Canciones de Pachi (XV)

Tras un breve receso por causas de las que se suelen decir ajenas a mi voluntad y más concretamente a un router fundido que me mantuvo aislado de los mares de la red y su consiguiente sustitución, no tan rápida y eficiente como se hubiera deseado, por no hablar del síndrome de abstinencia que produce el desenganche de la internete, aunque para mi satisfacción personal, no fue tan grave como esperaba, no me corté las venas e incluso había todo un mundo de cosas que hacer más allá del fallecido router. Todo ello gracias a que este país es, muchas veces y lamentablemente, una especie de casa de putas e incompetentes y que no tengo más remedio que vérmelas con esa mierda de empresa llamada Timofónica o ahora Movistar y asociados que me hace gastar más malababa de la recomendable para mi salud. Fardando de eficacia para luego tardar seis días en enviar un miserable router que prometían tener en mi casa al día siguiente. Apostaría a que alguna vez os ha pasado algo parecido con esa leal y querida empresa. Y luego una maquinita te pide que evalúes su eficiencia. Si me dieran la opción de una buena patada en los cojones igual hacía el esfuerzo de evaluarlos, pero no, ni siquiera en ese mínimo detalle son capaces de satisfacer a un cliente. Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces. En fin, arreglados esos mundanos asuntos, por aquí andamos de vuelta, con ganas de darle un buen rato al teclado.

Vamos con otra entrega de mis canciones favoritas, que os noto impacientes y ansiosos, estimados, desconocidos, conocidos e invisibles lectores, de esas canciones que por unas u otras razones guardo en mi equipaje con algún tipo de cariño especial. Ya se me acabarán las ideas algún día, si antes no cierro este chiringuito y tendré que recurrir a colocaros las canciones que odio o aborrezco, que de esas también tengo a punta pala. No sería mala idea, no señor, una sección del bodrio del día. Tomo nota mental aunque sé que se me borrará en tres segundos más o menos, como a los peces. Siempre puedo recordar que lo he dejado escrito aquí. No, también se me olvidará. De qué os estaba hablando? Ah, sí, joder, de la canción de hoy!

Chistes fáciles y malos aparte, la de hoy es de las que me pusieron la piel de gallina la primera vez que tuve el honor de escucharla. Miento, quizás no la primera vez, pero rectificar dicen que es de sabios y aunque no os lo creáis, rectifiqué igual que los sabios, quién lo iba a decir. La segunda o tercera o cuarta vez sí que se me erizó la piel y caí rendido a sus pies y de paso a todo el disco en el que venía escondida, esperándome con infinita paciencia.

Reconozco que en ese momento no conocía el grupo. Bueno, mejor dicho, lo conocía de nombre pero siempre lo había esquivado, no sé muy bien el por qué, por esos rollos o códigos inconscientes que uso al buscar música, por algo leído, por algo de oídas, por algo entre líneas, yo qué sé. El caso es que no me tenía el grupo pinta de que fuera de mi rollo, de mi estilo, me tenía toda la mala pinta de algo demasiado sofisticado, demasiado suave o demasiado electrónico, en definitiva, demasiado coñazo y a pesar de que mal no escuchaba hablar de ellos, algo me impedía o me retenía para investigarlos, una idea que como podréis comprobar, me saqué de la manga por la puta cara. Y no fue, es o será la última vez que tropiece con la misma piedra, casi seguro, aunque con los años me he vuelto más arriesgado y curioso, no me cierro tanto a esos prejuicios más o menos inventados, a esos instintos camuflados de intuición, a ese sentido arácnido que me hace saltarme unos grupos y picar con otros de manera algo aleatoria o indiscriminada. Supongo que no es el sistema más perfecto. Nobody is perfect, dicen. Y algún sistema hay que tener cuando transitas entre tanta música como yo o no daría abasto.

