La Canción del Día [19]

la cancion del dia19Holaquétal, estimados al otro lado del aparato. Retomo esto de darle al teclado, afición que con la llegada de la primavera tengo un tanto dejada. Ya se sabe que la sangre altera y además, invita a procurarse otros quehaceres de exterior y no quedarse a la sombra en la habitación, escribiendo mis chorradas habituales. Cuesta encontrar tiempo para pensar en que contaros la próxima vez, que historieta dejaros por aquí.

Hoy toca canción del día y la inspiración quizás me ha llegado, precisamente, invitada por esa sangre alterada, sumado a mi habitual caracter más bien explosivo que relajado. Años de paciente trabajo y no poca ayuda me ha costado asimilar ese gran consejo de contar hasta diez antes de explotar, de preguntar antes de disparar y no dejarme llevar por el genio en décimas de segundo, que me ha regalado más de un disgusto. No es un problema zanjado, ni del pasado, pero bueno, ha mejorado bastante según parece y según el día. Si me levanto con el izquierdo y voy ya cruzado, la cosa es más difícil de controlar, pero algo menos que en los años mozos. Cuanto más viejo, más paciente y menos fácil de alterar, o eso pienso yo, claro. No sé si todos los que me conocen estarán de acuerdo. Tengo serias dudas.

Os podéis imaginar que, todos esos ingredientes, sumados al estar tras el volante de mi buga, me convierten en esa perfecta personificación de aquellos que se transforman al volante, de esa curiosa y peligrosa doble personalidad. Aunque, en mi caso, no tengo la disculpa de ser un tipo tranquilo cuando no estoy subido al coche, no llega a ser una doble personalidad, sólo acentúa la que ya traigo de serie. Sumemos a ello, el que los conductores de mi ciudad tenemos una fama, creo que justificada, de agresivos y malos al volante. Un peligro, vamos. Yo sería un perfecto ejemplo. Otro factor más a añadir a la ecuación, es que no me gusta conducir y menos por la ciudad, o sea, vamos jodidos. Siempre he preferido usar mis patas o el transporte público cuando es humanamente posible, a meterme en la vorágine del tráfico de Vigo.

También me he templado con los años, mientras conduzco. Nunca he sido un transgresor de las normas, si exceptuamos el límite de velocidad, sobre todo de más jovencito, que era un puñetero Fitipaldi de la vida. Menos mal que algunos sustos con consecuencias sólo monetarias, me han hecho recapacitar y pensar que tampoco tengo tanta prisa por irme al otro barrio. Suelo respetar las señales, salvo esos límites de velocidad, evito el aparcar mal o en doble fila. No me hace falta aparcar justo delante, no me importa andar. Señalizo mis maniobras y suelo ser bastante amable cuando los demás también las señalizan. Sé perfectamente lo que hay que hacer en una rotonda, cosa que la mayoría, por lo menos en mi ciudad, no tienen muy claro o ignoran en absoluto. Pero amigo, que no me vengan a tocar los cojones, porque entonces la hemos liado.

Vigo es una especie de ciudad sin ley cuando se va al volante. Aquí, el que no corre vuela y gilipollas el último. Todos somos los más espabilados, los más listillos y los más enterados y como no estés dispuesto a meter la rueda, a ser agresivo y hacerte valer, te pasan por encima, por la derecha, por la acera y por debajo, si pudieran. Zigzageando, colándose, maniobrando sin mirar, usando el cláxon a la mínima, aparcando donde sale de las pelotas o mejor, donde más moleste y tal. Un cúmulo de virtudes, vamos.

Raro es el día que salgo con el coche y no me pongo a cien. Sin darme cuenta, me veo como en una carrera de F1, dándole zapatilla al acelerador, frenando bruscamente, haciendo maniobras de dudosa legalidad, metiendo rueda para ganar posición, soltando tacos, cagándome en la puta madre de más de dos y gesticulando como un poseso. Sí, todo un cuadro, como una guerra. Para estar orgulloso. Cuando lo pienso, me resulta bastante patético ese estado de enajenación pasajera en la que me veo envuelto cada vez que me pongo al volante, sobre todo cuando voy sólo. Siempre pienso en tomármelo con más calma, pero luego me resulta casi imposible. Voy perdiendo el control poco a poco, sigilosamente y al final acabo como siempre. Igualito que cualquiera de los mamones a los que dedico piropos y peinetas por la ventanilla. Igual de energúmeno, igual de estúpido y sin ganar nada con ello, más que el puto calentón del momento.

Y así iba el otro día, camino de la compra en una gran superficie, con los colmillos afilados, la boca llena de insultos y blasfemias, con ganas de sangre ya casi al empezar, porque un payaso con un puto Audi, se me había cruzado en la rotonda de camino y casi nos la damos. Ese gilipollas no va a llegar antes que yo al siguiente semáforo, ni al siguiente cruce, le paso como sea, donde sea y cueste lo que cueste y cuando pase a su lado, quitándole las pegatinas, me voy a cagar en sus muelas aún por encima, joder, será payaso. La zapatilla saltando del acelerador al freno de forma frenética, la mano derecha cambiando marchas enloquecida y con cara de ganas de morder a alguien. Seguramente, la música a todo volumen que escupía guitarrada a tope desde mi habitual sesión aleatoria del iPod, tampoco ayudaba mucho a relajar tensiones. Si voy sólo, el volumen siempre va muy alto, me gusta que la música me entre por los poros. Ojo, no confundiros, que no llevo la ventanilla bajada para que todo el barrio se entere de la mierda de música que escucho. Eso se lo dejo para otros que seguro que os suenan. No mucha, pero algo de clase sí que tengo. La música me la pongo para mi, no para mis vecinos y demás seres humanos que me cruzo.

