Juego de Tronos

Juego de tronosHolaquétal, estimados. Hoy vamos a cambiar de palo y apagar un rato la música. Una entrada o un ataque sorpresa, ya que os tenía un poco abandonados. Hoy, por fin y después de mucho pensármelo sin que se me ocurriera nada plausible, voy a inaugurar un apartado del blog que hasta ahora permanecía desierto. Algo inexplicable a priori para una rata de librería o de rastro de libros y música de segunda mano, pero para lo que existen razones más o menos plausibles o razonables. Por lo menos, para mi, claro. Así que, aunque yo sólo venía aquí a hablar de mi libro, haré una breve introducción, daré una serie de rodeos, antes de meterme en materia, sobre mi menda y los libros, breve y de las mías, o sea que de breve, nada. Va de literatura y literatura os voy a dar.

Creo que desde que tengo uso de razón y aprendí el noble arte de leer, he sido un amante de la literatura, un ávido lector que se suele decir. Y cómo no, tengo algunos recuerdos de aquellos inicios en esta saludable adicción, una de las pocas que he tenido o tengo que puede llevar ese adjetivo. Libros, novelas, cómics, todo lo que rodea a la letra impresa siempre me ha tenido un especial atractivo y ha despertado mi curiosidad, creo que desde la infancia. Sólo hay un apartado que nunca me ha llamado, ni le he encontrado la gracia. La poesía. Y eso que en un concurso de dibujo en mi época de la EGB, gane un segundo premio con el que me tocó un lote de libros, entre los que estaba Platero y tú de Juan Ramón Jiménez y el Follas Novas de la paisana Rosalía de Castro. Sí, me los leí, pero más por ese encabronamiento que tenía hasta no hace mucho, de no dejar un libro que empezaba sin acabar, que porque me dijeran algo o me dejaran algún poso. A dia de hoy, sigue siendo asignatura pendiente la poesía y creo que la suspenderé de por vida. Me da que no es para mi. Sin embargo, recuerdo de manera entrañable y todavía me sé parte de su texto, una poesía que me recitaba mi querida abuela materna, que en paz descanse, de la misma Rosalía. No me preguntéis cómo, ni por qué se la conocía de cabo a rabo, porque mi abuela apenas sabía leer y escribir. Nunca se me ocurrió preguntárselo. Pero esta poesía se la sabía de memoria:

Adiós ríos, adiós fontes
Rosalía de Castro

Adiós, ríos; adios, fontes;
adios, regatos pequenos;
adios, vista dos meus ollos:
non sei cando nos veremos.

Miña terra, miña terra,
terra donde eu me criei,
hortiña que quero tanto,
figueiriñas que prantei.

Prados, ríos, arboredas,
pinares que move o vento,
paxariños piadores,
casiña do meu contento.

Muíño dos castañares,
noites craras de luar,
campaniñas trimbadoras,
da igrexiña do lugar.

Amoriñas das silveiras
que eu lle daba ó meu amor,
camiñiños antre o millo,
¡adios, para sempre adios!

¡Adios groria! ¡Adios contento!
¡Deixo a casa onde nacín,
deixo a aldea que conozo
por un mundo que non vin!

Deixo amigos por estraños,
deixo a veiga polo mar,
deixo, en fin, canto ben quero…
¡Quen pudera non deixar!…

Mais son probe e, ¡mal pecado!,
a miña terra non é miña,
que hastra lle dan de prestado
a beira por que camiña
ó que naceu desdichado.

Téñovos, pois, que deixar,
hortiña que tanto amei,
fogueiriña do meu lar,
arboriños que prantei,
fontiña do cabañar.

Adios, adios, que me vou,
herbiñas do camposanto,
donde meu pai se enterrou,
herbiñas que biquei tanto,
terriña que nos criou.

Adios Virxe da Asunción,
branca como un serafín;
lévovos no corazón:
Pedídelle a Dios por min,
miña Virxe da Asunción.

Xa se oien lonxe, moi lonxe,
as campanas do Pomar;
para min, ¡ai!, coitadiño,
nunca máis han de tocar.

Xa se oien lonxe, máis lonxe
Cada balada é un dolor;
voume soio, sin arrimo…
¡Miña terra, ¡adios!, ¡adios!

¡Adios tamén, queridiña!…
¡Adios por sempre quizais!…
Dígoche este adios chorando
desde a beiriña do mar.

