Kashmir – E.A.R

E.A.RKashmirE.A.R
Columbia – Sony Music, 2013
••••••••••

Holaquétal, estimados. Volvemos a la carga con esto del blog para dejaros la reseña de un disco casi recién salido del horno, pues fue publicado el 18 de marzo de este 2013. Un disco, por otra parte, de esos que esperas con ansias, con muchas expectativas, de los que no te llega el día en que vean la luz. No tenía ni idea de que Kashmir tenía previsto publicar nuevo trabajo, hasta que el estimado y habitual comentarista D’Angel, nos dio el chivatazo en los comentarios de una entrada que ahora mismo no recuerdo. Hostias, que de puta madre, habrá que estar al lorito, me dije. No hubo descanso ni paz hasta conseguirlo.

No me voy a estirar demasiado presentando a uno de mis grupos favoritos de los últimos tiempos, por razones musicales y personales, porque ya he dado bastante la brasa con ellos en esta entrada del blog o en esta otra, por ejemplo. Parece mentira que ya lleven casi 20 años en esto de la música, desde aquel lejano Travelogue de 1994, aunque yo, realmente, no me enteré de su existencia hasta el 2005, con su disco No Balance Palace. Tampoco me acabo de creer que fuera ya hace 8 años. Parece que fue ayer cuando escuché por primera vez su tema Kalifornia. Como pasa el puto tiempo.

kashmir ear 2

Lo cierto es que mis querido daneses llegaban con nuevo disco bajo el brazo, casi 3 años después de su anterior Trespassers y ya me frotaba las manos, no me daba el tiempo para abalanzarme sobre él, consumido por la impaciencia y espoleado por la certeza de que nunca me habían fallado hasta ahora. Es lo que tiene el hacerte expectativas desmesuradas y demás pajas mentales que se crean en tu imaginación. La primera toma de contacto con el disco fue un hostiazo total y una decepción mayúscula. No mejoró con las siguientes, así que lo aparqué, lo aparté a un lado, pensando que la negativa sensación quizás mejorara con el tiempo y buscando otro estado de ánimo que le fuera más favorable. A veces pasa y a eso me agarré.

Como el año anterior, 2013 no me está pareciendo, personalmente, un buen año en lo musical. Tanto que he empezado a pensar si el problema no seré yo y que nada me vale o nada me acaba de convencer. Una especie de Dr. NO. Aparte de discos antiguos, en este 2013 sólo llevaré unos 36 discos nuevos catados, muy lejos de mis medias habituales en otros años precedentes y apenas me he podido agarrar a los de EelsDavid Bowie y un grupo de rock progresivo que se llama Motorpsycho, aún sin parecerme tampoco maravillas, ni a la altura de sus mejores momentos. El resto se han repartido y balanceado entre los que han ido directos a la papelera, la decepción, la indiferencia y los que, simplemente, no me han gustado una mierda. Del de Depeche Mode me esperaba mucho y me ha parecido mucho menos. Decepcionantes Yeah Yeah Yeahs, de los que han dolido. Decepcionantes The Joy Formidable, Paul Banks, Atoms for Peace, Stereophonics, AmplifierBlack Rebel Motorcycle Club. Infumable el de Mark Lanegan & Duke Garwood y ridículo el de los The Strokes, el peor, sin duda. Todos grupos que sigo con más o menos atención o fidelidad. El resto no merecen ni la mención. Y el nuevo de Queens of the Stone Age está al caer. Joder, espero que no siga el mismo camino, porque si no, apaga y vámonos.

Y luego está este E.A.R de mis queridos Kashmir, en medio, casi en el limbo, con el que me tiembla el pulso para emitir un veredicto. En el momento de escribir estas líneas todavía no sé si es una puta mierda o algo tan bueno que me supera. Hecho tanto de menos tantas cosas en él de ellos, que apenas lo reconozco. Como si a tu mejor amigo le hubieran lobotomizado y transplantado otro cerebro. Es tu amigo, es su cuerpo, pero no reconoces nada de lo que hace o te dice. O como si esa antigua novia o chica de tus sueños, que hace tiempo que no ves, que se fue muy lejos, vuelve convertida en otra persona a la que no consigues situar, con la que no consigues volver a conectar ni recuperar antiguas sensaciones, por mucho que lo intentes.