El tema es que por esas épocas paraba, abrevaba, me instruía y colaboraba en la medida de mi poca sapiencia en una página de música que se llama Muzikalia, que todavía respira aunque vivió tiempos mejores. Más concretamente en su foro, que visitaba a diario, incluso varias veces al día, aprendiendo, compartiendo y asimilando música con el gran puñado de foreros que por allí se daban cita y a los que aprovecho para mandar un abrazo desde aquí, os sigo leyendo de vez en cuando, tíos. Hace tiempo que no piso por aquellos antaño familiares escenarios . Poco a poco, sin mucho ruído, sigilosamente, abandoné el barco, no me gustaba su rumbo o ya no me resultaba tan atractivo e incluso cuando he intentado entrar después de irme, para rescatar algo de información, no me fue posible porque había olvidado mi contraseña. Que raro que me olvide yo de algo. Pero eso es otra historia que no viene al caso.

Aquello era y es un bazar infinito de sabiduría musical, lleno de hilos sobre cualquier cosa relacionada con ella, propuestos y alimentados por la peña que por allí echábamos el ancla, ya mucho antes de que yo la descubriera. Cuando lo dejé, la cosa estaba bastante de capa caída, ya se sabe que nada es infinito, todo muta, se transforma, unos van y otros vienen, la competencia es feroz, cualquier julai tiene un blog y tal, pero la inmensa cantidad de información musical allí sigue para su uso y disfrute. Uno de esos hilos se titulaba La Polémica de la Semana y en ella se proponía o se sacaba un disco a la palestra para escuchar en tu casita y luego confrontar a defensores y detractores en unos debates que eran cojonudos, no sólo porque escuchabas discos que quizás de otra manera nunca les hubieras echado la zarpa, sino porque las discusiones, argumentos y rifirafes eran muy instructivos, divertidos y en muchos casos, de muy alto nivel. Creo que era uno de mis hilos o post favoritos y me lo pasaba teta con las discusiones, las defensas y los ataques, se repartía cera y se defendía a capa y espada. Era una gozada estar metido en la pomada.

Y llegó el día en que me enfrente al disco y a la canción de hoy. Mis prejuicios y mi sentido arácnido se pusieron a cien, me propulsaban a machacarlo y darle ostias hasta en el carné de identidad sin una razón demasiado lógica, por la idea o paja mental que tenía del grupo en cuestión que más arriba comentaba, puros argumentos de lo más sólidos, no jodáis. Así que me baje el susodicho Dummy de los Portishead y con mala cara y predisposición me lo enchufé en el iPod o en la cadena o en el ordenador para escucharlo. Y ahora me voy a tomar la licencia de copiar y pegar las impresiones o el discurrir de las escuchas, tal como las escribí en aquel foro, frescas y recién cocinadas en esos mismos momentos, que es mejor que hablar desde una mala memoria como la que llevo de serie:

…………………………………..

“Pre-escucha:

Después de estar tras la barrera esperando el momento para catar este Dummy y auscultar atentamente vuestros comentarios a favor y a la contra, me sentí pleno de potencia y debidamente sugestionado y predispuesto en el bando detractor, –tiene todos los alicientes necesarios para la masacre– intentaba no pensar, mientras pugnaba por liberarme de mis arcaicos y enraizados prejuicios rockeros, aunque a la vez me recreaba en las duras y punzantes ironías que iba a lanzar a la línea de flotación de sus defensores, mientras era jaleado por los tibios, todo hay que decirlo, detractores. Que si pioneros, originales, cools, sofisticados, letanía insufrible, música de tienda de high standing, de fondo en garitos modernillos, que si el contexto del 94, que si más ruiditos electrónicos sin sentido y toca cojones. Síííí, jodeerrr!!!!!, quiero desenterrar el hacha de guerra y rebanar unas cuantas cabelleras en este contexto tan favorable.

