ZZ Top – First Album

ZZ Top First AlbumZZ TopFirst Album
London Records, 1971
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Holaquétal, estimados visitantes. Día gris, tristón, chispeando agua de vez en cuando, apagado, de esos que acaban contagiando su ausencia de color, su aire mortecino. Así que me ha apetecido hablar de música que me traiga recuerdos o me evoque imágenes más luminosas y cálidas, que contraresten ese tono plomizo de este martes de marzo. Aún queda un rato para mi estación favorita, la primavera, de vivos colores, de la temperatura ideal y aún más para hacer frente a los rigores y el calor del verano. Y como estos día atrás volví a desempolvar un poco los viejos vinilos, el viejo ritual de usar aquel cepillo para quitarles la estática o el polvo y a poner a rodar la aguja sobre ellos, nada mejor que hablar de uno de esos discos que escuché y que cumple esa premisa de evocar sol y playa en mi particular e intransferible universo de los buenos recuerdos. Además, pertenece a unos entrañables y viejos amigos de fatigas, a los que tengo especial cariño.

Ya he hablado de estos compañeros de viaje en alguna ocasión en el blog, concretamente de uno de los discos que les dieron más fama y éxito. Dinero, no sé. El disco es ese Tres Hombres, que los situó y los dio a conocer en el mundo de la música allá en el lejano 73. Sí, hoy volveré a hablar de mis entrañables y queridos ZZ Top y más concretamente de su debut, su primer disco, publicado en el aún más lejano 71. Más de 40 años de carrera y conservando la alineación original desde ese primer disco, no son datos al alcance de demasiados. Seguramente y como diría un buen amigo, su momento ya pasó. Pero ahí quedan 16 discos, muchos de ellos, auténtica referencia cuando se habla de blues rock, de personalidad, imagen y estilo inconfundibles. Eso no hay quien se lo quite ya a los míticos barbudos tejanos.

Poca presentación creo que necesitan, pero por si acaso, recordar que esa mítica e inamovible formación la componen Billy Gibbons en las vocales, coros y la incomparable guitarra, Dusty Hill, también a veces a las vocales, coros y bajo y a la batería, Frank Beard. Ademas, creo que sería injusto no mencionar al cuarto hombre en la sombra, que les a acompañado en casi toda esa andadura de más de 40 años, el productor y ocasional compositor, Bill Ham.

Zz Top

Detrás de esa portada color crema, con tipografía clásica en tonos dorados y ese pequeño círculo donde apenas se adivina una Gibson Les Paul, se esconde, como su título bien indica, el debut de estos tres auténticos veteranos. Los comienzos, la semilla de ese estilo que les llevó a la fama, conjugando, mezclando y fusionando el blues y el rock, con los aromas de su Tejas natal, del Méjico fronterizo y de todas sus influencias sureñas. Todo tiene un inicio, un comienzo y ese fue First Album, por más que parezca que ellos siempre han estado ahí, por lo menos para mi.

Seguramente, escuchar este disco, nos traerá la mente imágenes de desiertos tejanos, cactus, coyotes, sombreros mejicanos, olor a gasolina, ranchos, típicas camionetas yankys, vaqueros, vacas, caballos mustang, whisky o cerveza o rubias potentes de pelo cardado, como todo buen disco de blues rock con aires sureños que se precie. A mi, además, esa portada de color crema me trae también otros recuerdos, sensaciones e imágenes que se han quedado grabadas en las retinas. Imágenes de la adolescencia, de un pequeño pueblo gallego que se llama Cesantes, del sol del verano, el calor, de las vistas de la ría de Vigo, del puente de Rande y de la isla de San Simón desde su playa. De la pequeña casa de verano que tenían los padres de unos amigos en ese pequeño pueblo, en la que solíamos pasar esos veranos e incluso algunos inviernos. De la banda de amigos y colegas que allí nos reuníamos. De las chicas del camping, del hostal Antolín, de novias, novietas y amigas con derecho a roce, de las fiestas de los alrededores que nunca nos perdíamos, de las tremendas borracheras y las tremendas resacas durmiendo en la playa, hasta que el sol te cocía y pensabas que te estaban asando en el infierno. De fumar porros como carreteros. De nuestras sempiternas camisetas negras. Los chicos de negro nos acabaron llamando los paisanos del lugar. De las mil y una fechorías y correrías que pasamos, de bañarnos en la poza de 11 metros de profundidad delante de la isla, de intentar colarnos en la isla y que nos soltaran los perros, de ir a pescar panchos, doradas y fanecas a las bateas en barca, dándole a los remos con alegría, de pasarnos el día en la playa, tostándonos al sol. Buenos recuerdos de aquellos buenos tiempos.

