La Canción del Día [18]

la cancion del dia18Holaquétal, estimados seguidores, lectores, paseantes, visitantes, comentaristas, aves de paso, despistados y demás fauna ibérica que por aquí se deja caer. También a los de otras latitudes, que en algunos casos, apenas sé dónde quedan. No deja de asombrarme, cuando cotilleo el chivato estadístico que tiene esto de WordPress, de la cantidad de países inverosímiles de los que recibo vistas en este garito. No me sorprenden los del otro lado del charco, que son mayoría y con los que, más o menos, compartimos idioma. Pero ver visitas de Japón, Corea, China, Arabia SaudíKazajistán, Nueva Zelanda? Algunos, como están en inglés, ni siquiera sé de qué países se trata. Supongo que entrarán, verán que no escribo en chino mandarín o lo que hablen y se darán el piro. O serán paisanos de aquí perdidos por el mundo. O WordPress me engaña para que me crea un tipo global y con un blog de éxito. Pues no cuela. No soy un tío nada global, apenas un paleto que no se ha movido más allá de 600 km. de su guarida. Ahh!, miento!. De joven estuve 15 días en Holanda y ya me entró el vértigo y la morriña. Caserito que es uno. Vuelvo a mentir. La verdad es que me lo pasé de puta madre, guardo un inmejorable recuerdo de aquel viaje y buenas enseñanzas. Como la de que no se fuman las hojas de la marihuana, sólo los cogollos. Pero de eso ya hablaré en otra ocasión, si se tercia.

Como es costumbre, no empezaré sin la coletilla del cutre comentario sobre el tiempo. Ya viene la semana santa y algunos con suerte, se darán ese viajecito que yo también acostumbraba en las épocas de las vacas gordas. Ahora están muy flacas y con poco que darlas que comer. Si os vais a caer por aquí, por el norte, espero que no lo hagáis buscando el sol y una climatología favorable. Os llevaréis un carallo como un brazo. Si lo que buscáis son los bellos paisajes bajo la lluvia y la buena mesa, no os cortéis. Eso sí, no olvidar en el equipaje, ropa de abrigo, chubasquero, buen calzado impermeable y un paraguas que no le tenga miedo al viento. Y buen rollo y humor. De lo contrario, mejor que ni os acerquéis, porque el sol parece que por aquí no va a pasarse.

Dicho eso, vamos con la canción del día, que hoy he elegido para darme un homenaje, para sacarme un poco el mal sabor de boca que tengo. Mal sabor, producto del fiasco que ha sido escuchar el nuevo disco de los The Strokes, ese infumable Comedown Machine que acaban de publicar, o por lo menos, se ha filtrado en los mares de la red. Hace unas horas que he dejado un comentario sobre su último trabajo en una página de música que visito habitualmente, en una reseña en la que también lo ponían casi a parir. Más o menos, mi texto decía así:

“Totalmente de acuerdo con la reseña. Creo que me voy a repetir, porque has citado todos los argumentos que tenía para explicar por qué el disco no me ha gustado una mierda…

A mi, los Strokes me pillaron ya bastante talludito para tener esa connotación sentimental juvenil. Pero aún así, el Room on Fire me encantó en su momento, me pareció una bocanada de aire fresco, me engancharon con su rollo y además, me hizo volver a repasar el Is this It, que me había pasado bastante desapercibido y encontrar que no me gustaba tanto, pero que también era un buen disco, muy disfrutable. Diría que me gusta más el segundo porque suena más guarrete en la producción, me gusta más su sonido, más rockero, digamos. Los dos tienen temazos, pero mi favorito siempre será Reptilia, que ya me da la impresión de que nunca lo superarán.

Luego vino el First Impressions y me quedé a medio polvo. Una primera mitad muy buena, aunque echara de menos esa producción más guarra y luego una segunda mitad con mucho relleno y algún tema rescatable para mi gusto. Comienza el declive.

