obra para redescubrirlos, para engancharme a ellos. Y la casualidad, el destino, la fortuna quiso que en esa misma época conociera a alguien, a una persona especial, de esas que marcan un antes y un después y mi vida, mi historia, mis rollos, mis circunstancias y los acontecimientos se hilaron, se trenzaron, se unieron, se fundieron, se separaron y se deshicieron con la música de Kashmir como hilo conductor muchas veces, dando como resultado una extraña mezcla de sensaciones cuando los escucho. A veces los esquivo para no recordar. A veces, los busco porque quiero recordar, quiero volver allí. A veces me sientan mal, me hunden en mis recuerdos. A veces me sientan bien, me alegran con esos mismos recuerdos. A veces sólo están ahí como esos recuerdos, llenando la cabeza de sonrisas, gestos, palabras, añoranzas. Una banda sonora llena de idas y venidas, de sensaciones únicas que ya quedaron atesoradas en su nombre, en su sonido y que ya siempre se quedarán ahí. En el lugar de los sueños predilectos, bien guardados entre alegrías, tristezas, nostalgias y que nunca se olvidarán mientras funcione la memoria.

Como siempre, me voy por las ramas. Estas circunstancias me hacen preguntarme a veces si no residirá ahí el que mis recomendaciones con ellos caigan más bien en saco roto, sino será toda esa carga de emociones la que no me deja ser objetivo al escucharlos, sino será la cosa para tanto y los he idealizado con el tiempo, si restando todo eso que se me pasa por la cabeza no se quedarán en un grupo normalito, del montón, que es lo que parece desprenderse de su tíbia aceptación. A mi no me lo parece, ni antes ni ahora. Pero siempre tendré esa duda, que se le va a hacer, ojalá todos mis problemas fueran esos.

Metiéndonos ya en materia, decir que el grupo nos viene desde la fría Dinamarca y está formado por el vocalista y guitarra Kasper Eistrup, el bajo Mads Tunebjerg, el teclados y guitarra Henrik Lindstrand y el batería Asger Techau. En un principio se llamaron Nirvana, pero el éxito simultáneo del grupo de Seattle capitaneado por Kurt Cobain les obligó a cambiar su nombre por el actual, que en efecto proviene del tema de los Led Zeppelin. En sus comienzos hacían una música que se balanceaba entre el rock duro, algo de blues, todo con un cierto aire hardcore que a veces me recuerda a unos Pearl Jam más festivos y hardcoretas, con estructuras más bien simples y directas, llenas de energía, con no demasiada personalidad o todavía por definir. Esto acontecía en sus dos primeros discos y algunos ep’s que publicaron hasta la llegada de este The Good Life del que os quiero hablar hoy.

Un cambio de registro con este disco que les propició un gran éxito en su zona de influencia y masivo en su país natal. Una mejor producción, una mejor creación de atmósferas, afinar las melodías y los estribillos, dotarlos de algo más de clase y elegancia sin perder del todo la electricidad fueron las bases de su éxito, aunque sus primeros seguidores no estuvieran muy de acuerdo e incluso algunas voces criticaban que se parecían demasiado a Radiohead. Cosa que no pareció importarles demasiado, todo hay que decirlo. Yo diría que esa influencia se nota si queremos hilar muy fino y apuntando a la época en que los de la banda inglesa apostaban por la guitarras como en The Bends o Ok Computer y no tanto por las vías más experimentales de la actualidad. A partir de ahí hilaron tres discos de alta calidad con este The Good Life, el Zitilities en el 2003 y el No Balance Palace en el 2005. El que escogiera este primer disco de esa trilogía es por esos motivos emocionales y personales más bien, porque cualquiera de los tres tendría la misma valoración en cuanto a su calidad, pero todo suma.