Non me olvides, queridiña,
si morro de soidás…
tantas légoas mar adentro…
¡Miña casiña!,¡meu lar!

Además, me la recitaba como medio cantada, de una forma muy especial, muy musical, me encantaba como sonaba en su voz cascada y se me ha quedado grabada con mucho cariño, aunque hacía mucho tiempo que no la recordaba ni pensaba en ella.

Aún no me he olvidado tampoco, que en mi primera comunión, de la que ya ha llovido, el regalo que más me gustó, incluso más que un enorme estuche de tres pisos de aquellos, lleno de rotuladores, lápices de colores, gomas de nata, afilalápices, cartabones y toda esa parafernalia, lo que más me gustó y de lo que aún me acuerdo, fue ese libro infantil que se titula, El Libro de la Selva. El primero del que tengo consciencia. Sí, el del niño Mowgli, el oso Baloo, la pantera negra Bagheera y el tigre Shere Khan, el primer malvado que recuerde, de esos que te metían el miedo en el cuerpo, que capturo mi imaginación infantil. También debo confesar que estropeé el libro ese mismo día. Era una edición en blanco y negro, de esas que tienen texto en un lado e ilustraciones tipo cómic en el otro. Pues, como niño avispado y aficionado al dibujo también, tuve muy claro que aquella maravilla no podía ser otra cosa que un libro de esos para colorear. Me faltó el tiempo para pillar los rotuladores y empezar a pintar de negro a Bagheera, con toda precisión y meticulosidad. Así continué con algún otro personaje de la ilustración, hasta que descubrí horrorizado que la tinta estaba atravesando páginas y páginas mientras pintaba. Por lo menos las quince primeras páginas del libro quedaron totalmente emborronadas. Ni que decir tiene que nadie se llegó a enterar de ese pequeño accidente, aunque el libro me ha acompañado en mis andanzas y mudanzas hasta el día de hoy, como prueba palpable de la cagada de aquel niño. Los de Platero y tú y Follas Novas, también. No sé por qué, pero al final y aunque quiera ahorrar espacio y desprenderme de cosas, siempre acaban viniéndose.

Hay otros que tienen ese honor. Las Rimas y Leyendas de Béquer, uno de los primeros libros que me dejó impresionado, que me inició en el mundo de los místico, fantástico y terrorífico y que mangué a mi abuelo, que en paz descanse también, de su reducida biblioteca personal, de esas con escritorio y cajoncitos, que olía a libro y papel viejo y que confieso que nunca se lo devolví, ni podré hacerlo ya. Tampoco recuerdo que lo echara en falta, diré como descargo de mi conciencia. Me lo quedé como un pequeño tesoro y ahí sigue, acompañándome en mi camino. No lo flipé ni nada sumergiéndome en leyendas como la de El Monte de las Ánimas, otro de los que me acojonaba, o La Corza Blanca. Un nuevo mundo que nunca me había imaginado me abrió sus puertas. Siguiendo con las confesiones, no todo era del mismo nivel ni brillaba como el oro en mis delitos y hurtos literarios. También la mangué a mi abuelo, muchas de aquellas pequeñas novelas del oeste que escribía Marcial Lafuente Estefanía, donde el malo siempre se llamaba Latimer o algo así, no sé si alguien las recordará. Un placer culpable con el que me divertía la hostia, aunque llegué casi a saber lo que iba a pasar en cada historia. Que por qué se los mangaba y no se los pedía? Pues no sé, es una buena pregunta. Quizás por lo mismo que robabas fruta en las fincas y no se la pedías a los dueños. Mangada sabía mucho más sabrosa, os lo aseguro.