Primeras escuchas:

Bien, llegado el momento de tranquilidad justa y necesaria, le doy al play en el iTunes y el Dummy de los Portishead empieza a sonar, mientras saco filo al hacha. El primer tema suena bastante bien y la voz de la chica no está mal, tiene ruiditos electrónicos de esos pero no molestan, no. Me gusta como enlaza el estribillo. De todas maneras no me entusiasma demasiado y se estira hasta los cinco minutos, aunque esos bajos y graves saturados me llaman. Si la primera no te entusiasma, el hacha se pone contenta. Vamos, parece música de película de Lynch, empiezo a entender a los que la llaman música de fondo insustancial. Continuamos con la segunda que apunta a algo más movida. No sé, parece de esos temas que encargan para una película y que canta una protagonista que no tiene ni puta idea de cantar, por supuesto, ella sólo mueve los labios, canta otra. De todas maneras, debe ser la primera protagonista sin puta idea que me gusta tanto. Joder, como corta el filo del hacha, necesito un hilo argumental, una baza fuerte para atacar el disco e hilar una reseña no demasiado mediocre, tengo que ser duro, machacar, hacer daño y, eh!, que me estoy despistando. Ostias, que bien empieza la tercera con ese saxo y la voz distorsionada, pero vuelve el ritmo monótono y repetitivo, empieza a asomar por el negro horizonte la letanía insufrible, menos mal que el tema es corto. A quién me recuerda en la cuarta? A Sade, aquella insoportable y edulcorada negrita que me ponía enfermo nada más oír su voz? Puede ser, joder, recuerdo que la ponían hasta en la sopa, no me extraña que se llegue a odiar algunos grupos con tanta repetición. No se darán cuenta estos capullos de la radio que acabas odiando lo que pinchan a todas horas. Epa!, ya me he ido, otra vez, ummhh!!, que bueno este ritmillo, Wandering Star suena muy bien y la nena ya no me recuerda a terrón de azúcar Sade, aunque yo, personalmente, lo de desgarrada e intensa que se comenta no se lo veo a la interpretación. Si, la piba tiene clase pero desgarrada era Janis, joder. La sexta es soporífera sin más, no le veo la maravilla ni de canto, vamos. La séptima, Numb, más aburrimiento parece ser, me cuesta centrarme y eso que se titula Numb como Comfortably Numb de los Pink Floyd, que buen tema y que solo de guitarra tan memorable y ya se, me estoy yendo por los cerros de Úbeda otra vez. La número ocho también parece lenta, no jodas? Pero, pero, es como una especie de blues triste, muy triste, aunque en electrónico, me gusta como lo canta, tiene sentimiento aunque no rompa la voz. Joder, muy buena, que temazo y que bien le sientan esos vientos, ésta me ha pillado con la guardia baja y el hacha sin cargar. Mierda!!, uff!!, empieza la novena y estoy algo descolocado, me suena insustancial, no le hace sombra a la anterior y la cosa se me está empezando a hacer larga. Pasamos a la décima, podían tener algún cambio de ritmo parecido al segundo tema, no? Se hace todo muy parecido y lineal La siguiente y última, por fin, Glory Box, me suena que los defensores la ensalzan y este tema sí que me suena y además me gusta, pero estoy hasta los güevos ya, lo dejamos por hoy que tengo que perfilar mi estrategia de batalla, caos y destrucción, tengo que volverme a centrar.

Segundas, terceras y tal escuchas:

Lo pongo a sonar en el curro y los bajos hacen que parezca que los altavoces del iMac van a reventar con la distorsión, pero a cabezón no me gana nadie y me lo escucho entero. Por gilipollas, una de mis compañeritas de trabajo me enchufa en su turno de música dos discos seguidos de Morcheeba, soltándome la gracia de que al final te va a encantar el trip-hop, ya veras y casi largo la raba. Si lo llego a saber, la tengo sufriendo a Sepultura o algo parecido toda la mañana en mi turno. Me toca currar de tarde y estoy sólo en el estudio, o sea que sigo con los deberes y vuelvo a ponerme el Dummy, a cabezón, ya sabéis, no me gana nadie y hay que zanjar este tema pero ya. No consigo cazar un buen argumento para cargar el hacha de guerra y me estoy poniendo nervioso. Monótono, sosito, letanía, bah!, necesito algo contundente, definitivo. Lo estoy escuchando bajito para no reventar los altavoces y una idea me tiene desasosegado. No lo quiero reconocer, me resisto, pero ya percibo tres o cuatro temazos y otros cuantos que se me están pegando cosa mala. Reacciona, tío!, no puedes pensar que los ruiditos electrónicos tienen esta vez sentido, no sobra ni uno y que además los temas son buenos y están bien cantados por la tipa esta de los cojones. Mierda, me voy para casa a sentarme y esperar que se me pase esta tontería.