El disco se abre con Mom in Love & Daddy in Space, un melancólico medio tiempo donde ya se aprecia ese cambio en un tema lleno de matices, cantado con dulce tristeza, cuidado en los detalles pero sin perder cierta pegada y energía, de gran lirismo y un estribillo con vocales dobladas de lo más pegadizo. Por el mismo camino nos lleva Make It Grand, con unos ligeros toques de teclados que crean una atmósfera de cierta tristeza, sin prisas, para que la suavidad instrumental nos vaya llegando, la delicada interpretación de Kasper Eistrup, nos va rebelando también un vocalista quizás limitado pero capaz de imprimir su sello, de darle forma y matices a los temas, llenarlas de colorido incluso cuando el tema sube de intensidad y se le exige más vocalmente. Un aire sÍ que se da con Thom Yorke pero no creo que se pueda hablar de plagio ni nada parecido.

Kashmir – Mom in Love & Daddy in Space

Lampshade es una bonita balada, de tranquila belleza, que empieza con la voz de Kasper acompañada de una simple guitarra acústica, no hace falta más para deleitarme con uno de mis temas favoritos del disco. Poco a poco, sin prisa, se van añadiendo instrumentos a la sentida interpretación. Preciosa, incluso cuando la calma se rompe con la entrada de las guitarras de tormenta para poner punto y final a una gran canción.

Kashmir – Lampshade

Cambio de tercio para otra de mis favoritas, más ritmo para Graceland, uno de esos temas que me consigue sacar casi siempre una sonrisa, me produce sensaciones de alegría y optimismo y acabo siempre tarareándolo. Un tema sencillo pero lleno de colorido, que va cambiando, subiendo, bajando, para acabar siempre en otro gran estribillo especialidad de la casa. Los cuatro temas de inicio son de lo mejorcito del disco, puro pop de guitarras, melódico pero con energía, lleno de matices y cuidado en el fondo y las formas, pero sonando natural y sin forzar. Si llegados a este punto aún no os han convencido, algo falla, mejor que rebobinéis y volváis a empezar.

Kashmir – Graceland

Continuamos el viaje con It’s O.K. Now, con algo más de complejidad, un comienzo lento y etéreo arropado con los teclados mientras la voz va ganando en intensidad y expresividad acompañando la entrada del resto de componentes del grupo hacia un tramo de cierta épica instrumental. En un principio no me dijo demasiado pero acabé descubriendo su belleza con las escuchas. Continuamos con la más guitarrera Miss You, otra de mis favoritas, donde nos dan muestra de su facilidad para engarzar una colorida suavidad vocal e instrumental con la energía de unos buenos riffs de guitarras saturadas, mezclando ambientes con suma facilidad y sin que suene forzado.

Kashmir – Miss You

New Year’s Eve es un tema oscuro, lento, algo arrastrado, algo minimalista, bastante saturado en algunos momentos, que parece que va a explotar pero que no acaba de hacerlo o no lo hace como me esperaba, quizás el que menos me convence de todo el disco, la oveja negra. Lo dejamos atrás para internarnos en Mudbath y esa guitarra que tiene tintes de jazz, de elegancia mientras acompaña la melancólica interpretación del amigo Kasper al que se le suma el piano en otro tema de esos que se saborean sin prisas, corto de metraje pero intenso de sabor, como el buen café.

No dejamos los medios tiempos con Gorgeous, otro bonito tema donde predomina esa sensación melancólica que tan bien saben conseguir y que no me cansa, no me satura, porque está llena de cambios, matices y detalles. Tampoco me cansa la sencilla y sentida manera de cantar de Kasper, que siempre aporta color y emoción a los temas.

Para despedirnos, un beso, un adiós y ponemos a tope los amplificadores y el bajo y las guitarras al galope con la potente Kiss Me Goodbye para dejar claro que no se olvidaron de rockear como en discos anteriores, pero dejando espacio para la melodía entre la caballería y las revoluciones. Una despedida plena de energía. Hasta la próxima, que seguro que no tardará demasiado ahora que nos conocemos.