Qué decir del Angles. De primeras me hizo torcer el gesto, igual que el del Casablancas en solitario. Dos buenos temas para empezar y luego unos altibajos tipo montaña rusa. Dándole manga ancha, rescataría otro par o tres de temas. De segundas gana algo, el aprobado muy raspado. Decepción y seguimos bajando el nivel.

Y ya tocamos fondo con Comedown Machine. Como bien dice el redactor, aquí ya no hay ni donde agarrarse y sí algunos temas que pasan de lo mediocre a lo ridículo. El primer disco donde no hay un tema que me guste, un “strokazo” como mandan los cánones. Ni rastro del toque macarrita, del gancho, de la garra y el nervio, de los buenos estribillos, de los buenos riffs. No sé que harán en el futuro, pero en el presente se me quedan en un grupo que tenían gasolina para dos discos y medio.

Experimentación o evolución SÍ, pero NO hacia lo totalmente prescindible.

Bueno, siempre nos quedará lo que ya hemos bailado con ellos, que ha sido bastante y esperar tiempos mejores, si es que alguna vez los hay. “

Tampoco es que sea para rasgarse las vestiduras y arrancarse los ojos. Otro de tantos grupos de los comienzos del 2000, de aquella oleada indie en su vertiente más rockera, en los que tenía puesto el ojo, que me habían enganchado con sus primeros trabajos, pero que no ha mantenido el tipo, que se ha ido diluyendo con el paso de sus publicaciones. Poco a poco, casi sin darme cuenta, les he ido volviendo la espalda, echando paladas de tierra sobre su tumba. Quizás sea yo el que ha cambiado o quizás sean ellos los que no han sido capaces de dar solidez a un prometedor comienzo. Hay bastantes ejemplos en esa hornada indie, aparte de los The Strokes. Ahí están mis otrora queridos Bloc Party, que solo tenían 2 balas y una virtual en la recámara, o los The Killers o Editors, con las mismas balas, o los Muse, que tenían más balas, pero se han ido hundiendo en su propia megalomanía, llegando al absurdo y el ridículo en su último disco, o los Black Rebel Motorcycle Club o Coldplay o Kings of Leon, con tres balas certeras y las últimas, totalmente fallidas, pólvora mojada, o Foals o Menomena o Klaxons, con apenas una bala. Incluso podría decir que a algunos he acabado por cogerles bastante manía, me noto pocas ganas de poner a sonar o escuchar según que discos y hasta me los salto cuando me aparecen en una sesión aleatoria de música.

Pocos han aguantado el tirón del paso del tiempo, en esas épocas de florecimiento primaveral del indie alternativo. Arcade Fire, Arctic Monkeys, Mando Diao, Interpol, Franz Ferdinand, Kasabian, Yeah Yeah Yeahs, Stereophonics, The National, TV on the Radio, por poner algunos ejemplos que he seguido con atención, han conseguido ir dando pasos con más o menos dignidad, sin que me dieran motivos para echarles el telón definitivamente, conservando con más o menos acierto mi atención sobre ellos.

No es este último el caso de los The Strokes y como ya he dicho, hoy voy a resarcirme un poco del fiasco de disco que se han largado, dejando por aquí mi canción favorita de ellos, incluída en su también disco predilecto, el Room on Fire. Se titula Reptilia y fue de esos amores a primera vista. Bien marchosa, rápida, adictiva, urgente, muy macarra, con esa producción más guarra, rockera y guitarrera que en el primer disco, con unos buenos bajos y con el señorito Casablancas desgañitándose como pocas veces se le ha visto en su carrera. Un tema que aún con el paso de los años y el agostamiento de aquellas flores del indie, me sigue poniendo muy palote. Con ella os dejo hasta la próxima. Buenas vacaciones para el afortunado que las tenga.

The StrokesReptilia
(Room on Fire, 2003)

Nos vemos.

Los comentarios son bienvenidos...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s