Cuando los héroes eran dioses_portadaPor esas épocas, más o menos, me regalaron un libro ilustrado que también me marcó mucho, quizás el que más. Me lo regaló una de mis primas por parte paterna, en alguno de mis cumpleaños, 11 o 12 años tendría, no lo recuerdo. El caso es que mi prima, que me llevaba algunos años, me caía como el culo, tan remilgada y pija ella, tan señorita y educada, tan bobalicona, tan de colegio de monjas. La otra prima, de nuestra edad, era igual o casi peor. Quizás la antítesis de los gamberros callejeros que éramos mis hermanos y yo. Me caía como el culo, pero, amigos, el regalo fue un auténtico acierto, un puto flechazo, la polla, eso no se lo puedo negar y por ello le estaré eternamente agradecido. El libro se titulaba y se titula, porque, con los cantos restaurados a base de fiso y pegamento, muy maltratado por el uso y el tiempo, aún lo conservo y es de los que me acompaña sí o sí, se titula Cuando los héroes eran dioses y para mi fue una auténtica bomba. Debe ser uno de los libros que más veces he leído o simplemente mirado, repasado y admirado. Con textos de un tal Combelle y sobre todo las ilustraciones de José Bielsa, fue un amor a primera vista y que perdura hasta nuestros días. Una maravilla de libro tanto como lectura como para su visionado y contemplación. Por el desfilan para mis muy abiertos ojos, las leyendas de Gilgamesh, Rama, La Odisea, La Eneida, Rómulo y Remo o Sigfrido.

heroes dioses iliada

Y sobre todo y por encima de todas, La Ilíada, la famosa guerra de Troya. Horas y horas me pasé fascinado por esas leyendas de héroes y dioses, con un libro que, aún ahora, me parece acojonante. La forma de dibujar de Bielsa, en blanco y negro con tonos de gris, me sirvió de modelo, estímulo e inspiración para rellenar la parte de atrás de muchas libretas, mientras hacía de que estudiaba, dibujando miles de troyanos y aqueos, con sus fascinantes cascos y cimeras, sus espadas, sus grebas, sus escudos decorados. Soñaba y me imaginaba los muros de Troya, el malvado caballo, el rostro del valiente Héctor, la del temible Aquiles, el bello Páris, la inigualable Helena, el astuto Ulises, Menelao, Agamenón, Priamo, Ayax, Diómedes y tantos y tantos nombres legendarios. Ese libro en blanco y negro, con dobles páginas a color desplegables, donde me describían las sociedades, usos y costumbres de esas civilizaciones perdidas, dejó una huella imborrable en mi imaginación infantil y un amor siempre insaciable con todo lo que tenga que ver con Homero y esas épocas. Ya pueden ser aqueos, troyanos, odiseas o eneidas, Esparta y los espartanos, pasos de las Termópilas, 300 suicidas, SalaminaMarathón, Athenas o cualquier cosa escrita, dibujada o visual que con ello tenga que ver. Muchos libros me he comido del tema, ninguno a la altura de Homero, algunos muy buenos y mucha mierda a su sombra, sin duda. Pero las adicciones o las fijaciones son así. Hipnóticas e incontrolables. Y, por supuesto, nunca sabes lo que se esconde detrás de la bonita y homérica portada de un libro. Si agua que sacie tu sed o sal que te hará desear más el agua que buscabas.

A partir de ahí, esa sed de aventuras y de fantasía fue ya infinita. Enganchado totalmente a esas sensaciones que todo buen lector conoce, la de sumergirme en otras realidades, en otros mundo o universos, en otras personas y personajes, arrasé con todo tipo de libros históricos, novelas de aventuras. En las junglas de Mompracem con Sandokan y mi querido Emilio Salgari, con IvanhoeRobin Hood o el Caballero Negro, con Julio Verne y su inagotable imaginación, viví las aventuras de Hernán Cortés, las de los últimos mohicanos, el prisionero de Zenda, Moby Dick, Ricardo Corazón de León e innumerables clásicos, cual Don Quijote y sus libros de caballería. Visité muchos lugares y muchas épocas dentro de las páginas de aquellos libros. Un poco más tarde, no podía ser de otra forma, caí en brazos del mítico Tolkien, de su Silmarillion, del Hobbit, de El Señor de los Anillos y volví a disfrutar de lugares mágicos que sólo existen en su imaginación y al leerlos, en la nuestra. Muchos de esos libros no los he vuelto a leer nunca más, pertenecen a mi pasado, a mi imaginación y a los vagos recuerdos. Aunque debo reconocer que he disfrutado como un enano, con con esas películas del mundo Tolkien que se han hecho en estos últimos tiempos. Podrán ser de mejor o peor calidad, pero desde mi punto de vista, del de mis recuerdos, han recreado con bastante acierto esos mundos imaginarios en los que me sumergía.

