Canciones de Pachi [XXIV]

canciones de pachi24Holaquétal, estimados que os dejáis caer por aquí, en este mi garito virtual en la red. A veces me gusta meterme presión a mi mismo, ponerme deberes o no me lo explico. Ayer había decidido que la próxima entrada sería ésta, la de mis canciones personales y que no iba a escribir nada más hasta que no se me ocurriera algo más o menos decente, hasta que no apareciera una canción sobre la que me apeteciera hablar o escribir y con una mínima historia que me sirviera de disculpa para publicar la entrada. Con lo que me está costando encontrarlas últimamente, me tenía toda la pinta de que no me ibais a ver en una buena temporada e incluso es posible que alguien me echara de menos. Bueno, no hay mal que por bien no venga, dicen. Quizás un pequeño descanso nos vendría bien a todos y serviría para volver con fuerzas renovadas. Ya no me noto con el impulso del comienzo, ni con tantas ganas de desbarrar por aquí. Y a veces se me da por pensar que le dedico un tiempo que, quizás debería invertir en cosas más productivas en estos momentos de mi existencia.

Todo eso, en teoría, lo pensaba el domingo por la mañana. Sin embargo, esa misma noche, mientras rebuscaba entre los cientos y cientos de cedés de música que tengo, para escoger el que me acompañaría hacía el mundo de los sueños y el descanso nocturno, me encontré con uno en el que hacía mucho que no me fijaba, del que apenas me acordaba. También muchos años sin que la música que guarda sonara. Si me he acordado alguna vez del autor, pero no de ese disco en concreto, que estaba condenado al ostracismo, después de haber hecho uso y abuso de él en su momento, de haberlo quemado allá en el lejano 95. Sin embargo, al darle la vuelta para ver el listado de canciones y cuando ya estaba apunto de descartarlo, recordé un tema del que estuve muy enganchado la primavera o el verano de ese año. Coño, mira tú por dónde, me acabo de encontrar tema e historieta mucho más rápido de lo que esperaba. Como me gustaba este tema y que buenos recuerdos me acaba de traer. Bien, mañana veremos lo que se puede sacar de aquí.

Así que, a golpe de lunes, cafecito en mano, me pongo manos a la obra. Primero los recuerdos y luego la canción. En esa época, con 26 o 27 añitos, estaba dedicado a consolidar mis primeros pasos como diseñador gráfico. Acababa de terminar un par de cursos sobre el tema para reforzar mis conocimientos de la materia, en un año sabático que dediqué al estudio de la que pensaba y ha sido mi vocación. Pasado ese tiempo, mi querida madre empezó a recordarme esa antigua cantinela de muchas madres, la de que tenía que encontrar un buen trabajo fijo de una vez. Y en mi caso particular, con la mil veces escuchada coletilla de que, si no lo encontraba rápido, ya me podía ir cortando el pelo, poniendo un pantalón de pinzas y una camisa, que con esa pinta de maleante, seguro que nadie me iba a querer contratar. Por suerte para mi, hasta apenas hace tres años, nunca tuve problemas para conseguir empleo y conservo una abundante cabellera. Aunque quién sabe, quizás es el momento del pantalón de pinzas, la camisa y de cortarme la coleta, para ver si cambia mi suerte laboral actual. Seguro que no es tan fácil.

Como ya comentaba, en ese momento tuve suerte y le eché morro. De eso me sobraba. El primer anuncio de una agencia de publicidad, pidiendo un diseñador gráfico con experiencia que apareció en el periódico, me invitó a enviar mi exiguo curriculum, en donde la experiencia no era una de sus virtudes, eso seguro. No me preguntéis cómo ni por qué, pero ni me corté el pelo, ni me puse otra ropa que la que tenía. Eso sí, limpia y presentándome recién afeitado. Una entrevista, una prueba al ordenador y a la semana siguiente era el diseñador en una flamante agencia nueva, con todo por estrenar, en un edificio inteligente y de lo más cool. Ni que decir tiene que, apenas me lo creía y me sentía un poco fuera de lugar al principio, con tantos compañeros y compañeras vestidos como a mi madre le gustaría. Así que, como me di cuenta de que casi era el único que entendía algo de ordenadores, ahí me refugié, en mi ordenador.

A salvo de tanto personal enfundado en su traje y corbata impecables, o su trajes chaqueta, maquillaje y taconazos. A salvo de su manera tan artificial de reírse y de sus conversaciones de ascensor. Poco a poco, me fui relajando y sintiéndome más seguro, haciendo mi trabajo y acoplándome a ese dicho que dice, a donde fueres haz lo que vieres. Supongo que ellos me verían tan extraño como yo a ellos. Nunca llegué a tener demasiada conexión con su manera de ser y comportarse, tan alejada de lo que conocía hasta ese momento. Ni creo que, ser el benjamín de la agencia con diferencia me ayudara mucho, en ese apenas año de convivencia.