Pues eso, camino de la compra iba, llevado por los demonios, persiguiendo al mamón del Audi, cuando surgió por los altavoces la canción de hoy. Algo cambió. Eso que dicen de que la música amansa a las fieras, hizo acto de presencia. Una bonita línea de bajo llamó mi atención y por deformación melómana, mi cerebro inmediatamente trato de identificar el grupo, que me sonaba la hostia, pero que no adivinaba. Luego una dulce y sensual voz femenina me siguió hipnotizando sobre una base suave de electrónica. Poco a poco, mi cuerpo y mi mente se fueron soltando, relajándose mientras la canción sonaba. El velocímetro y mi corazón recuperaron unas pulsaciones normales, mientras al fondo veía que el mamarracho del Audi que se me escapaba, sin tomarme venganza de su imperdonable afrenta. Ya casi no me importaba, apenas una punzada de dolor lejano. La música invadía poderosa el habitáculo con un balsámico soplo de paz y relajación, donde antes sólo había hostilidad y agresividad ahogándose en un vaso de agua. Me dejé mecer entre la atmósfera que creaban ese bajo, esa voz, el suave murmullo electrónico y los toques de xilófono, hasta que la fiera se convirtió de nuevo en persona, hasta que la zapatilla derecha se relajó dejando de saltar entre pedales y la izquierda seguía el ritmo de la canción. En apenas tres minutos había pasado de Dr. Jekill a Mr. Hyde. O viceversa, que ahora mismo, no sé cuál era la fiera.

Ni que decir tiene, que, nada más llegar al supermercado y parar el coche, agarré el iPod para ver a quién pertenecía esa bonita canción, que me sonaba tanto pero no ubicaba, al causante de ese relajante momento, a quién había amansado a la fiera. Bueno, el tema de hoy se titula The Keeper y el autor no es otro que un tal Simon Green, compositor, productor y DJ, que es artísticamente conocido como Bonobo y la bonita voz pertenece a una tal Andreya Triana, que lo acompaña en este tema. Ambos aparecen en el vídeo que os dejaré luego. Bonobo hacen una electrónica suave, muy atmosférica, con toques tribales y buenas melodías, una electrónica de esas no demasiado complejas, ni llena de ruiditos chachis, una electrónica que a mi me resulta más asimilable y digerible. Tengo un par de discos de ellos, el Days to Come del 2006 y el Black Sands del 2010. También acaban de publicar en este año The North Borders, pero este no lo he catado apenas. No es que sean el no va más, ni una maravilla, pero, muchas veces, cuando no sé si quiero, ni lo que quiero poner a sonar, recurro a ellos como música de fondo, agradable, suave, pero que no me exige demasiada atención. Bueno, no me la exige la mayoría de las veces, salvo cuando aparece la fiera, o el gilipollas al volante, según se vea. La verdad es que nunca me había llamado ni me había destacado esta canción de manera especial, pero nunca es tarde si la música amansa a Mr. Hyde. O al Dr. Jekill. Con The Keeper y Bonobo os dejo hasta la próxima.

BonoboThe Keeper featuring Andreya Triana
(Black Sands, 2010)

Nos vemos.

5 pensamientos en “La Canción del Día [19]

  1. Muy buen tema!, voy a tener que bajarme la discografía de Bonobo, jejeje… a ver si me aplaco también un poco. Genial para oír en la oficina mientras trabajo… bálsamo para el alma como mis queridos Kashmir. ¿Que tal una selección personalizada con tus favoritas, de esas que tanto te gustan?, ¿la tienes hecha, habría forma de conseguirla???

  2. Hola, D’Angel, qué tal? También eres una de esas fieras al volante, jajajajajaja…

    Bonobo igual te gustan a ti, que eres poco amigo de las estridencias. Prueba con ese par de discos que comento en la entrada. Como ya he dicho, electrónica suave, relajada y con buenas melodías. Los pongo a menudo y me gustan bastante.

    De qué selección personalizada me hablas? He dicho algo de ello y no me acuerdo o ya estamos metiendo presión otra vez? je,je,je… En la sección de recopilatas hay algunas selecciones antiguas de mis favoritas. No sé si funcionaran los enlaces, pero si alguna te interesara y no te la puedes bajar, me lo dices en los comentarios y la subo en cuanto pueda. En eso no hay fallo.

    Nos vemos.

    • Jajajajajajaja, no es que últimamente me funcione muy bien la memoria, pero me parecía que no habías puesto ningún recopilará de ellos…, jejejeje…no, no me fallaba. Seguiré pendiente, por si algún día cuadra,😉

  3. Joder, calla, calla, sí que estoy espeso. Te referías a una selección de Bonobo. No te falla la memoria. Te entendí una selección de mis canciones favoritas de varios grupos, de esas que suelo hacer.

    No, de Bonobo no tengo ninguna, apenas tengo un par de discos y ese nuevo que aún no he escuchado en condiciones. No da para un recopilata en condiciones. A ver qué te parecen…

    Nos vemos.

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