Bloc Party – Four

Bloc Party – Four
French Kiss/Coop/Music As Usual, 2012
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Nunca había hecho una reseña de Bloc Party hasta ahora y es una pena que se me halla ocurrido precisamente con este disco. La verdad es que lo esperaba con bastantes expectativas, con mucha curiosidad, con ganas de borrar los últimos fiascos, el mal sabor de boca, pero ha acabado por salirme el tiro por la culata. Lo dicho, una pena.

No fue un grupo al que le cogiera el aire a la primera ni a la segunda, es más, su primer disco después de varias escuchas en casa, me pareció del montón, nada especial. No fue sino gracias a la insistencia de un buen amigo y algunos viajes con él en su coche, incluído uno a Paredes de Coura para verlos en directo, con el Silent Alarm como sintonía, que acabé pillándoles el puntillo. De hecho, llegué a sospechar que sólo tenía ese cedé en su coche durante una larga temporada o que lo ponía sólo por joderme después de varias discusiones sobre la valía del disco.

Finalmente, mi mente y mis orejas se abrieron a la innegable potencia de temas como Banquet, Helicopter o la suavidad de This Modern Love o So Here We Are, a un grupo que si bien practica o se inscribe en ese revival indie-rock y post-punk tan vilipendiado, sonaba fresco y con garra, con un vocalista original y que da colorido, a pesar de no ser perfectos y que ese disco de debut es un poco irregular para mi gusto. Irregular pero con mucho encanto, digamos.

Luego llegó su segundo disco, A Weekend in the City y como siempre, a mi colega le pareció flojo y a mi me encantó. De hecho, debo reconocer que la mayoría de público y crítica están con mi amigo. Por mi parte, me parece más homogéneo, quizás sin el par de pelotazos del debut, pero más compacto y además me gusta el ligero barniz electrónico que le dieron y encuentro al vocalista más versátil y cantando mejor. Cuestión de gustos. Sin contar que Uniform es una de mis favoritas del grupo.

Si a ello unimos ese disco virtual de descartes que circula por la red titulado Another Weekend in the City, donde hay un buen puñado de canciones que incluso superan las del disco publicado y que sin duda recomiendo, pues es normal que lo tuviera entre mis grupos nuevos favoritos y a seguir, con unas expectativas muy altas.

Y aterrizamos en la primera bofetada en los morros con el muy, muy mediocre Intimacy, en el que ese ligero barniz electrónico del anterior tomó mucha más presencia, pero donde ya todo suena a refrito, a deslabazado, sin frescura ni ideas y donde apenas se salvan tres o cuatro canciones, donde piensas a dónde se ha ido la inspiración y esa facilidad para parir temas efectivos y adictivos que sobraba antes. El disco es tan mediocre, tan prescindible que ya siembra las dudas donde antes no las había. Esto es un tropiezo o el principio del fin? Será que su brillo era efímero y sólo daba para dos discos y medio o guardamos algo de esperanza? Yo me guardé algo de esperanza, el cuarto sería mucho mejor. Peor sería difícil, no entraba en los cálculos.

Ahora sí creo que amigo, crítica y público se pusieron de acuerdo conmigo, sin que sirva de precedente, para apalear al Intimacy, pobre. Aparecieron los rumores, los dimes y diretes, los infumables trabajos del vocalista en solitario, que si el grupo cuenta por aquí que buscan otro vocalista, que si el vocalista dice por allá que no sabe si le han despedido y que si están grabando sin él. El tema tenía mala pinta. Todo cortinas de humo para endosarnos el disco del que hablamos hoy, para hacerlo con cierta tranquilidad, debió ser. Un bonito circo que de paso los mantuvo en el candelero, dio que hablar y por lo menos en eso acertaron.

El hecho consumado es que Bloc Party, que están formados por Kele Okereke en las labores vocales y la guitarra, Russell Lissack en la otra guitarra, Gordon Moakes en el bajo y segundas voces y Matt Tong en la batería, nos traen bajo el brazo su cuarto trabajo, titulado en un alarde de inspiración Four y con cuatro círculos concéntricos en su portada que supongo tendra que ver con ese número de discos, aunque tampoco es que importe demasiado. Lo de dentro es lo primordial.