Luego ha habido dos tipos que también merecen mención destacada en esta larga introducción de mi vida literaria. Uno fue poco antes de cumplir la mayoría de edad, cuando me regalaron Cien años de soledad de García Márquez. Novela que me dejó noqueado, novela que tuve que leer dos veces, porque me dejó la sensación de que me había perdido algo, después de enfrentarme a una vastedad a la que no estaba acostumbrado, a su realismo imaginario, a tantos nombres, a tantos años y a ese largo periplo de la familia Buendía que empieza en el mítico pueblo de Macondo. Ya apenas me acuerdo de su trama, cosas de mi endeble memoria, pero lo seguro es que me dejó flipando y que cambió muchas cosas en mi manera de ver la literatura y los libros, después de asimilar lo que fui capaz de asimilar de su enormidad. Una nueva droga el amigo Márquez, aún más potente y por él, otros autores latinoamericanos. Después de ese, fui a por más dosis. El amor en los tiempos del cólera, magistral también, El coronel no tiene quien le escriba, Crónica de una muerte anunciada, El otoño del patriarca y algunos más cayeron. También Vargas Llosa, Borges, Benedetti, Cortazar, Rulfo, Isabel AllendeBryce Echenique, Jorge AmadoZoé Valdés y muchos más, mejores o peores, que vinieron de su mano o por su influencia.

El otro tipo es bien distinto y milita en otros estilos que nada o poco tienen que ver. No creo que haga falta presentar al amado u odiado según el barrio, Stephen King. Sí, no tengo reparo en decir bien alto, que fui entusiasta seguidor de este controvertido personaje y que cada vez que veía libro nuevo de él en los estantes de la librería, se me aceleraba el corazón y se me disparaba una sonrisa a los labios. Religiosamente compraba cada una de sus publicaciones, desde que leí la primera obra suya que cayó en mis manos, quién sabe cuándo, dónde y si me la prestaron, la compré o la mangué. Hoy en día, ese impulso aún está, pero mucho más moderado, ya no es irrefrenable, ya no me lo compro todo y en cuanto aparece. O de segunda mano o en edición barata, como mucho. Pero, en aquellos momentos, cuando leí Carrie, también caí enganchado. Todo es discutible y rebatible, pero a mi, aparte de sus historias de terror, suspense, ficción y thriller más o menos buenas, siempre me fascinó su manera de sumergirme en la mente de sus personajes, la evolución de sus pensamientos, sus anhelos, pasiones, miedos, terrores, como si estuvieras dentro de su cabeza y fueras tú mismo el que lo estuvieras viviendo. Aparte de eso, siempre me pareció que era muy bueno creando historias, construyendo tramas y nudos, mezclando hilos y madejas, pero muchas veces fallaba en el desenlace, en el final de esas historias en las que tan bien nos había incluído, de manera hipnótica. Siempre he disfrutado más de sus desarrollos que de sus finales. De todas maneras, novelas como la misma Carrie, El resplandor, El misterio de Salem’s Lot, La zona muerta, La milla verde o Misery, por citar algunas, me parecen aún hoy en día, grandes obras. Y su Torre Oscura tiene el honor de ser la primera vez que me he comido una serie de 7 libros y me ha parecido buena y muy disfrutable. Iba a decir la primera y la única, pero el motivo de esta entrada va a venir a decir que no.

Bien, fueron pasando los años y mis gustos fueron cambiando, aunque no la afición a la lectura. Se podría decir que fueron madurando o diversificándose, probando otras cosas, otros estilos, una veces por casualidad, otras por referencias, otras por no sé qué. Comencé a aficionarme por la novela negra, una de mis últimas pasiones, por la policíaca, por el thriller, el suspense, los gansters, asesinos en serie o algunos escritores controvertidos y poco habituales en sus formas. Comencé a aficionarme a la novela negra con tipos como Chandler, LeonardHammett, Highsmith, Boris Vian o en la actualidad con Lehane, MankellPhilip Kerr, Katzenbach, Winslow o mi favorito James Ellroy, para mi, un genio indiscutible y el único que mantiene el nivel de antiguas referencias del género.

