El sol se pone otro año más…

fotografoHolaquétal, estimados. Vuelvo a pasar por este rincón, este cuaderno de bitácora de mi música y de otras cosas. Hoy toca de esas otras cosas, que me gustan, o que me parecen interesantes, o que me apetece compartir porque me sale del rabo, hablando en plata.

Muchas veces a lo largo de mi vida, siento la poderosa necesidad de desconectarme, de desenchufarme del mundanal ruido, del ajetreo diario, de enganchar la mochila y darme el piro a alguno de esos pequeños paraísos que conozco en mi tierra. Caminar hasta quedar bien hecho polvo por alguno de esos paisajes que me llenan de paz, a solas conmigo mismo para relajar tensiones y meditar sobre lo que me parezca meditable, gastando suela y escuchando música de paso o sólo los sonidos de la naturaleza.

Ayer fue uno de esos días, después de mucho posponerlo por razones climatológicas y otros imponderables. Tras un breve debate interno para dilucidar que me apetecía más, si mar o monte, si las playas del norte o los bosques de carballos de Ourense, me decidí por echar un vistazo a cómo había dejado su huella los temporales y el mar de fondo de estos días en mi playa favorita, sobre todo porque me imagino que los senderos de Allariz estarán bastante más intransitables después de lo que ha caído. Así que, con un precioso día, para la zona del Barbanza me dirigí con mis mochila y un par de bocatas.

Todo lucía casi más bonito que en primavera o verano, que es cuando suelo visitar con más frecuencia la zona. Saliendo casi desde las dunas de Corrubedo, seguí conocidos y queridos senderos por pasarelas de madera, por playas, por dunas, por pequeños bosques hasta llegar a mi playa, con el verde de la vegetación brillante de las gotas que deja la escarcha, el agua por todos lados, el frío húmedo calmado por los rayos del sol que me hacían pensar en lo bien que había hecho al calzarme las botas de montaña y una buena chupa, la multitud de pajarillos revoloteando y cantando y la fisonomía del paisaje algo cambiada por el invierno. Los acantilados de arena y los traicioneros desniveles en la orilla de la marea del verano habían dado paso a una playa plana y sin casi desnivel, perfecta para caminar, con la arena dura y firme después del paso de las galernas y el bravo mar de fondo del Atlántico de esos días pasados. Aunque el mar seguía bastante embravecido y nervioso, precioso para la vista, con esos tonos verdosos que contrastaban con un cielo azul intenso. Siempre me ha parecido curioso ese cambio de piel de mi playa de una estación a otra. La arena va y viene arrastrada por la furia del oleaje, por las mareas vivas y las tempestades, expuesta al mar abierto, aparecen rocas inmensas que ni imaginabas que existieran bajo tus pies y la siguiente vez ya no están, sepultadas por toneladas de arena. Nunca es igual, cambia, se transforma, muta y se viste para cada estación, pero siempre me parece preciosa y relajante en su inmensa soledad desértica.

Ayer, sin ir más lejos, no me crucé más que con algunos pescadores a última hora, de los que van a las lubinas o rabalizas como las llaman por aquí. De esos parajes salvajes de los que cada vez quedan menos, pero quedan. El caso es que, ya cuando las piernas estaban doloridas de los excesos del día y el sol empezaba a ponerse, la playa empezó a cobrar unos tonos espectaculares, llenos de rojos y dorados que me dejaron flipando. Siempre me ha gustado la fotografía, pero también soy consciente de que no tengo ese talento para captar esos momentos, esos detalles que si he visto en gente, amigos o conocidos. No sé si será por ser miope o porque nunca he sido muy visual, pero a veces, muchas veces, alucino con las fotos que son capaces de hacer cuando están conmigo, de momentos o cosas que a mi me han pasado completamente desapercibidas y que nunca se me hubiera pasado por la cabeza fotografiar. También cuenta el que, la mayoría de las veces, lo que mis ojos ven y lo que sale luego en la fotografía no tienen nada que ver, lo que siempre me ha dado cien patadas y me hace bastante perezoso para desenfundar mi cutre y mínima cámara digital.