Y lo de dentro, teníamos razón, no es peor que Intimacy, no. Ya sabíamos que eso era muy difícil. El problema es que no le llega a la suela del zapato a ninguno de los anteriores. Se queda en tierra de nadie cuando tendría que borrar esas dudas. Al final sí que parece que eran efímeros, de corto recorrido, por mucho que me joda. Four sólo consigue ahondar la herida, apenas resultar indiferente, prescindible y deja que toda esperanza se esfume ya sin remisión. Por mucho que me joda.

Las primeras impresiones dejan ver un grupo desnortado, que no sabe a qué juega, que lejos de dar solidez a la atractiva y fuerte personalidad de su debut, la ha ido perdiendo con el paso del tiempo y los discos, que intenta recuperar los juegos de guitarras de antaño pero que en vez de sonar frescas, enérgicas y punzantes, suenan espesas, densas y pasadas de vueltas. Un buen vocalista para su estilo se nota encorsetado en la mayoría de los temas, no fluye con aquella soltura y agilidad, parece incómodo, fuera de lugar. Hay destellos pero la mayoría de los temas producen cierta indiferencia, no tienen donde agarrarse, nada especialmente reseñable, saltando de lo pasable a lo mediocre hasta el final del disco. Esas primeras impresiones no mejoran con las escuchas y se quedan ahí, bien asentadas, porque no hay argumentos ni canciones para rebatirlas, por mucho que me joda. Resulta difícil incluso mantener la atención hasta el final ante tamaña falta de inspiración y personalidad, ante esa amalgama de estilos que casi parecen varios grupos distintos, una especie de recopilatorio. Sí, ya sé que alguno dirá que se debería ver este trabajo con independencia, sin poner en el otro lado de la balanza sus dos primeros discos y ese virtual que me encandilaron, pero amigos, a estas alturas me es imposible evadirme de esas expectativas y de su pasado. Es más, si este fuera su disco de debut, seguramente iría directo a la papelera. Puede que sea ahí donde acabe, de todas maneras. Por mucho que me joda.

El disco nos da la bienvenida con So He Begins to Lie, anticipando ya ese tono más oscuro, denso en las instrumentaciones, casi jevi, con la electrónica desaparecida y un Kele que me da la impresión de no acaba de encajar o cuadrar demasiado bien en la estructura del tema, que da la impresión de que va a explotar pero no lo hace, quedándose en nada más que correcto. Le sigue 3×3 con unos susurros amenazadores como inicio y un ritmo rápido, vertiginoso en las guitarras y la batería, de cierta oscuridad épica que sorprende por lo menos. Corta y concisa, de lo mejor del disco.

Octopus es el tema elegido como primer single, otro cambio de estilo, con un ritmo más de rompepistas, no tan duro como las predecesoras, con un cierto aire hipnótico en los efectos de la guitarra y unos coros que nos recuerdan algo a sus primeras épocas pero muy lejos de convertirse en un pelotazo porque le falta ese algo, esa facilidad que antes poseían y que lo deja en un tema correcto tirando de oficio.

Con Read Talk vuelven a uno de sus puntos fuertes que en este caso no lo es tanto, con la voz de Kele tomando más protagonismo, aportando sentimiento y colorido a un medio tiempo de instrumentación melancólica y que es de lo más pasable del disco. Siguen con Kettling y damos otro bandazo, metiendo unas guitarras cañeras de grupillo yanky de medio pelo con ritmo espeso y riffs que se balancean entre el heavy y el hardcore y que, aunque sorprenden, lo hacen para restar más que para sumar. Y no es porque no sea yo amigo del guitarreo cañero precisamente, pero tanta espesura y oscuridad no me parece el traje que más les favorece. Desde luego, no les hace brillar.

Con Day Four volvemos a bajar el pistón, cambiar el estilo y el tempo con otro tema algodonoso y suave pero que apenas deja poso ni mucho que decir de él. Y parece la tónica general el girar entre lo pasable y lo mediocre. Y Coliseum no hace más que reafirmar esa sensación de pérdida del norte, de cajón de sastre y desconexión entre temas, con una entrada de aires country para pasar a guitarras de puro metal y berridos death que no les pega ni con cola.