Conste que no me suele gustar demasiado reseñar o hablar de un disco para ponerlo a parir. Creo que apenas lo he hecho un par de veces que yo recuerde. Uno fue el último de Bloc Party y el otro, también el último de The Cult. Como en este caso, son grupos de mi predilección, de los que esperaba con impaciencia. Y que me resultaron una decepción o un fiasco. El caso que nos ocupa hoy es algo más complejo.

Es evidente que desde aquella magnífico tridente que formaron The Good Life, Zitilites y No Balance Palace y el tambien bueno Trespassers, el grupo ha evolucionado, ha ido cambiando de manera más o menos tangible, suavemente, sin aspavientos. Todo seguía un camino acompasado, madurando y aunque se iba perdiendo poco a poco la vibrante energía juvenil, llena de guitarras de The Good Life, no me ha ido costando acomodarme a ese sonido más adulto y refinado de Trespassers. Para lo que no estaba tan preparado y aún no he conseguido acomodarme, es para que me pongan patas arriba de repente, de que hagan una pirueta con un doble mortal, de que den un salto o un giro de 180 grados y con los ojos cerrados. Y sobre todo, a que apagaran las guitarras eléctricas. En los primeros intentos por hacerme con ese cambio, he dado con los huesos en el suelo. He mordido el polvo. Y me he cabreado.

Joder, me cago hasta en la puta!! Dónde están las guitarras, dónde están las melodias, los estribillos, la luminosidad, tíos? Dónde quedaron esas canciones certeras, directas y brillantes? Qué cojones es esta electrónica oscura, toda esta experimentación, todos esos samplers, todas esas melodías ocultas, escondidas y que apenas se dejan ver y eso cuando las hay entre tanta mariconada? Que alguien encienda las luces y coja las guitarras de una puta vez, coño!!

Otra vez ante el eterno dilema. Qué quieres, que te repitan The Good Life toda la vida hasta que quedes hasta los huevos o que evolucionen y busquen otros caminos, otras formas de expresarse, sin perder su personalidad? Yo qué cojones sé. Lo que quiero es que me guste el resultado, que me conquiste y me den ganas de volver a escucharlo. Seguramente, si fuera ellos, escogería la segunda opción sobre el papel, que parece ser claramente la que han tomado, visto lo visto. Ahora seguimos en el mismo dilema. Es E.A.R una evolución o es una falta de ideas camuflada? A día de hoy, no he conseguido despejar la incognita, pero algo hemos avanzado.

Este extraño, chocante y escurridizo disco, comienza su camino con Blood Beech, adentrándonos ya, sin anestesia, en ese nuevo mundo que Kashmir se han sacado de la manga. Sonidos y percusiones sintéticas, palpitantes, cajas de ritmos y teclados, se unen a la voz del amigo Kasper, que suena pasada por algún filtro que le da un tono aterciopelado y algo irreal. Ambientes soñadores y algodonosos, creando paisajes que parecen flotar entre las nubes de este nuevo mundo de los daneses. El tema se cierra con un largo desarrollo instrumental que me deja bastante perplejo. Tampoco es que estos sonidos electrónicos sean algo nuevo en los trabajos del grupo, pero siempre como apoyo y más en segundo plano. Alguien ha sido capaz de escuchar una guitarra? Yo no. Algo flojo para ser el primer corte del disco.

KashmirBlood Beech

En Piece of the Sun, vuelvo a encontrarme con la bonita voz de Kasper sin filtros, sin adulterar. Un tipo que se ha ido encaramando al olimpo de mis vocalistas favoritos, sin ser un superdotado, sin ser perfecto, ni coincidir con las coordenadas normales para llegar a ello. Una voz que interpreta, que seduce con dulzura y melancolía, que sabe jugar sus bazas, porque las tiene y además me trae muchos recuerdos. No, no hay guitarras eléctricas otra vez, en un tema muy atmosférico, una suave balada de lento compás, llena de arreglos de cuerdas pero de estructura simple, donde la voz es la protagonista y lleva el peso hasta un final onírico y melancólico. Quizás esa voz no luzca tanto en el estribillo, tan desnuda en las partes más altas del registro, quedando algo forzada sin estar arropada por esas guitarras eléctricas, que sigo echando de menos. Bonito tema.