Cuartas, quintas y bastantes más escuchas:

Pues no se me ha pasado, todavía sigo tonto. Estoy aquí sentado con el hacha entre las manos y viendo como mi momento de gloria aniquiladora se me ha esfumado entre los dedos, con lo fácil que es criticar, atacar y mofarse, resulta que me voy a tener que conformar con cuatro líneas diciendo que el disco no está mal aunque no me entusiasma, un breve discurso de indiferencia mentirosa y marcharme con el rabo entre las piernas. Que triste, no estaba preparado para que me gustase, me atrapase, no entraba en los cálculos, que bajada de pantalones, coño. Continua sonando el Dummy y ya se me a colado dentro, que puto discazo, el muy cabrón.

Escuchas repetitivas, también llamadas obsesivas:

Para reforzar el cuadro depresivo que ya de por si me produce ver el hacha tirada en un rincón, inútil, sin trabajo, se me ha ocurrido recordar lo que alguien comentó en esta polémica, –tirad esos cutres emepetreses que tenéis y escucharlo como dios manda– o algo así, dijo. Agarro los auriculares de mi iPod, de los caros, que suenan que te cagas y los enchufo a la cadena de la sala, mientras hago unos trabajillos en el ordenador. Play >>>> Ostias!!!, me quedo sin palabras, noqueado. Me gustan los bajos marcados y las producciones con graves gordos y saturados más que a un niño una piruleta y joder!!, acabo de descubrir una plantación llena de piruletas enormeeee!!! Este sonido me vuelve loco, me deja extasiado. No se qué coño estaba haciendo en el mac, pero me he ido a otra dimensión y esta mujer que canta, se me aparece enfundada en un traje negro de noche, frente a un micrófono, con un cigarro en una mano y una copa en la otra, mirando al fondo de una sala oscura sin ver a nadie con sus ojos entrecerrados, alumbrada por un tenue foco donde flotan las motas de polvo y las espirales de humo, mientras su voz se desliza y se enrosca en la música como si fueran una sola cosa. Bestial!!! También me imagino una babita colgando de la comisura de mis labios y me doy cuenta de que hacía tiempo que no me sentía tan hipnotizado por los sonidos que surgen de un disco, que no llenaba todos los rincones de mi cerebro. Qué cojones, música de fondo, tíos!!!, esto hay que escucharlo bien cerca de las orejas o no lo escucharéis todo, os perderéis la mitad de su magia! Coged un buen equipo, unos buenos auriculares, un buen momento y disfrutad de bellezas como Roads, escalofriante, Glory Box, Wandering Star, Sour Time y casi todo un disco al que quise machacar a golpe de hacha y me ha noqueado a base de clase por todos los lados por los que se intente mirar. Si un ñu o muñón musical como el menda que escribe es capaz de apreciarlo, debo decir, queridos detractores, que o bien no lo habéis escuchado nunca o ha pasado demasiado tiempo desde la última vez que os lavasteis las orejas”.

…………………………………..

Así lo dejé escrito hace ya un tiempo. Ya veis de que poco me sirvieron esos prejuicios o ese sentido arácnido musical cuando la música te desarma con su fuerza, su elegancia o su clase, llámese trip-hop, pop, rock o lo que sea, venga vestido de lo que venga. No quedaba más que una dulce y placentera rendición a sus encantos por mi parte. Ahora, algunos años después, mi opinión sigue siendo la misma. Quizás no tan vehemente o excitada como en esa primera vez que os relato, pero en el fondo, la misma. Música de muchos quilates.