De todas maneras, alguna vez saco alguna que no está del todo mal y algunas las podéis ver en la cabecera cambiante del blog, no todas, pero bastantes las he perpetrado yo con esa cutre cámara sobre algunos de mis lugares favoritos. De todas maneras, el paisaje de ayer era de los irresistibles, de los que coges la cámara sí o sí, así que me olvidé de mi habitual pereza y me puse a hacer fotos, cambiando menús que no entiendo y probando posibilidades. Hice más de 15, pero la gran mayoría no valen una mierda, así que sólo os dejo un par de lo poco salvable de ese impulso artístico. También me pareció curiosa esa velocidad con que se puso el sol y cayó la noche. Apenas hubo esa transición de otras estaciones, ese paso de la puesta de sol a la noche, que aquí llamamos entre fusco e lusco. Se puso el sol y la noche se desplomó sobre mi antes de que llegara al abrigo del coche, haciéndome jugar a ver dónde cojones metía los pies para no llegar de barro hasta las cejas y no dejar mi querido buga más lleno de mierda de lo que ya está el pobre. Ahí os dejo ese par de obras de arte, que como siempre, no hacen del todo justicia a lo que mis ojos estaban contemplando, pero es lo que hay con mi falta de talento. Y sí, todo el rollo era sólo para eso. Sigue siendo lo que hay. Otro día hablaré otra vez de música.

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Nos vemos.

10 pensamientos en “El sol se pone otro año más…

  1. Preciosas fotos y precioso día el que nos narras, casi logramos trasladarnos a esos paisajes, a esas sensaciones que cuentas por unos momentos, cual Ramón Sanpedro echando el vuelo hacia ese paseo imaginario (no sé si has visto “Mar Adentro”, me has recordado los paisajes que aparecen en la película, preciosos)… De regalo, un tema que me ha venido a la cabeza: http://www.youtube.com/watch?v=LR1bWhdoIXM

  2. Hola, D’Angel… feliz año y que los Reyes Majos se porten contigo…

    Eso no es un tema cualquiera, es un temazo, gracias…

    Pues no vas muy desencaminada con Ramón Sanpedro y esos parajes, de por allí era… y tampoco con la película, que tardé años en ver por mis prejuicios y a pesar de que Bardem es uno de mis actores favoritos. Me imaginaba un tostón melodramático y me sorprendió. Seguí con interés la historia del amigo Sanpedro en su momento, porque era interesante y por ser de un pueblo que conozco muy bien, hasta conozco su casa y cuando vi la película no pude más que flipar con el total mimetismo de Bardem con el personaje. Una gran interpretación y preciosos paisajes.

    Nos vemos.

  3. Igualmente!, feliz año a ti también, espero que siguiendo ese fabuloso comienzo de año que nos has contado, el 2013 venga lleno de cosas positivas y que los Reyes se hayan portado bien!.

    Coincido contigo… y a los prejuicios hacia la película, en mi caso, añadimos mi poca predilección por nuestro amigo Bardem, pero he de reconocer que me alegró el superarlos y verla al fin, después de años de evitarla, es un peliculón y la historia está tratada e interpretada de manera colosal (junto con “Los Lunes al Sol”… otro tanto para Bardem).

    Lo dicho, que el 2013 traiga mucha música consigo y muchas ganas de comentarla y compartirla con nosotros,😉

  4. Bueno, no vamos a coincidir en todo… yo estridente y tú no, yo Bardem sí y tú de vez en cuando… Los lunes al sol es otra gran película, además rodada en mi pueblo. Mar adentro, No es país para viejos, Biutiful, Antes que anochezca, Éxtasis, Días contados, de las que he visto. A mi me parece que ha dejado un buen puñado de interpretaciones, muy diferentes y me parece un tipo capaz de mudar en muchas pieles y con muchos registros. Luego ya están las manías y las preferencias de cada uno o si te cae en gracia o no. A mi sí. A mi me parece un tipo capaz de interpretar, de ser actor. De otros más consagrados, como por ejemplo del tipo Harrison Ford, Denzel Washington o Mel Gibson no sería capaz de decir lo mismo. Más bien todo lo contrario. Ya sabes, manías.

    En cuanto a lo de la música, pues tengo pensado seguir dando la vara por aquí, más o menos, según el tiempo del que disponga.

    Nos vemos.

  5. Tras mucho tiempo posponiendo el verla, tal y como me ocurría con “Mar Adentro”, y no precisamente por la “manía” que pudiese tenerle a Bardem tras películas como “Jamón Jamón”, “Huevos de Oro”, “Vicky, Cristina, Barcelona”, “Come, Reza y Ama” (en la que tampoco me gusó nada)…, sino por lo crudo de la historia, hoy al fin he encontrado la quietud y fortaleza mental y emocional para ver “Biutiful”…

    Preveía que me podría gustar (en su momento vi una entrevista televisiva a su director y ya apuntaba maneras)… Y así ha sido, una gran película, tierna y desgarradora, no hecha precisamente para pasar el rato u olvidarte despreocupado del mundo que te rodea.