También he ampliado un poco las miras y encontrado otros favoritos o venerados de manera autodidacta, como Cormac McCarthy, del que leo todo lo que saca y nunca me defrauda, o Norman Mailer, Kerouac, Capote, Easton Ellis, Bukowski, Amis, Houellebecq, Auster, Palahniuk y un largo etcétera de autores más o menos modernos, más o menos de moda, más o menos buenos y con absoluto desorden y falta de criterio. Ampliando e intentando refinar la biblioteca, probando, acertando y fallando. También sigo picando en mi faceta homérica con desiguales resultados. Más bien tirando a pobres cuando me da por irme a la Grecia clásica o visitar la imperial Roma.

Vistos estos cortos y escuetos preliminares, también aclarar que siempre he tenido especial suspicacia, cierto recelo y prevención a ese estilo de las sagas, esas que se alargan en varios volúmenes, si exceptuamos a Tolkien, que igual no lo es exactamente, o la ciencia-ficción de El juego de Ender, o a esa Torre Oscura de Stephen King. Creo que la última vez que había picado fue cuando me prestaron la de El clan del oso cavernario de la señora Auel. El primero de los libros me pareció muy bueno, de los que enganchan y me lo zampé sin pestañear. Una historia original, con una niña Cromañón adoptada por una familia Neanderthal y todas sus vicisitudes. Tragué con toda la historia. Siempre me ha gustado también la prehistoria, los fósiles, los dinosaurios y todo ese rollo. Me pareció bien escrita, muy creíble y además, entretenida. Muy interesante como describía los inicios del lenguaje, sus costumbres, su día a día, su lucha por la supervivencia. Esperando el segundo con impaciencia me quedé, después de devorarlo. Pero, en el segundo se jodió lo que se daba. La niña va creciendo y se convierte en una rubia alta y esbelta, de ojos azules, despampanante, que está como un puto tren y va medio en pelotas. Luego domestica a un tigre dientes de sable y se encuentra con otro Cromañón, del sexo masculino, que también está como un puto tren, como uno de esos tipos que salen anunciando calzoncillos hoy en día, se enamoran y además de otras cosas triviales, se pasan el día follando y llegando juntos al los más increíbles orgasmos. Pero qué cojones me está contando esta tía? Se está quedando conmigo desde el otro libro y no me di cuenta? Aquello era peor que una novela de aquellas de Corín Tellado o de esas que ponen Jazmín en la portada y venden en los kioscos. Creo que me lo acabé e incluso empecé el siguiente, por si acaso aquello se enderezaba. No fue así. Punto y final a lo de las sagas. A otro perro con ese hueso.

Punto y final hasta ahora. Debo decir en mi descargo, que he sido sometido a presiones insostenibles, me lo han vendido desde todos los ángulos, incluso de los más insospechados. Compañeras, amigos y amigas, algún familiar. Incluso han tenido el dudoso detalle de insistir tanto como para traerme el primer libro a mi casa. Un préstamo desinteresado, digamos. Ganar un adepto para su secta, pensaba yo. También han influido las circunstancias, la puta crisis y el paro, que han reducido mis correrías por librerías y rastros a casi el absoluto cero. Y claro, mi despensa literaria se fue reduciendo por falta de combustible. Ahí ha estado ese primer tomo de Juego de Tronos desde que me lo prestaron, esperando un turno que no le llegaba, mirado con desconfianza y suspicacia, esquivado con cierto desdén, víctima de mis poderosos prejuicios.

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Creo que hará unos 3 o 4 años que me enteré de su existencia por una compañera de curso, también ávida lectora y con la que algunas veces, comentábamos sobre literatura entre otras cosas en común. Hasta ese momento, conocía el tema sólo de oídas y lo relacionaba con el manga o alguna chorrada fantástica parecida. El hecho de que fuera una saga y la horrible portada que lucía el tomo de edición barata que ella leía, ya me tiraron para atrás, a pesar de los elogios que ella le hacía y su evidente adicción. También me resultaba bastante curioso que la chica, que me parecía muy culta, estudiada e inteligente, perdiera el tiempo con la mierda barata que me imaginaba que contenía el artefacto de sus amores. Sobre todo cuando me contaba que en el argumento había desde caballeros, tierras imaginarias, hechicería, dragones e incluso zombies. La hostia puta! No gracias, paso del tema.

