La Canción del Día [15]

la cancion del dia15Guzafternun, estimados lectores y seguidores de este garito. Vamos con la canción del día de hoy, miércoles de ceniza, o del entierro da sardiña, aquí en nuestra esquina del norte. Se acabó Don Carnal y llega Doña Cuaresma o algo asín, que nunca he estado yo muy puesto con ese asunto de las tradiciones.

Y hoy lo voy a hacer pleno de potencia, con un temilla no apto para todos los públicos. Pusilánimes, manteneos alejados. Marcapasos y problemas con el corazón, también. Amantes de los sonidos gráciles, del naif, de la ausencia de estridencias, del pop y del a qué huelen las nubes, ni que decirlo. Espíritus dóciles y adocenados, nada tenéis hoy por aquí. Amantes de la adrenalina, la furia, lo salvaje, lo desenfrenado, del liberar tensiones con músculo y a grito pelado, bienvenidos. Espíritus de los que dan botes, seguidores de la revuelta y del desmadre, acercaos. Preparados para una buena descarga, un potente torbellino de guitarras huracanadas y voces desquiciadas, de latigazos, de paradas y arrancadas que despeinarán al mejor peinado.

Y ese tema surgió hoy, como siempre, de improviso. Después de la religiosa visita semanal a la casa de mi santa madre, después de meterme un buen arroz con chocos en su tinta, de esos que, perdonando la expresión, te hacen cagar negro unos cuantos días, y una buena porción de tarta de manzana casera, me subí, después de una rápida carrera, como un buen y ahorrador ciudadano, al transporte público que me acercaría de vuelta al hogar. Allí, agarrado a una de las barras del bus, con la mirada perdida en la ciudad que va pasando, con los auriculares del iPod bien calados en las orejas, en una de mis típicas sesiones aleatorias, dormitaba pensando en mis cosas y haciendo la pesada digestión de la reciente panzada, ajeno desde mi sordera y mis alturas al personal que abarrotaba, empujaba y buscaba posición. Sin novedad en el frente, hasta que surgieron los primeros acordes del tema. Y menos mal que lo conozco y pude prepararme para lo que venía desde las primeras notas o igual se me hubieran caído los pantalones hasta más o menos los tobillos.

Comenzó a sonar y ya empecé a sentir como la electricidad empezaba a recorrerme el cuerpo, como una especie de fuerza bombeaba por mis extremidades y por mi cabeza, impulsándome al movimiento. Tuve que apretar la mandíbula, tensar músculos y concentrarme en mantener la figura y la compostura en medio del personal, para que apenas se notara una aceleración en la sangre que recorre la artería de mi cuello, una contracción del iris de los ojos, un aumento del ritmo respiratorio, un ligero, rítmico y contenido movimiento de cabeza y un pie que se movía desenfrenado al ritmo. Sin ese duro ejercicio de concentración, mi cuerpo amenazaba con perder el control y empezar a sacudir la cabeza como un poseído o dar botes y empujar a todo dios como una pelota de goma lanzada por una catapulta.

Lo curioso del asunto es que todo ese volumen, esa potencia, esa locura, ese huracán, ese placer sónico que retumbaba en mi cabeza y descontrolaba mi cuerpo, sólo estaba allí, en mi cabeza y en mi cuerpo. En el exterior de mis estudios, supongo que sólo se escucharían los murmullos de las triviales conversaciones de bus, el ruido del tráfico, las ambulancias, alguien que estornuda al fondo, alguien voceando al móvil y la normal paz y sosiego que se suele respirar en todo transporte público que se precie.

Terminada la canción, pestañeas con velocidad, tragas saliva porque se te ha quedado la boca seca pidiendo una cerveza bien fría, resoplas para volver a coger aire y sueltas brazos y piernas después de ese latigazo de sonido inesperado. Tentado estás de darle atrás y que vuelva a empezar, en darte el placer de otro nuevo chute de adrenalina. Relájate, chaval, que ya estás mayor para esos excesos y vas a acabar por ganarte un corte de digestión con tanta metralla, que ya no tienes quince años.

Bien, siempre tienes la excusa de ponerla en la canción del día y volver a escucharla un par de veces más, hasta que me quede bien satisfecho y tranquilo, mientras te curras algún texto al respecto. Te parece, neno? Bueno, hace. Trato.

Asín que, esa ha sido la historia, aderezada con algunas licencias literarias, de cómo se me ocurrió dejaros este tema de un grupo que se llama Refused y que se titula New Noise, perteneciente a su disco The Shape Of Punk To Come del 98. Si os atrevéis a darle al play, agarraros, que vienen curvas, turbulencias y torbellinos varios.

Os dejo con la versión en vídeo del tema, para que veáis a los muchachos de Refused en acción y con una versión de Soundcloud con mejor calidad de sonido, para que se os destrocen mejor las orejas.

RefusedNew Noise

Nos vemos.

7 pensamientos en “La Canción del Día [15]

  1. Buenos dias a todos!
    pues yo sí que he caido en la tentacion de darle un par de veces al play..y q no dejara de sonar en mi cabeza y mi reproductor durante mas de 10 minutos..crea adiccion..sin duda, es imposible no caer en la tentacion de una segunda escucha…tal vez porque soy amante de desmadres, deportes de aventura y subidas de adrenalina…ahi has acertado con la eleccion para el tema del dia…me ha puesto a 100, de muy buen humor y subido lasrevoluciones…me apunto n tema feroz y excesic

  2. se me ha colgado el movil en medio del.comentario…y se ha llevado la inspiracion…voy a ponerme otra vez el tema para q me.quite la rabia que en estos momentos llevo dentro..por no decirlo de otro modo. jajajaja!
    nos vemos.

    • En esta ocasión lamento no poder sumarme al sentir popular, jajajajajaja. He de reconocer que mi oído no está hecho a sonidos tan revolucionados o revolucionarios, jeje

      De todos modos, le daremos otra oportunidad, por si salta la chispa y logro encontrarle ese punto del que habláis…

  3. Ya somos dos, George. Tampoco he podido resistir la tentación de darle otra vez al play para responderos con ese ritmo salvajemente seductor en las orejas… creo que en dos días la he escuchado más veces que en todo el tiempo que hace que la conozco, je,je,je…

    Tranquilo, D’Angel, otro día pondré algo más naif y menos estridente. Si cuando la escuchas la primera vez no sientes esas ganas de sacudir la cabeza o dar botes, de ponerte en movimiento, dudo mucho que alguna vez te puedan atrapar esas revoluciones. Cada uno es como es y tiene el motor interno que tiene… tampoco es que yo esté todo el día dando botes, pero a veces viene bien una inyección de adrenalina de este estilo…

    Nos vemos.

    • Sí, verdaderamente no he sentido esa llamada, jejeje. No siempre llueve a gusto de todos.

      A cambio, he de decir que tu entrada anterior sí me cautivó y ya estoy intentando encontrar un vínculo viable para bajar el de los Golden Void,😀

        • La cosa es que hay momentos de la canción que me gustan, pero esos otros en que se vuelven locos (que seguro son los que más os llaman a vosotros), me enloquecen a mí, demasiado para estos delicados oídos, jajajajaja.

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