En aquella casita cerca de la playa fue donde descubrí este First Album. En alguna de esas mañanas en las que la lluvia nos estropeaba el día de playa, o en alguna sobremesa o después del café algún día especialmente caluroso y que no apetecía más que quedarse al fresco en el interior de la casa, tuve el placer de paladearlo por primera vez. Creo recordar que ya conocía a los ZZ Top, ya había escuchado ese Tres Hombres e incluso el Eliminator, no eran desconocidos para mi. Pero ya digo que este disco me es especial, debe ser el que más escucho de ellos con el paso de los años.

El caso es que, en la sombra y el relativo fresco del interior de la casa me quedaba muchas veces con un buen amigo de aquellos tiempos. Un amigo que ha comentado una vez aquí, en el blog, pero que no ha vuelto a dar señales de vida. Aprovecho para mandarle un saludo y un abrazo, por si acaso sigue leyendo. Ese buen amigo, tenía un espectacular y extraño aparato de música. Nunca he visto ninguno igual, ni siquiera parecido, ni sé de dónde vino, cómo se hizo con él, ni si todavía existe. Intentaré describirlo aunque no es tarea fácil. Era como una especie de radiocassette de aquellos de antes, pero de tamaño descomunal. De colores plateados y azules, muy bonito, me encantaba. Tenía dos tremendos altavoces, su radio, creo que también pletinas para cassette, aunque no lo recuerdo y además, en su parte frontal, un plato para los discos. Nunca he visto nada igual. La tapa del tocadiscos estaba en el frontal y se abría hacia adelante, como una pletina de los cassettes. Introducías el disco y se cerraba automáticamente. Tenía el brazo de la aguja automático también y podías poner las dos caras del disco sin darle la vuelta. Sonaba de puta madre, una auténtica virguería, digno de verse, de la marca Sharp, creo recordar.

sharpBueno, pues se me ha ocurrido buscar el extraño artefacto y por extraño que parezca, mi memoria no me engañó. Era un Sharp. Después de intentar mil y una combinaciones de búsqueda en san google, he dado con una imagen del chisme en cuestión. No sé si el de la foto es el mismo, pero estoy seguro de que es exactamente parecido. Esto de la internete es la hostia, no acaba uno de dejar de sorprenderse. De las brumas de mi exigua memoria ha emergido el preciado objeto de la búsqueda, con apenas esfuerzo. Quizás le recordaba algo más de color azulado y la imagen no nos deja apreciar lo grande que era, pero si nos hacemos a la idea de que ahí, en el frontal, entraba un disco, nos podemos imaginar el tamaño.

Muchas mañanas o tardes me quedaba allí con ese amigo, también melómano como yo, escuchando música en ese extraño aparato, charlando o simplemente dejando pasar las horas. Seguramente habría por allí más discos, pero sólo me acuerdo de tres. El Loco por Incordiar de Rosendo, el Dirty Deeds Done Dirt Cheap de los AC/DC con mi querido Bon Scott y este First Album de los ZZ Top. De los tres tengo un gran recuerdo y les guardo gran cariño. Sin embargo, el de los barbudos es el que mejor ha resistido el paso del tiempo y al que recurro cuando busco esas sensaciones de sol y playa, calor y calidez, de la paz, el relax y la despreocupación con la que vivía aquellos momentos de mi vida, aunque no fuera consciente de ello. Buenos tiempos.

Un disco que me suena honesto, sencillo, luminoso y divertido. Un disco que tiene la suavidad de la seda y la energía de las buena guitarras. Unas voces que no son perfectas, pero convencen y emocionan. Un disco de debut que quizás no sea tan redondo como trabajos posteriores, pero que está lleno de clase y buen hacer, lleno de buena música sin artificios y sin adulterar. Los primeros mimbres de un grupo que ya es casi una leyenda y su imagen ya roza lo mítico. Una pequeña joya escondida para los amantes del blues y el rock a secas, entre los que me incluyo, por supuesto.