En cuanto a Roads, la canción elegida de hoy, que decir, aparte de que la escuchéis en un buen equipo y a buen volumen. Un tema escalofriante, desde ese lúgubre y oscuro inicio de graves sostenidos, que se quedan suspendidos en el aire y que ya anuncian algo grande, hasta la voz de Beth Gibbons, sensual, melancólica, llorando sin lágrimas, emocionante, que te arrastra en su tristeza, pasando por esa entrada de guitarra y cuerdas que se amolda con elegancia a las vocales llevándote con su clase, creando una atmósfera de lenta y perturbadora belleza, uniendo el blues y la electrónica sin darnos apenas cuenta. Una joya de canción que me abrió el camino a todo el Dummy. Una canción especial.

Como siempre he gastado muchas palabras pudiendo resumirlo con la música pura y dura, pero que le vamos a hacer, es defecto del animal. Os dejo la versión del disco y un vídeo del tema en directo para que comprobéis si os estoy timando o haciendo que perdáis el tiempo con todo este rollo que me he marcado:

Portishead – Roads
(Dummy, 1994)

Portishead – Roads
(Roseland NYC Live, 1998)

……………………………..

Ohh, can’t anybody see
we’ve got a war to fight.
Never found our way
Regardless of what they say.

How can it feel this wrong
from this moment?
How can it feel this wrong?

Storm in the morning light.
I feel
no more can I say.
Frozen to myself.

I got nobody on my side
and surely that ain’t right.
And surely that ain’t right.

Ohh, can’t anybody see
we’ve got a war to fight.
Never found our way
Regardless of what they say.

How can it feel this wrong
from this moment?
How can it feel this wrong?

How can it feel this wrong
from this moment?
How can it feel this wrong?

Ohh, can’t anybody see
we’ve got a war to fight.
Never found our way
Regardless of what they say.

How can it feel this wrong
from this moment?
How can it feel this wrong?

……………………………..

Ohh, no puede ver nadie
que tenemos una guerra que luchar.
Nunca encontramos nuestro camino
a pesar de lo que dicen.

Cómo me puedo sentir tan mal
desde este momento?
Cómo me puedo sentir tan mal?

Tormenta en la luz de la mañana.
Siento
que no puedo decir más.
Quedándome Helada.

No tengo a nadie a mi lado
y seguramente eso no está bien.
Y seguramente eso no está bien.

Ohh, no puede ver nadie
que tenemos una guerra que luchar.
Nunca encontramos nuestro camino
a pesar de lo que dicen.

Cómo me puedo sentir tan mal
desde este momento?
Cómo me puedo sentir tan mal?

Cómo me puedo sentir tan mal
desde este momento?
Cómo me puedo sentir tan mal?

Ohh, no puede ver nadie
que tenemos una guerra que luchar.
Nunca encontramos nuestro camino
a pesar de lo que dicen.

Cómo me puedo sentir tan mal
desde este momento?
Cómo me puedo sentir tan mal?*

……………………………..

* Traducido por el incompetente que lleva los mandos. Casi nada.

Como se puede apreciar por el largo tocho, aún sin conexión a los mundos de la red, siempre nos queda el simple editor de textos para dar rienda suelta a la inspiración cuando se aparecen las musas con una idea más o menos aceptable, antes de que la borre mi endeble memoria. Y si sumamos que durante esos días de desconexión, cada vez que encendía el ordenador y abría el archivo para darle un vistazo, le añadía un párrafo o corregía algo, pues pasa lo que pasa, tocho al canto.

Y ya que habéis llegado hasta aquí, que menos que un pequeño obsequio a cuenta de la casa. El directo de donde sale el vídeo, titulado Roseland NYC Live, de gratis y sin tasas ni intereses. Generoso en estos tiempos que corren. Un imprescindible, que también me recomendaron allí, en Muzikalia, no os lo perdáis. De nada.

Nos vemos.

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