No digo que me lo pasara mal, tampoco es eso. Una nueva experiencia, un trabajo que me encantaba y me sigue gustando, alguna compañera que hacía de copy y con la que hice buenas migas y nos entendimos bastante bien trabajando juntos y algunas peripecias de las que ahora me sacan una sonrisa al recordarlas. La aventura apenas duró un año, la agencia cerró porque parece ser que era una tapadera para el dueño, un especulador inmobiliario y hubo bastantes malos momentos en el transcurso de ese tiempo. Algunos agobios de trabajos bastante duros, de los que en publicidad se dicen que eran para ayer, algunos muy malos rollos entre comerciales, luchas de poder, sensación de desgobierno, esa compañera sufriendo lo que ahora se llama mobbing hasta que la acabaron echando, cambios constantes de director de arte y de personal. Más o menos, en mi burbuja informática, me mantuve al margen y con la boca bien abierta ante todos esos acontecimientos. Ya digo que apenas era un pardillo y muchas veces no entendía demasiado bien lo que pasaba. Nunca había vivido ese ambiente hostil, esa doble o triple personalidad dependiendo del interlocutor, esa puñaladas traperas y esa forma de comportarse. De todo se aprende. Al final llegaron los impagos, los proveedores haciendo cola a primera hora de la mañana y yo cobrando los últimos tres meses de salario del fondo de compensación, porque el dueño se esfumó dejando a todos con el culo al aire.

Sin embargo, también guardo buenos recuerdos. En varias ocasiones, me tuve que quedar por la tarde, fuera de horario y sin cobrar las horas, a terminar alguno de esos trabajos que eran para ayer. Como estaba solo, pues me encargaba una pizza o un bocata, llamaba a mi novia o pareja en aquella época y durante muchos años, ponía en el equipón de música de la agencia lo que me daba la gana y a currar. Así pasaba algunas soleadas tardes de esa primavera o verano, con mi novia dictándome los textos de la carta de algún restaurante o cosas así, comiendo pizza, escuchando música y haciendo alguna parada para descansar y desfogar nuestro ímpetu juvenil. Ya sé que no suena demasiado profesional, pero también hay que tener en cuenta que estaba fuera de horario de trabajo y sin cobrar por él, así que, de alguna manera había que compensarlo.

Incluso, una de las veces, nos extendimos demasiado en el trabajo y en el desfogue y nos quedamos encerrados en la oficina. El edificio era tan inteligente que, al acabar el horario de oficina, bloqueaba todas las puertas y nos dejó atrapados. No me quedó más remedio que llamar a mi jefe y que este avisara a un guardia de seguridad para que nos dejara salir a la calle. No recuerdo cómo lo hice, pero debió de ser difícil de explicar. Otra vez, estuve en la oficina currando durante casi 48 horas seguidas, haciendo un políptico urgentísimo para una feria que se celebraba en Valencia ese fin de semana, dando apenas unas cabezadas en un sofá y esta vez, sin la compañía de mi novia. Movidas varias. Ahora me hacen sonreír.

Durante esa temporada, en la emisora de radio que tenían sintonizada en la agencia, sonaba la canción de hoy, la que me llamó la atención y recuerdo que me gustaba tanto, que debe ser de las pocas ocasiones en la era del cedé, que me he comprado un disco por sólo una canción, cosa totalmente contra mis principios. En la época de los vinilos y sin internet, ni mp3, era algo más normal, pero esos tiempos ya habían pasado. El disco era el Vibrator de Terence Trent D’Arby, un músico que conocía, pero que tampoco me entusiasmaba demasiado. Me gustaba su voz, conocía dos o tres canciones famosas y ya. Quizás esperaba que con esa voz, hiciera otra música algo menos empalagosa y predecible de lo que en realidad hacía. Un caso parecido al de Macy Gray y aunque Terence no me gustaba tanto como Macy, ambos comparten ese tipo de voz especial, más poderosa y versátil la de él que la de ella. El caso es que ninguno de los dos ha hecho ese disco que me imaginaba, ese disco más oscuro, más íntimo, menos comercial, más personal que me hubiera gustado.

El Vibrator no era ese disco, desde luego, pero en esas tardes en la agencia lo puse a girar en muchas ocasiones, lo quemé bastante y sobre todo, la canción que había escuchado antes en la radio, la que me había enganchado. La que me hizo pensármelo otra vez antes de devolver el cedé a la estantería ayer por la noche y llevármelo para escuchar antes de caer en brazos de Morfeo. Lo cierto es que me quedé dormido antes de que la canción sonara y eso que sólo es la tercera. Pero no me olvidé de ella.