Quien me iba a imaginar a mi leyendo ese engendro que mis prejuicios sospechaban. Yo no, desde luego. Pero al final, mis reservas de letra impresa se agotaron y allí me encontré frente al puto libraco, cual pistolero sólo ante el peligro, con mi revolver cargado de esos prejuicios, mal rollo y esa mala baba que había acumulado contra él. Había llegado el momento de atacarlo, de confirmar mis sospechas, de llenarme de argumentos negativos y soltarle una frase lapidaria acompañando al educado gracias, a la amiga que me lo había prestado, dejándola con un palmo en las narices y con su gozo en un pozo. Sí, lo sé, a veces tengo demasiada mala hostia, pero en el fondo no soy un mal tipo.

Sin embargo, ya veis, a día de hoy, estoy acabando el tercer volumen de esta saga y sinceramente, me he tenido que comer con patatas mis prejuicios y meterme la mala baba por salva sea la parte. Me he enganchado, tengo que reconocerlo con humildad. No lo esperaba. Pensaba que aquella antigua adicción, esa debilidad por los libros de aventuras épicas, esos libros de caballería de Don Quijote, pensaba que ya la había superado, que ya estaba libre de recaídas. Pero no era así. Desde las primeras caladas, ya noté la droga fluyendo por las venas y tirando de mi, sintiendo ese placer de dejarme ir y zambullirme en otros mundos, en otros universos imaginarios que hacía tiempo que no visitaba, ni recordaba. Una trampa, una emboscada en la que he caído sin apenas darme cuenta, sin apenas ser capaz de poner resistencia.

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El nota este se las sabe todas. Tiene una mierda de primera. Todos los ingredientes en su justa medida, aunque haya veces que me cueste más creerme lo que me cuenta. Algunas partes de su universo me cogen demasiado viejo, con la imaginación demasiado oxidada para asimilarlo sin una inconsciente resistencia a tragar ciertos detalles. Sin embargo, la fuerza y la potencia épica del resto de su narración, hacen que sea casi anecdótica esa resistencia a su lado más fantástico. Lo cierto es que me he sumergido en ese mundo hostil, frío, oscuro, salvaje y despiadado que el tal George R. R. Martin se ha sacado de la manga con maestría, esa telaraña de intrigas, traiciones, anhelos, miserias, deseos, luchas, giros y más giros que te mantienen pegado a las páginas sin dar respiro. Todo fluye con sentido, todo tiene la necesaria credibilidad, fuerza descriptiva, grandes personajes y además con una potencia narrativa adictiva. Nada es seguro, nada es lo que parece, nada es predecible aunque luego sea lógico en el Juego de Tronos, en esa alucinante y épica lucha por el poder, donde no existen parentescos, ni amistades, ni piedad, ni perdón en la batalla por ese ficticio trono de hierro.

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La poderosa y atractiva manera de describir los personajes, sus móviles, sus pensamientos y como los caminos se cruzan, chocan, se destrozan, sucumben o reviven, me parece fascinante. La acción tiene muchos brazos, muchos senderos, variadas tramas que se cruzan, se separan, desaparecen, aparecen, estallan y se desencadenan sin perder un ápice de su fuerza. Personajes que parecen altos como torres, indestructibles, imprescindibles, caen bajo el peso del arrollador camino y desarrollo de la historia, dejándote con la boca abierta. Sin apenas tiempo de reponerte, se suceden los impactos súbitos, los giros brutales y las vidas se extinguen como briznas de hierba bajo la guadaña de señor Martin y su maquiavélica imaginación. No tengo ni puta idea de a dónde me conduce el Juego de Tronos, pero los años me han hecho apreciar el camino, el hecho en sí de la lectura, disfrutarlo sin preocuparme demasiado el lugar de destino. Disfrutar del invierno que se acerca, de los odios entre Lannisters y los Stark, del Muro, de su guardianes de la noche y de los innumerables castillos y caballeros, señores y lacayos, mercenarios, demonios y dragones, de la inmensa maraña en la que me he hundido hasta las cejas sin apenas darme cuenta, reviviendo aquellas antiguas lecturas de Homero o Tolkien o Salgari o Walter Scott, de Ricardo Corazón de León o El Caballero Negro o Excalibur, de las brillantes armaduras, de los estandartes y los escudos familiares, de sangrientas batallas y de sórdidas intrigas, de más villanos que héroes, de realismo y magia fantástica y de una acción trepidante, bien construida, brillante y que me ha hecho comerme todos mis prejuicios y volver a abrir las puertas al mundo de la aventura y la fantasía de mi infancia y adolescencia. Sí, vuelvo a ser un adicto.

