Golden Void – Golden Void

golden voidGolden VoidGolden Void
Thrill Jockey, 2012
••••••••••

Holaquétal, estimados del otro lado. Por aquí, las cosas vuelven a la normalidad después del breve espejismo de ayer en cuanto a lo meteorológico. La buena suerte acompañó al personal que se disfrazó, dejando que saliéramos de casa para fotosintetizar bajo el sol, a pesar del cortante frío del norte, aprovechando la jornada para desentumecernos, dejar paso a la diversión, a los antifaces y a la urbe colapsada por las aglomeraciones y los cortes de tráfico para dar paso a desfiles, comparsas y carrozas. Un caos bienvenido, si está rodeado de diversión, algarabía, desmadre y buen rollo, cosa nada habitual en el caos reinante en el día a día de mi pueblo. Un grato día desconectado de todo, dándome baños de sol y pasando frío por las sombras de la zona vieja, tomando cafecitos, conversando con los colegas que te encuentras y disfrutando del ambiente festivo.

Hoy toca vuelta a la realidad, a un nuevo temporal de viento, agua y frío y parece de los buenos, por la cantidad de lluvia y la fuerza del viento que se aprecia por la ventana. Mete miedo. También toca volver, después de un día de paz, a sufrir esa lluvia de mierda mediatica sobre esa palabra a la que nunca le he tenido aprecio y que ahora ya me da arcadas. Sí, la política. Pero, como ya hace tiempo que tengo claro que no voy a dejar que esa mierda invada este lugar, ahí fuera se queda. En otros lugares hay carnada suficiente para los apetitos más voraces.

Hoy me apetece hablar de otro disco. No de otro perro verde en el sentido de que este olvidado en el baúl de los recuerdos, porque data del año pasado solamente, pero sí en el sentido de que, seguramente, pertenece a un género que no pasa por ser de los más populares, aunque sí me he dado cuenta de que, últimamente, está algo de moda, se lleva, siempre dentro se su restringido y pequeño ámbito. Ese estilo que practican, siempre me ha tenido un especial atractivo, me bajo discos y discos que se mueven en los círculos de la fusión del rock clásico, el hard-rock, el blues-rock, el progresivo, la sicodelia y los sabores añejos de los sesenta. Supongo que las compañías y la banda sonora de mi infancia y adolescencia, cuando empecé a ser consciente de eso que llaman música, fueron marcando mi personal evolución en cuanto a gustos musicales y sentando bases de unas preferencias más o menos claras, aunque no me corte tampoco a explorar otras fronteras.

Y entre esas muchas búsquedas, fiascos y probaturas que te convencen más o menos, del sí pero no, del no se yo, o del si hicieran esto, o le falta aquello, aparece de tarde en tarde, un disco que te deja satisfecho, de los que no les pondrías un pero ni una coma. De los que ya te ganan apenas los empiezas a escuchar. De los que tienes que controlarte para no ponerlo una y otra vez en bucle hasta quemarlo y reducirlo a cenizas. No es algo que pase muy a menudo y ya que tengo el sitio y el lugar perfecto, he pensado que, por qué no compartirlo?

El disco en cuestión es el debut de unos muchachos de San Francisco, amantes como yo de esos sabores antiguos del rock sesentero y que además, los han asimilado mucho mejor, atreviéndose a plasmarlo en un gran disco que ha hecho mis delicias, desde que los descubrí en una reseña de la página de música Hipersónica, que suelo leer habitualmente y comentar más de cuando en vez. Se llaman Golden Void, nombre que have referencia al parecer, a una canción de un grupo mítico de esas épocas como eran los Hawkwind. La formación de estos noveles que parecen curtidos veteranos, la conforman Isaiah Mitchell a la voz y la guitarra, Aaron Morgan en el bajo, Camilla Saufley-Mitchell en los teclados y Justin Pinkerton en la batería.

Como ya he comentado antes, los amigos de Golden Void se mueven en los ámbitos del revival, de los sonidos de otras épocas, por lo que, no busquéis vanguardia o innovación en el disco, os habréis equivocado de reseña. Los que no se habrán equivocado serán los amantes del buen hard y blues-rock, de la sicodelia, del rollo sesentero, de aromas a Black Sabbath, a Jimi Hendrix, a los Led Zeppelin y a todo ese rock lisérgico y ácido de esos momentos. Todo ello hecho con un increíble buen gusto y una sutileza impropios de un disco de debut. Quizás, para haceros una idea certera del disco, os bastara con leer esa reseña de Hipersónica y ya he tirado piedras contra mi tejado, porque dudo que pueda hacerlo mejor o aportar mucho más, pero como sigue el infierno desatado fuera de casa y no tengo pensado aventurarme en la calle con la que está cayendo, pues os dejaré también mi opinión y de paso mato un poco el tiempo.