Hace tiempo que le perdí la pista a Terence, creo que desde ese disco. Lo último que supe es que se había cambiado el nombre por Sananda Maitreya, por un compañero de trabajo al que le encantaba y tenía todos sus trabajos. Hace un par de años me acordé de él y pinché su Dance Little Sister en mi sesión de fin de año. Y es que me parece un temazo para bailar, lleno de ritmo, divertido y muy funky, y ojo, también muy sugerente, que lo sepáis.

Terence Trent D’ArbyDance Little Sister
(Vibrator, 1995)

Pero bueno, yo venía aquí a hablar de mi libro… de mi canción, eso era, de mi canción. Y la canción se titula Holding on to You, tercer corte de ese Vibrator. La que me llamó la atención, quizás por cómo sonaban las guitarras, cosa poco habitual en lo que yo conocía de su música. Seguro que porque me gusta esa bonita voz negra y rasgada, que no coincide para nada con su cara aniñada, por su forma de interpretarla, suave e intensa a la vez. También porque me recuerda a esas tardes con aquella novia, comiendo pizza o un bocata, dictándome los textos mientras el sol entraba por los inmensos ventanales. O porque me gustaba como iba vestida bajo esos rayos de sol. Momentos a los que no dabas apenas importancia y que parecen tan especiales ahora.

En fin, casi 18 años sin escucharla y me sigue pareciendo un buen tema. Quizás lo tengo algo gastado por el uso, pero me encantan las sensaciones y recuerdos que me trae. Así que ayer pensé en compartirla por aquí y hoy lo hago. Con ella os dejo.

Terence Trent D’Arby – Holding on to You
(Vibrator, 1995)

“She’s my new religion, she’s all I got”

……………………………………………………

I left the east side for a west coast beauty,
a girl who burned my thoughts like kisses.
She was down by street decree,
she swore she’d pull my best years out of me.
Fat painted lips on a live wire beauty,
a tangerine girl with tambourine eyes.
Her face was my favorite magazine,
her body was my favorite book to read.

They say that all poets must have and unrequited love,
as all lovers must have thought provoking fears.

But holding on to you means letting go on pain,
means letting go of tears,
means letting go of rain,
means letting go of what’s not real.
Holding on to you

I left the rough side for a seaside baby,
a chamomile smile that pouts on cue.
For every moment I breathe her sigh,
her bosom contains my sweet alibi.
In an emotional mist she breathes in fog
and breathes it out as garden flowers.
Why me of all the tough talking boys?
I guess she heard my heartbeat through the noise.

They say that all poets must have an unrequited love,
as all lovers must have thought provoking fears.

But holding on to you means letting go of pain,
means letting go of tears,
means letting go of the rain.
Holding on to you,
means letting sorrows heal,
means letting go of what’s not real.
Holding on to you.

They say that all poets must have an unrequited love,
as all lovers I’m sure must have thought provoking fears.

But holding on to you means letting sorrows heal,
means letting go of what’s not real.
Holding on to you.

I left the east coast for a west coast beauty,
a woman who burned my thoughts like kisses.
She was down by street decree,
she swore she’d pull my best years out of me.

Fat wet lips on a sea salt canvas,
goodbye Picasso, hello Dali.
The soil is fertile where her footsteps trod,
she’s my new religion, she’s all I got.

They say that all poets must have an unrequited love,
as all lovers I’m sure must have thought provoking fears.

But holding on to you means letting go of pain,
means letting go of tears,
means letting go of rain,
means letting sorrows heal.
It means letting go.

……………………………………………………

Dejé el lado este por una belleza de la costa oeste,
una niña de que quemó mis pensamientos como besos.
Estaba deprimida por decreto de la calle.
Juró que sacaría mis mejores años de mi.
Gruesos labios pintados en una belleza de alta tensión,
una niña de mandarina con ojos pandereta.
Su rostro era mi revista favorita,
su cuerpo era mi libro favorito para leer.

Dicen que todos los poetas deben tener un amor no correspondido,
como todos los amantes debe haber pensado que provocan miedos.

Pero aferrarse a ti significa dejar ir el dolor,
significa dejar ir las lágrimas,
significa dejar ir la lluvia,
significa dejar ir lo que no es real.
Aferrándome a ti.

Dejé el lado áspero por una chica playera,
una sonrisa manzanilla que pone mala cara en el momento justo.
Por cada momento que respiro su suspiro,
su pecho contiene mi dulce excusa.
En mi bruma emocional, ella inspira la niebla
y expira como las flores del jardín.
Por qué yo de todos los chicos duros que hablan?
Supongo que escuchó los latidos de mi corazón a través del ruido.