Evidentemente, he tardado poco en descubrir que había una serie de televisión al respecto. Tampoco he tardado nada en bajármela para el saco, a pesar de que sólo lleva dos temporadas. El sello de la HBO ya le da crédito suficiente para mi. No hace mucho he acabado la magnífica Los Soprano, he empezado con Deadwood y en la recámara tengo The Wire, todas de la HBO. Seguramente me meta esas dos temporadas de Juego de Tronos como aperitivo antes de The Wire. Cualquier opción me parece válida, antes que comerme la mierda aderezada de putos anuncios que nos sirven cualquier día de la semana en la teleboba, eso seguro. Ahí os dejo el trailer de la primera temporada, que a mi me tiene muy buena pinta. Luego, ya veremos si está a la altura:

Juego de TronosTrailer primera temporada

En fin, un largo y duro ladrillo el que os he dejado para inaugurar esta sección literaria. El problema va a ser la continuación. Visto lo visto con mi nueva adicción, parece que pasará algún tiempo antes de que hable de algún libro más. Según tengo entendido, la saga se extenderá hasta 7 volúmenes y como siga como hasta ahora, con el mismo nivel, dudo que, salvo sorpresa, tenga otra cosa entre manos para leer, que no sea este Juego de Tronos de marras. Seguramente no será lo mejor para seguir haciendo progresar mi personal evolución literaria, más bien y como ya he dicho, es una vuelta a los inicios, pero, amigos, que vuelta. Por la puerta grande. A fin de cuentas, mi afición a la lectura no deja de ser una búsqueda de evasión y de diversión, de la que mi problemática vida real en la actualidad anda bastante necesitada y con esta movida, tengo una buena dosis de ambas cosas. Hay drogas y vicios mucho peores, de eso estoy bien seguro.

Nos vemos.

13 pensamientos en “Juego de Tronos

  1. Hola y gracias por comentar, Daniela…

    Creo que van por la tercera temporada de Juego de Tronos y he leído que tienen confirmadas hasta siete. No he visto la serie todavía, sólo he leído los libros pero, como bien dices, HBO es sinónimo de alta calidad televisiva. No creo que en este caso vaya a ser menos.

    Aparte de la magnífica Los Soprano, yo apuntaría también a The Wire como otra serie televisiva de HBO de las que no perderse. La acabo de terminar y ya la hecho en falta. Tan buena o más que la de los Soprano. Por si sirve de recomendación.

    Nos vemos.

    • Gracias por los apuntes a ambos, habrá que estar pendientes.

      Yo también soy de series, fáciles de ver y buenas para desconectar, aunque tengas que poner en pausa en más de un momentos durante el visionado.

      Una divertida, nada que ver con las que comentáis, es Men at Work, para cuando os apetezca echaros unas risas y pasar un rato distendido.

  2. Hola, D’Angel…

    Bueno, tanto Los Soprano como The Wire no creo que se puedan considerar fáciles de ver pero si enganchan ya no las sueltas. Ya he comentado que no tienen ese formato de introducción, nudo y desenlace por capítulo que tan cansino y predecible me resulta normalmente en las series. En realidad vendrían a ser como películas que se desarrollan durante toda una temporada y con una historia ligada que viaja a través de 6 o 7 temporadas y sin dejar que decaiga el interés. No vale ver un capítulo suelto aquí o allí pues carecerían de sentido.

    En cuanto a Men at Work, la anoto, aunque la comedia nunca ha sido mi estilo y quedaría a la cola de series como Luther, Breaking Bad, A dos metros bajo tierra, Homeland, Boardwalk Empire o la propia Juego de Tronos que están esperando turno.

    Y ahondando en las series de la HBO, anotar la de True Detective, cuya primera temporada está interpretada nada más y nada menos que por Woody Harrelson y el tan de moda Matthew McConaughey y que no pinta nada mal…

    Nos vemos.

  3. Anotada estaba mentalmente (claro que mis notas mentales de un tiempo a esta parte se caen con una facilidad pasmosa… por lo que se agradece el recordatorio) y recién programada para grabar, antes de que se me vuelva a olvidar, al igual que House of Lies.