Kashmir – Piece of the Sun

Continuamos la singladura con Peace in the Heart, donde ya podemos escuchar esas guitarras antes ausentes, aunque sea de manera acústica, sin electricidad. También podemos gozar de la voz de Kasper sonando otra vez más natural y demostrando esa facilidad para las composiciones, aunque parezcan algo escondidas. El tema va subiendo poco a poco de intensidad, mezclando el pop y los desarrollos progresivos hacia otro final instrumental, aunando delicadeza y energía contenida. No es lo que esperaba con tanta ansiedad de ellos, pero me ha acabado pareciendo un gran tema, a pesar de alargarse hasta los seis minutos. Aquí sí me convence esa evolución, ese nuevo rumbo, pero le ha costado sus buenas escuchas antes de hacerme pasar por el aro.

KashmirPeace in the Heart

El siguiente tema es Sherapina, también elegido como primer single del disco y cuyo título me recuerda una tradición de curiosos títulos femeninos de canciones del grupo, como Ophelia, Melpomene o Pallas Athena. Un tema algo más potente con alguna guitarra eléctrica por ahí perdida, algo más luminoso dentro de la oscuridad grave del disco, lleno de instrumentación sintetizada y atmósferas electrónicas bastante épicas, con Kasper usando y abusando del falsete y los tonos más altos. No me parece que sea su mayor virtud y no me acaba de entrar ni agradar demasiado esa faceta. Se agradece el cambio de ritmo, pero no es un tema de los que más me han convencido hasta ahora, aunque es bastante agradable y pegadizo. De lo más asimilable y directo, no me parece mala elección como single de presentación del disco.

KashmirSeraphina

kashmir seraphina

El siguiente tema es Milk for the Black Hearted, con la voz volviendo a un tono bajo más natural, más grave, donde mejor se mueve. Una primera parte más suave, otra vez aterciopelada y atmosférica, un intermedio marcado por los teclados y una instrumentación oscura, espacial y un final con un solo punteado de guitarra de gran belleza. No impresiona de primeras pero gana con las escuchas. Va quedando claro que no es un disco fácil y necesita cierta complicidad del oyente.

KashmirMilk for the Black Hearted
[audio https://ia601704.us.archive.org/11/items/KashmirMilkForTheBlackHearted/Kashmir%20-%20Milk%20for%20the%20Black%20Hearted.mp3]

El sexto corte, justo en el ecuador, es un instrumental titulado Trench. La musiquilla que me recibía en su página web cada vez que la visitaba consumido por la impaciencia, buscando noticias sobre este E.A.R. Un corte extraño, inquietante, algo amenazador, oscuro como la mayoría y que a mi, personalmente, no me aporta nada más que cortarme el rollo, que ya de por sí, no es que fuera muy fluido. Prescindible. De las que me salto sin el menor miramiento casi antes de que empiece.

Volvemos a algo más clásico, dentro de lo extraño en este disco, con Purple Heart, subiendo al compás de las cajas de ritmos, los samples y los teclados, mientras Kasper canta suavemente sobre ellos. Una canción más rápida, más luminosa que lo visto hasta ahora, que casi parece alegremente nostálgica. La intensidad va subiendo milimétricamente hasta un estribillo saturado de sintetizadores, que se acaban enzarzando en un duelo con los teclados y una guitarra eléctrica, en un final instrumental con bastante fuerza y encanto. De lo mejor.

KashmirPurple Heart

Con Pedestals nos volvemos a complicar la vida, a cortarnos el rollo, con un tema de larga introducción instrumental, muy experimental y atmosférica, que a mi sigue sin decirme absolutamente nada. Además, se alarga hasta los 8 minutos y pico. Ese es otro de los problemas del disco, la duración de los temas, con una media de 6 minutos y pico, sin que se consiga un buen balance entre esa experimentación y su esencia hasta ahora como grupo. No es hasta el final del tema, cuando ya han pasado casi 5 minutos, que se retoma esa esencia, esa personalidad que nos indica que se trata de los Kashmir de siempre, de la mano esta vez sí, de una preciosa guitarra eléctrica que se impone saturada sobre las máquinas, acompañada de la melancólica voz de Kasper. Termina con voces etéreas y un bonito piano que no consiguen hacernos olvidar ese infumable y largo inicio, que es de esos que me tendrían que explicar su significado o su por qué.

Pasamos a This Love, this Love, que arranca arropada por las cuerdas, los coros casi celestiales y por esa voz otra vez en los tonos más altos y falsetes, que no me parece que le favorezcan demasiado, aunque en este caso mejor llevados, con más sentimiento y acierto que en Seraphina. Un cambio brusco nos lleva hacia un estribillo un tanto forzado, algo simple, pero no carente de efectividad y encanto, mientras el fondo luce coloreado con un ambiente saturado, épico, cargado de instrumentaciones y arreglos. Un tema sencillo que va seduciendo también con las escuchas.