La primera vez que escuché el tema que abre el disco, Art of Invading, ya me dije que aquello sonaba de puta madre, sonaba a sonidos ya escuchados pero con nueva fuerza y con personalidad propia. Ecos del pasado y una voz que me convence de primeras, cosa que no siempre suele pasar y que además, me recuerda alguna otra, aunque no sepa concretar a cuál. No se trata de ninguna voz brillante, increíble, pero si personal y que se ajusta con precisión a lo que el estilo necesita. Cierta atmósfera llena de épica, de ruido lisérgico, le da calor al tema, con esas guitarras ácidas, una batería vibrante, esa manera de atacar y remansarse, el añadido de los teclados y para culminar el festín, un solo final de guitarra de los que ponen el pelo de punta como hacía tiempo que no recordaba.

Golden VoidArt of Invading

Continúan con un tema más pesado en las guitarras, titulado Virtue, con riffs cortantes y distorsionados, baterías redobladas, galopantes y buen trabajo vocal. Siguen con ese hard-rock contenido, fuerte pero sin violencia, más preocupado de ambientes envolventes que con arrasar con su sonido. Quizás puede ser la menos favorita de un disco al que ya he dicho que le pongo pocos peros. Alguna tenía que ser.

Golden VoidVirtue

Con Jetsun Dolma nos llevan a paisajes más delicados, ensoñadores y oníricos, donde flotan en el ambiente los hilos de humo de algunos petas bien cargados de maría, en alguna comuna de hippies con pantalones acampanados y flores trenzadas en el pelo. El vocalista se vuelve a mostrar versátil y se adapta a esta nueva atmósfera más calmada, dándole color y calor a la composición. La música suena orgánica y fresca, a la vez que añeja, casi como si volvieran del pasado para actuar en nuestra habitación y uno no puede más que deleitarse con el trabajo y el buen gusto de estos muchachos.

Golden VoidJetsun Dolma

En Badlands retoman la potencia y el tono épico, con otro tema que su vocalista vuelve a cantar con convencimiento y estilo, dotándolo de fuerza. Quizás no me caba de funcionar o convencer el estribillo que da título al tema, pero por lo demás, siguen sin defraudar, llegando al estallido final con un solo de guitarra de muchos quilates y la voz sonando con más fuerza si cabe. La sigue Shady Grove, con un ritmo optimista y colorido, de los que se quedan pegados y te alegran el día a base de buen rollo y buena música, con un estribillo certero que esta vez no falla y al que ponen colofón con otro gran solo de guitarra. Capítulo aparte el de esos solos, llenos de clase, que tienen todo para gozarla sin desentonar ni llevarse el protagonismo, funcionando como una pieza más de su sonido, perfectamente engrasada. Las sospechas de que iba a ser un festín para amantes del rock de los setenta, ya son certezas a estas alturas.

Golden VoidShady Grove

El penúltimo tema es The Curve y retomamos la potencia, la velocidad y los riffs cortantes y abrasivos. El tema más movido del disco nos lleva a un festival de teclados, vocales y guitarras dibujando locuras a lo largo y ancho de la canción, dejando también espacio para los pequeños remansos bluseros de respiro, antes de volver a revolucionarse y coger velocidad de crucero para desembocar en el pertinente solo, lleno de nervio y pleno de potencia. Otro gran tema, si señor.

Golden VoidThe Curve

Y como no podía ser de otra forma, nos dejan con otro tremendo tema, una joyita que nos guardan para acabar bien arriba y mi favorita de todo el disco, lo que para mi, ya son palabras mayores. Atlantis vuelve a apelar a la atmósfera, a la sicodelia, a la épica, sin olvidar la potencia, con su canción más redonda, más madura y con más matices y detalles a descubrir en siete preciosos minutos sin desperdicio. Paisajes envolventes, melodías ensoñadoras, vapores lisérgicos y un perfecto solo de guitarra, te invitan a disfrutarla con calma y a buen volumen. No me podría imaginar un mejor final para este disco, que se me ha metido directo a las venas.

Golden VoidAtlantis

Bueno, hasta aquí la reseña. Sigue lloviendo a cántaros y el viento no deja de aullar contra la casa. Aún así, se me ha pasado el tiempo volando escuchando y escribiendo sobre este disco. Sólo siete canciones, poco más de treinta y cinco minutos de regreso y paseo por el pasado desde el presente. Un disco del que me he quedado prendado, del que me confieso adicto y que ahora, os he recomendado. Creo que he cumplido. Quizás no sea su rollo lo más popular, lo que más se lleva, pero así suele ser la mayoría de las veces en este, mi blog. De haberlo descubierto en el 2012, seguramente estaría en el podium de mis favoritos o muy cerca de él, pero como tantos otros miles que habrá, ni me enteré hasta ahora, pasó desapercibido. Me ha parecido una gran idea rescatarlo y rendirle modesto homenaje con estas líneas. A ver qué os parece. Igual descubrís que mi entusiasmo es fundado. O igual no.

Nos vemos.

Los comentarios son bienvenidos...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s