He vuelto a escuchar el disco dos o tres veces estos días y aunque esas sensaciones y recuerdos que despiertan siguen estando ahí, aunque sé que no puedo ser lo objetivo que soy con otros discos o todo lo objetivo que se puede ser con algo tan subjetivo como la música, me siguen pareciendo un gran grupo, un grupo recomendable para aquellos que nos gustan las guitarras hiladas con la melodía, los buenos estribillos y el colorido pop hilvanados con las atmósferas instrumentales, un disco variado, alegre a veces, nostálgico otras, lleno de emoción y buen hacer. A mi no me queda más que volverlo a recomendar por no se cuántas vez y esperar que no le espere otro saco roto. Con ellos, eso me duele especialmente, ya sabéis.

Y si habéis llegado hasta aquí, hasta el final de este ladrillazo en mi línea, marca de la casa, cosa para la que seguro que más de uno no ha ha estado capacitado y en señal de agradecimiento os dejo de regalo al grupo en una de sus muchas virtudes añadidas, como es la de tener un gran directo, que por algo fue como los descubrí. Para el que lo quiera y gratis, el The Aftermath Live de Kashmir. De nada.

Nos vemos.

Nota.- Si el enlace no funciona, está roto o ha sido borrado y os interesa el disco en directo de Kashmir, dejarme una nota en los comentarios he intentaré volverlo a subir con la mayor brevedad que me sea posible.

3 pensamientos en “Kashmir – The Good Life

  1. Hola, yo fui bloguero por mucho tiempo, confieso que ese pasatiempo me permitió conocer un muchas bandas y discos de los cuales nunca me hubiese animado a siquiera buscar, lamentablemente el trabajo, la escuela y un sinnúmero de pretextos mas me hicieron hacerlo a un lado, sin embargo mi melomanía no ha parado (ni creo que lo haga) y precisamente estaba buscando algo de Kashmir referente a sus primeros discos, decidí omitir los dos primeros en su colección puesto que según me dijo un amigo tienen un estilo mas “Grunge” y el estilo de la banda que mas me gusta es cuando tomaron el camino del Rock Alternativo con Zitilites, el disco con el cual los conocí y con el cual quedé maravillado, no fue hasta hace poco cuando me aventuré a escuchar No Balance Place otro disco supremo de la banda, tengo también el E.A.R. que también me parece excelente, y el día de hoy estaba buscando el disco que mencionas en el post, ya que este es el disco con el que Kashmir gana un grammy (si no me equivoco) y puesto que es el disco posterior a Zitilites realmente me interesa obtenerlo, sin éxito alguno y al toparme con tu post en mi búsqueda me gustaría solicitártelo, en verdad quedaría muy agradecido si logras compartirmelo, al igual si necesitases o quiseras un disco a cambio no tengo problema en pasartelo, espero que nutras la biblioteca musical del melómano empedernido, necio e insistente que siempre he sido, saludos

    P.D. te djo el link a mi blog (el cual está inactivo desde inicios de año) por si gustas darle un vistazo

    • Hola, Miguel y gracias por el comentario.

      Tenía como norma en el blog no dejar enlaces de discos originales, solamente de esos recopilatorios que me fabrico yo mismo y compartía por aquí. De todas maneras, ahora que me da igual que me cierren el garito pero tampoco tengo ganas de pasar el trabajo de subírtelo, he dado un vistazo y me he encontrado esto por si te sirve:

      http://www.mediafire.com/download/3myjzzm5dmf/The+Good+Life.zip

      No lo he comprobado ni me lo he bajado ni sé a qué calidad está por lo que no te puedo asegurar que sea lo que buscas. De todas maneras, si usas Torrent o SoulSeek lo encuentras con facilidad. También puntualizar que The Good Life es el disco anterior a Zitilites no el posterior como comentas.

      Por cierto, me suena que ya me había caído alguna vez por tu blog, jajajajajaja… el mundo es un pañuelo. Dejo el enlace a la vista por si a alguien le interesa pasarse:

      http://rockism1991.blogspot.com.tr/

      Nos vemos.

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