Siguen mareándonos con V.A.L.I.S., volviendo a su terreno, con un sonido más limpio, guitarras punzantes, no espesas, la voz comandando el desarrollo y unos buenos coros en el estribillo, como queriendo recordarnos que si es un disco de Bloc Party y no un cóctel recopilatorio de varios grupos y estilos cada uno de su madre. De lo más rescatable ya tirando a la baja descaradamente. Llegado este punto, las expectativas se han esfumado y la esperanza está tocada de muerte. Por mucho que me joda.

Team A es más de lo mismo, inicio anodino y guitarrazos para terminar. El disco se hace largo y ya entran ganas de resumir la reseña, escuchando un tema que ya no me dice nada, sin gracia ni encanto, puro trabajo de funcionario. Pero hay que echar el resto y seguimos con Truth, que por lo menos tiene un ritmo más alegre, cerca del desenfado y frescura que echamos de menos, lejos de ser redondo pero acercándose en el intento. Quizás estemos en uno de los buenos momentos del disco pero el ánimo ya está bastante nublado después de tantos giros y bandazos de difícil digestión.

Penúltimo tema, llegamos al tramo final del calvario con la insustancial The Healing, que a estas alturas sólo invita al bostezo y a empezar a pensar en lo decepcionado que te encuentras porque canción a canción el disco es peor que escuchado del tirón. Como guinda final, se nos vuelven a poner cañeros con We Are Not Good People, un tema cuya debilidad intentan camuflar con mucho ruido pero que no deja de ser otro bandazo al lado más chusco del disco. Punto y final. Menos mal, por mucho que me joda. Paso de hablar de los bonus del disco porque me pueden la pereza, la decepción y el hastío.

Eso sí, han tenido la amabilidad de colgar el disco completo, detalle muy de agradecer, para que lo podamos escuchar entero y que cada uno saque sus conclusiones, que está claro que no tienen que coincidir con las mías:

Bloc Party – Four*

* Aquí os había colgado el disco entero desde Soundcloud, pero parece ser que tanta generosidad se ha terminado y ya lo han borrado. De todas maneras, aún se puede escuchar desde su página web. Aprovechad mientras dure. El reproductor está arriba a la derecha y más abajo tiene varias opciones, incluidas las letras.

En resumen, crónica de una muerte anunciada o intuida, por mucho que tuviera expectativas o esperanzas. Algo no cuadraba, algo pintaba mal con tanto ruido mediatico y es que ya no hay nueces que suenen, el saco está vacío, agotado. Ha costado trabajo hacerse a la idea de que aquel grupo fresco, lleno de vitalidad y personalidad que acabó convenciéndome con Silent Alarm, que me siguió conquistando con A Weeken in the City y su disco de descartes pudiera pincharse y desinflarse de esta manera tan dolorosa y rápida. Daba la impresión de que iban sobrados. Error. Esa personalidad se ha convertido en todo lo contrario, en no distinguir qué son y qué hacen, en que con los años han perdido empaque en vez de ganarlo y lo que es peor, la capacidad de hacer buenas canciones también se ha esfumado. Parece que el futuro del grupo está en el alero, no se sabe si habrá quinto disco, no sé si será más circo, quizás si hay quinto disco me lo baje y lo escuche, pero será para desenterrarlos de la fosa en que se han metido o para echarles la última palada de tierra y que descansen en paz. Fue bonito mientras duro. Una sonora y contundente decepción es la conclusión que saco. Por mucho que me joda.

Y como no me gusta quedarme con este mal sabor de boca, me voy a pinchar ahora mismo ese disco de descartes no publicado. Aquí os dejo el Another Weekend in the City (lo siento, el enlace ha sido borrado por una reclamación de la famosa DMCA) de regalo por si también lo queréis escuchar y os recuerdo que sólo son eso, descartes que no entraron en su segundo disco y que en mi opinión, cualquiera de ellos le pasa por encima a los incluídos en este mediocre Four que si han publicado. Quién os a visto y quién os ve, Bloc Party.

Nos vemos.

Publicado en Desconcierto.

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