    Habrá que seguir descubriendo el talento de nuestro amigo Javier Bardem bajo la batuta de directores con los que tenga ese feeling especial, cosa que no puedo decir, muy a mi pesar, de películas como la interpretada bajo la dirección de mi apreciado Woody Allen (fiasco total).

    Gracias por la recomendación,😉

    • Hola, D’Angel…

      Me alegra que te haya gustado. No es una película “fácil” precisamente Biutiful. La verdad es que la vi en el cine en su día y con mi mala memoria apenas recuerdo que me gustó bastante aunque era bastante fuerte, sórdida y algo recargada, pero con una gran interpretación de Bardem sobre todo.

      De las que comentas, no he visto ninguna, salvo Mar Adentro. Hay cierto tipo de películas que directamente no las veo y menos si aparece Penélope Cruz, por supuesto. Bardem también las tiene muy malas y uno de los peores bodrios que he visto es esa recreación de la maravillosa novela de García Márquez, El amor en los tiempos del cólera en la que es protagonista, lo más parecido a una mierda pinchada en un palo.

      Más arriba te dejé otras de él que me parecen muy buenas, sobre todo la de los hermanos Coen por la que creo recordar que recibió un merecido Oscar y que es una gran adaptación de la novela de uno de mis escritores predilectos, Cormac McCarthy.

      Da la casualidad de que, este fin de semana también he dedicado algo de tiempo al cine. Me he visto el montaje final de Riddley Scott para Blade Runner y siempre que la veo y ya han sido unas cuantas, no puedo dejar de pensar en lo que hubiera ganado esa ya gran película de por si, si le hubieran dado el papel protagonista a un buen actor en vez de tener que aguantar la cara inamovible de palurdo soplapollas de Harrison Ford. Que actorazo. Manías. El bueno de Rutger Hauer se lo come con patatas en su papel de replicante. Sin embargo, no podría ser más diferente como ha tratado el cine a uno y otro a raíz de esa película.

      Y la verdad, no siento el mismo aprecio por tu Woody Allen, salvo contadas excepciones. Sin ir más lejos, una de sus últimas creaciones, Midnight in Paris, que la crítica pone por las nubes como siempre que se tira un pedo, me pareció otro cosa pinchada en un palo de esas. Ya se sabe que no siempre llueve al gusto de todos y para gustos, colores. Sino, sería todo muy aburrido, no?

      Nos vemos.

  6. Bueno, ya sabes… el cine al final es como cualquier otro negocio, y termina guiándose por las tendencias que dicta la audiencia, y por tanto, por el márketing… Tras el exitazo de La Guerra de Las Galaxias y sucesivas, imagino que no se arriesgaron al tirón que pudiese tener simplemente la historia/guión, magnífico, por otro lado.

    De Rutger Hauer, otra fabulosa (que no sé hasta que punto pueda ser de tus predilectas) es Lady Halcón. Pena que incluso después del exitazo que fue, siguiesen dándole papeles secundarios y/o de poca relevancia, porque ahora que he repasado su filmografía, apenas reconozco dos o tres títulos. Será cuestión de investigar…

  7. Bufff!!!, Lady Halcón, la vi hace miles de años en el cine. Una de caballeros donde Hauer se convertía en un lobo o algo así, no? Era una de las favoritas de una ex novia. También he echado un vistazo a su filmografía, por curiosidad y creo que sólo me suena Sin City, pero no lo recuerdo en ella. Sé que lo he visto en varias películas bastante malas, la verdad, de cuyo título ni me acuerdo y mejor no acordarse. Bueno, a mi modo de ver, su papel de replicante en Blade Runner me vale más que toda la carrera de Harrison Ford y la escena donde se muere sería una obra maestra sino fuera por los repetidos planos del careto estúpido del Indiana Jones de los cojones. Lo dicho. Manías:

    “Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia…Es hora de morir.” Que gran escena y que gran frase.

    Nos vemos.

    • Sí, preciosa frase, bonita escena… un peliculón, con fabulosa atmósfera y puesta en escena e increíble banda sonora. Queda anotada para ver de nuevo y recrearme un poco…

      • Hola, anónimo, gracias por la visita y el comentario…

        Un auténtico clásico si te gusta la ciencia-ficción, eso no creo que se lo descubra a nadie. No será la primera ni la última vez que la revisite y me recrée. Espero. Disfrútala. Pese a Harrison, je,je,je…

        Nos vemos.

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