El nostálgico paseo por este disco comienza con (Somebody Else Been) Shaking Your Tree y sus primeros acordes ya no dejan intuir la marca de la casa, ya tienen la firma inconfundible. La guitarra de Gibbons va dibujando sus característicos riffs y su ya cascada voz, acompañada de la batería y un bajo juguetón, recorren un tema que tiene toda la pinta de clásico. Ritmo sincopado, muy bluesie, de los que te hacen mover el pie sin darte cuenta, a poco que te sueltes, y un solo de guitarra de los que le salen sin darse cuenta a este maestro de las seis cuerdas. Sin alardes, sin tecnicismos, sin piruetas, natural, fresco y lleno de sentimiento y feeling.

ZZ Top – (Somebody Else Been) Shaking Your Tree

Brown Sugar también suena a clásico, con las guitarras sonando más graves y algo más oscuras, con una introducción vocal del señor Gibbons, para dejarnos con otro festival de riffs y solos de cinco estrellas, acompañados de una firme y contundente sección rítmica y la voz rasposa, cálida y algo canalla. Que bien sigue sonando esa guitarra 40 años después de haber sido grabada.

ZZ TopBrown Sugar

Con Squank volvemos a los ritmos más alegres, al bajo juguetón, lleno de groove y a los juegos vocales entre Gibbons y Hill. La guitarra sigue dibujando, sonando a su antojo y con una naturalidad pasmosa, acompañando al tono ligero y divertido del tema. El ritmo se ralentiza con Goin’ Down To Mexico, agarrando un ritmo más arrastrado, de guitarras más rasposas, mientras Dusty Hill lleva en esta ocasión el peso de las vocales, además del contundente trabajo en el bajo, que siempre suele sonar potente y dinámico en los trabajos de los barbudos.

Llegamos al ecuador del disco con una de mis preferidas del disco, Old Man. Una especie de balada o medio tiempo, cantada con delicadeza y sensibilidad por Gibbons y en la que, para mi, destaca el sonido de la guitarra que acompaña de fondo, que casi parece llorar, llena de sentimiento y que a veces consigue ponerme los pelos de punta y hacer que me recorra un escalofrío. Una auténtica perla escondida.

ZZ TopOld Man

Neighbor, Neighbor nos vuelve a llevar a los ritmos más marcados, más gruesos y oscuros, sin dejar del todo el tono luminoso que marca el sonido del disco. Continuamos con Certified Blues, donde se acercan al blues con acento sureño que tan bien dominan y donde nos vuelven a regalar un solo de guitarra al más puro estilo ZZ Top. Juegos de guitarra contra bajo y batería les sirven para marcarse otro gran tema.

Más ritmos marcados, potentes, incluso bailables y pegadizos, tirando de boogie y contoneo, nos trae Bedroom Thang, otro tema bien cachondo y divertido, surcado por la contundencia de la sección rítmica, de aires muy bluseros y los riffs y solos explosivos en la guitarra del maestro. Muy bueno.

ZZ Top – Bedroom Thang

Y llegando casi al final, nos topamos con otra de mis favoritas, sin duda. Just Got Back from Baby’s es un blues para mi, irresistible, con un toque sensual y un ritmo ideal para dejarse ir a su compás, ya desde el riff que da inicio a la canción. La guitarra es protagonista y la que lleva el mando, pero la cadencia de la sección rítmica, el potente bajo y la forma arrastrada y canalla con la que canta Gibbons, le añaden un plus de efectividad incendiaria. Gran tema, uno de mis clásicos barbudos.

ZZ Top – Just Got Back from Baby’s

Cierran este disco de debut con Backdoor Love Affair, volviendo a subir el ritmo y las revoluciones para que no se acabe la fiesta, para que los ánimos sigan bien arriba y le sigamos dando al blues, al rock y al boogie. Yeah!

Bien, hasta aquí este largo recorrido por este First Album y algunas partes de mi mismo. El disco de la suave portada color crema, ese que al verlo me habla de remansos de paz, de la despreocupación, de la luz del sol, de su calor, de bonitas vistas y paisajes que hace tiempo que no visito, de amistades casi totalmente perdidas en las brumas del tiempo y que siguen bien guardadas entre los surcos de sus diez canciones. Un disco al que tengo especial cariño y al que después de tantos años, sigo visitando con la asiduidad de un viejo y querido colega, cuya compañía me transmite esa paz y tranquilidad que dan esos amigos que apenas cuentas con los dedos de una mano.

Como despedida, os dejo un tubito que me he encontrado mientras preparaba la entrada, por si queréis deleitaros y escuchar todo el disco del tirón, sin tener que ir escuchando los ejemplos que os he dejado, uno por uno. De nada:

Nos vemos.

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