Dicen que todos los poetas deben tener un amor no correspondido,
como todos los amantes debe haber pensado que provocan miedos.

Pero aferrarse a ti significa dejar ir el dolor,
significa dejar ir las lágrimas,
significa dejar ir la lluvia,
significa dejar ir lo que no es real.
Aferrándome a ti.

Dicen que todos los poetas deben tener un amor no correspondido,
como todos los amantes que, estoy seguro, deben haber pensado los miedos que provocan.

Pero aferrarse a ti significa permitir que curen los sufrimientos,
significa dejar ir lo que no es real.
Aferrándome a ti.

Dejé el lado este por una belleza de la costa oeste,
una niña de que quemó mis pensamientos como besos.
Estaba deprimida por decreto de la calle.
Juró que sacaría mis mejores años de mi.

Gruesos labios húmedos sobre un lienzo sal marina,
adiós Picasso, hola Dalí.
La tierra es fértil donde pisaron sus huellas,
ella es mi nueva religión, ella es todo lo que tengo.

Dicen que todos los poetas deben tener un amor no correspondido,
como todos los amantes que, estoy seguro, deben haber pensado los miedos que provocan.

Pero aferrarse a ti significa dejar ir el dolor,
significa dejar ir las lágrimas,
significa dejar ir la lluvia,
significa dejar que curen los sufrimientos.
Significa dejarse ir. *

……………………………………………………

* Joder con la traducción. No me hago responsable. Me esperaba algo más.

Nos vemos.

4 pensamientos en “Canciones de Pachi [XXIV]

  1. Precioso tema y mejores recuerdos los que nos cuentas… todo lo vivido parece mejorar con el tiempo en el recuerdo, como un buen vino, como si entónces, en el fragor de la juventud, esas vivencias fuesen lo más normal del mundo y no les diésemos importancia…

    El tema en concreto me evoca alegría, dulzura, amor, buenos momentos compartidos (y ahora me reconforta, me hace sentir esa calidez de bonitos recuerdos)…

    En mi caso, me traslada a una época en la gran capital, Madrid, a mi estudio, a esas preciosas vistas abiertas sobre los tejados de las casas circundantes, a una época bohemia, de tardes y noches pasadas en bonitos cafés del barrio de Malasaña con música de jazz en vivo y a los mejores cafés irlandeses que he tomado nunca, siempre en buena compañía y animada charla. A paseos nocturnos por la Plaza del 2 de Mayo, donde más de uno/a no se atrevía a entrar por “las pintas” que por allí merodeaban, a batidas policiales en la plaza de Barceló los fines de semana, cuando el ambiente se caldeaba más de la cuenta, y al amanecer de los domingos con coches y locales con las lunas reventadas por bloques de hormigón. Zona conflictiva por predilecta de todo tipo de gentes, pero encantadora, en la que me encontraba como pez en el agua, libre y feliz.

    Aún tengo la minicadena con la que oía mi música en ese pequeño y coqueto estudio, desde el que, todo sea dicho de paso, veía componer a Alberto Pérez, el que fuera compañero de Sabina en “La Mandrágora”, buen tío, majo y sencillo, pena que me perdí el concierto al que nos invitó una tarde a los vecinos más allegados. Ya no funciona el mando a distancia, creo que uno de los bafles también se ha estropeado, pero ahí está, presidiendo el mueble del salón.

    Gracias por hacernos rememorar, por traernos este cálido sentimiento, cual rayo de sol, en medio del frío y desapacible invierno (parece ser que ya primavera, desde hoy día 20 de marzo) y por hacernos partícipes.

    Que la música nos acompañe!… ayer, hoy y siempre.

  2. Hola, D’Angel. Gracias por el largo y sentido comentario. Un placer leerlo. Deberías pensar en hacerte un blog, ja,ja,ja,ja… Deduzco que conocías la canción de Terence…

    Muy buena pinta tienen esos paisajes que nos comentas, con un aire bastante bohemio. Sólo he estado una vez en la capital y guardo muy buenos recuerdos, inmejorables.

    A veces, como en este caso, algunas canciones nos avivan y nos traen recuerdos de momentos cotidianos a los que en su momento, apenas prestaste atención mientras los vivías. Luego te das cuenta de lo buenos que eran. Bueno, nunca es tarde. Y que no falte buena música.

    Nos vemos.

    • Gracias a ti, por estos ratos de esparcimiento mental, haciéndonos partícipes de tu música y tus vivencias. Resulta más que agradable trasladarse con tu música a los momentos y lugares que nos comentas en cada ocasión.

      ¿Un blog?, jajajajajaja, bastante pelea tengo ya con los ordenadores para meterme en tal berenjenal… no sabría ni por dónde empezar. De momento, si no te parece mal, seguiremos viéndonos de cuando en cuando por aquí.

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