Foe to Friend fue la única canción que me atrapó la primera vez que escuché este disco. Siempre he sido un enamorado de las buenas líneas de bajo, esas que sobresalen con potencia y se llevan protagonismo. No lo puedo evitar. En este tema, después de un início atmosférico, ensoñador, ese bajo irrumpe con un sonido limpio, duro y marcado sobre la delicada instrumentación que le hace de fondo. Incluso las vocales son usadas a modo de un instrumento más. El bajo marca la pauta, acelera y gana intensidad hacia un final progresivo de aires espaciales. Distinta, extraña y adictiva para mi gusto.

KashmirFoe to Friend

Acercándonos al final, nos encontramos con la canción que da título al album, E.A.R, otro tema del lado más experimental, con una voz en off que me cuenta a saber lo qué, para dar entrada a la voz de Kasper y a unos coros de niños sampleados, acompañados de otras voces medio espectrales y una instrumentación bastante minimalista. Acaba con una gran explosión y sirenas de fondo. Otro de esos temas que apenas me dicen nada.

Cierran el disco con Peace in Our Time, usando la guitarra acústica sobre un fondo de teclados fantasmales y soñadores, mientras la voz doblada y otra vez con algún filtro, recita el texto de manera breve. Apenas llega a ser un esbozo de canción con poco más de 2 minutos, que les sirve para despedirse. Casi anecdótica.

En definitiva, después de esta reseña corta, breve y concisa, de esas que me caracterizan, podría resumir que E.A.R no es tan malo como me pareció a las primeras escuchas, pero tampoco se acerca ni de lejos  a lo bueno que esperaba. Ha necesitado algún tiempo de maceración y ganas de redimirlo, para rescatarlo de esas iniciales y malas vibraciones. No me parece un buen disco, ni que esa evolución o experimentación haya tenido unos buenos resultados, resultados tan convincentes como los de anteriores trabajos. Le falta el equilibrio entre esos nuevos Kashmir y los antiguos, entre esa experimentación y su propia esencia, su personalidad, que para mi gusto, se diluye en exceso, pecando de demasiada grandilocuencia, temas excesivamente largos, experimentos fallidos, instrumentales prescindibles que arruinan el fluir del disco y melodías demasiado escondidas unas veces y poco acertadas otras. Sin embargo, en algunos momentos si consigo volver a sentir su magia y dependiendo del momento, suena fuerte y clara. Otras veces sólo siento un pálido reflejo. No me he encontrado en este caso con un disco luminoso, brillante e inmediato, como solía ser lo habitual con ellos y pide tomárselo con calma, escucharlo con tiempo y cierta perseverancia para entrar en esta nueva propuesta sin guitarras de los daneses. Si no llega a ser un trabajo de mis adorados Kashmir, dudo mucho que hubiera puesto tanto empeño en desentrañar sus misterios, en exprimir ese jugo oculto que al final parece tener. Pero sí, son mis Kashmir y no podía menos que hacer el esfuerzo de entenderlos, de asimilar lo que me proponen. El problema es que todavía no sé si lo he conseguido. Sigo en ello.

Nos vemos.

8 pensamientos en “Kashmir – E.A.R

  1. Estimado Pachi, esmerada reseña la tuya.

    Te parecerá que cualquiera diría que soy fan de este querido grupo, pero lo cierto es que apenas he tenido tiempo de oír su nuevo trabajo con la tranquilidad y dedicación que se merecen, por lo que no puedo darte un veredicto ni de lejos tan detallado como el que nos dejas en esta entrada. Más que, salvo alguna introducción más larga de la cuenta y una que he pasado directamente, en general, me han aportado esa sensación tan familiar para mí de tranquilidad y paz que me transmiten con su música.

    Tienes razón en que les falta el brío de trabajos anteriores, pero ciertamente a mí me ha ido bien, quizás porque en estos momentos el cuerpo me pide “música para amansarme”, jajajajaja, que me aplaque y me sirva de ese bálsamo que hablábamos el otro día con Bonobo, en la vorágine del día a día.

    Y hasta ahí puedo contar por el momento… Ya os diré cuendo le haya dado unas cuantas escuchas más,😉

  2. Qué tal, D’Angel…

    Pues nada mejor que desearte ese remanso de paz para dedicarle a Kashmir y su último disco. Esperaremos ese veredicto.