    Y cotilleando en la HBO, me he dado cuenta de que varias series que he seguido son de la misma factoría: The Big C, Masters of Sex, Political Animals, Weeds. Geniales las dos primeras, y las dos segundas tampoco estaban nada mal… Por si sirve de apunte…

    Seguiremos investigando…

  4. Hola de nuevo!

    Vuelvo a aprovechar esta entrada para dejaros una nueva recomendación…

    Lejos de las típicas “americanadas”, esta película que os recomiendo hoy, especialmente cruda, oscura e incluso asfixiante, por momentos, y protagonizada por Robert de Niro, puede gustaros o resultaros un pegote total… Deseo que sea más bien lo primero… Ya contaréis, si la véis…

    http://www.filmaffinity.com/es/reviews/1/231011.html

  5. Anotadas quedan las recomendaciones. Por cierto, me ha gustado tu recomendación de esa película de la que no tenía ni idea, 18 comidas. No es que sea una obra maestra y algunas partes flaquean pero es bastante original y muy cómplice por muchas razones si eres gallego como yo… Y como creo que no eres gallego o eso me ha parecido, me preguntaba cómo has llevado entender las partes que iban en gallego, porque te aseguro que a mi me ha costado bastante entenderlas, por no hablar las que van en inglés o macedonio, je,je,je… porque en mi caso no había subtítulos…

    Nos vemos.

    • Vaya! Pues me hiciste tener que ir a mirarlo, jejejejeje.

      Lo cierto es que por circunstancias de la vida he viajado bastante, y Galicia ha sido un destino en el que he pasado muchos y buenos momentos, los mejores.

      Por regla general se me dan bien los idiomas, así que he de decir que algo se ha quedado, lo suficiente para poder seguir una conversación sin demasiado problema, eso sí “falarlo, non lo falo”, jajajajaja. El inglés, por el contrario, sí, y el macedonio… aún no he llegado a tanto, jajajajajaja… así que sí, tuve la suerte de contar con la inestimable ayuda de… los subtítulos!!!, jajajajaja

      Me alegra que, lejos de caer en saco roto, haya gustado la recomendación.

      • No cayó en saco roto, no. Tenía bastantes alicientes entre actores, lo de la comida y la localización. La verdad es que una vez estaba viendo la película, no se me ocurrió ver si tenía subtítulos o no, pero da igual, salvo el macedonio, más o menos se pillaba el rollo.

        Nos vemos.

        • Me alegra mucho!. A mí, ya te dije que me encantó… El entorno, la lengua…, esas tradiciones y localizaciones que me son tan familiares… Sencilla, sin pretensiones y real como la vida misma.

  6. Viendo que este blog es amigo de las aportaciones interesantes, aprovecho para compartir mi nuevo hallazgo del panorama televisivo!!!

    Posiblemente, sea de vuestro interés saber que acaban de estrenar en España una serie cuyo argumento y ambiente estético, que por lo que he leído por aquí, podría encajar con los gustos del personal.

    Se trata de: “Gotham”

    Para haceros una idea os recomiendo leer esta crónica
    http://www.nacion.com/ocio/tv-radio/Batman-regresa-television-Unidos-Gotham_0_1440856062.html

    Y el tráiler:

    Altamente recomendable, especialmente en su versión original subtitulada a español, ya que en la versión traducida desde mi punto de vista, pierde bastante fuerza.

    Deseando sea del gusto de los aquí presentes.

    Hasta pronto!

    • Gracias por la aportación, Hazelnut!. Aunque tarde, me alegra decirte que me está gustando mucho tu recomendación: La atmósfera y el argumento, al más puro estilo comic. Añadir que mejor verla en versión original subtitulada, en castellano (con la traducción) la interpretación pierde mucho.

      Aprovecho también para agradecer a los presentes, con otra recomendación.

      Hablando de dioses clásicos, de odiseas y comics, he encontrado de casualidad esta reseña, que incorpora un valor interesante a una banda sonora que aún no he tenido la suerte de localizar, con un tema de un grupo musical, que creo es estimado por aquí: http://herocomplex.latimes.com/movies/thor-foo-fighters-take-a-walk-with-marvel-film/

      A ver si logro dar al fin con la dichosa BSO. Me pica la curiosidad!

      Por cierto, también menciona un documental de dicho grupo musical, que tiene que estar bien: http://www.mejorenvo.com/descargar-Foo-Fighters-Back-and-Forth-pelicula-8773.html

      A ver qué tal.

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