    Pues sí, más de 9.000 paseantes se han dejado caer por aquí. Supongo que no esta nada mal. Brindo por ello.

    Nos vemos.

  3. hola, soy Viky de Argentina. te agradezco la reseña tan detallada.la verdad es que estaba interesada en saber qué pensaban otros seguidores de la banda acerca de este disco algo inusual de la banda. La primera vez que lo escuché pensé que solo valían la pena menos de la mitad de los temas, pero en realidad, kashmir siempre es garantía y a medida que lo escuchás te gustan cada vez más cosas. Creo también que es un disco para determinados estados de ánimo. Por otra parte, debo decir que en principio no me gustaron para nada canciones como Seraphina, purple hearts o friend to foe, pero les voy tomando el gusto. Muchas gracias!

    • Hola, Viky. Bienvenida y gracias a ti por la visita y el comentario.

      Estamos de acuerdo en que es un disco que gana con las escuchas y si te gusta el grupo. No ha sido fácil acomodarse a esta nueva cara de Kashmir, ni creo que sea de sus mejores discos, pero tampoco el peor. Demasiado irregular y con esos temas medio instrumentales que sólo cortan el ritmo y no aportan nada. Lo que sí me gustaría es que, a la próxima, vuelvan a coger las guitarras eléctricas y nos den un poco de caña otra vez.

      Y ya ves, a mi, Foe to Friend fue la que más me gustó de primeras. Me pierden las canciones con el sonido del bajo muy marcado.

      Saludos allende los mares y nos vemos.

  4. Alo Pachi!!
    Vaya que me gustó tu reseña, yo disfruto de Kashmir desde el Zitilites y de ahí para atrás…he tenido oportunidad de verlos 2 veces y estoy a un mes de verlos una tercera; esto te lo platico por que en lo personal este disco me gusto más que Trespassers…la onda experimental o nostálgica de E.A.R me aportó mucho a mi estado de animo actual..(como leí en los comentarios anteriores, tal vez necesites estar en un estado especifico para disfrutar a diferente tiempo las canciones de este disco), no me mal interpretes se muy bien que No Balance Palace se disfruta de principio a fin teniendo el estado de ánimo que sea..
    Estoy 100% de acuerdo contigo las vocales de Kasper son también de mis favoritas….Gracias por tu reseña! buscaba objetividad y la tuve….esperemos un poco más de esa guitarra para el próximo disco, pero sobre todo que tengamos Kashmir todavía mucho tiempo más!!!

  5. Hola y bienvenida, Clementine. Gracias por el comentario…

    Lo primero que me asalta al leer tu respuesta es la puta envidia, jajajajajja, si se me permite y hablando en plata. Dos y para tres veces los has visto en directo? Joder. Supongo que serás de Chile o México, países por los que he visto que estos daneses se han dado alguna vuelta, sin ser muy amigos de alejarse de sus casa. Envidia porque España no deben de saber ni dónde queda en el mapa. Que mala es la envidia, ja,ja,ja,ja…

    Me alegra que te gustara la reseña aunque la objetividad hablando de algo tan subjetivo como la música es casi imposible. Donde no vamos a coincidir es en que a mi me gusta más el Trespassers. Con el paso de los meses no he escuchado tanto E.A.R como discos anteriores. Me he llegado a hacer con él, pero no siento aquella necesidad de volver a escucharlo cada poco. Me sigue pareciendo “el menos bueno” desde The Good Life aunque valore el componente de riesgo y evolución que le han añadido al disco. Entiendo lo que dices de ese aura experimental o nostálgica que se ajustó a tu estado de ánimo, deliciosa sensación cuando pasa eso con la música.

    Lo que sí es que también brindo por algo más de sus añoradas guitarras!!! Que las vuelvan a sacar del armario y que sigan en la brecha muchos años, ja,ja,ja,ja…

    Nos vemos.

  6. No sé porqué, pero no me he dado el tiempo de escuchar a fondo este disco de los Kashmir. A lo mucho, habrán sido unas diez veces pero de forma intermitente. Yo no soy gran fan de Trespassers, hubo canciones ahí que se me hicieron bastante malitas. Luego de haberlo esperado con ansias me sentí algo perdido. En cambio con EAR me fue diferente. Supe de su existencia varios meses después de publicado y me gustó a primera escucha. A veces tanta expecativa nos vuelve locos. Pero bueno, ya te diré cómo me fue, porque es un disco que pienso reseñar en mi blog. Saludos desde México.

Los comentarios son bienvenidos...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s