The Cure – Wish

The Cure WishThe CureWish
Fiction, 1992

Holaquétal, estimados al otro lado, si es que, después de esta larga ausencia queda alguien ahí. Aquí estamos de nuevo a la carga, aquí estoy y aquí he venido a hablar de mi disco. No sé cuánto tiempo lleva esta entrada en el congelador. He tenido dudas, me lo he pensado y repensado, he amagado, fintado, esquivado el momento, he empezado y no me ha gustado, he borrado y vuelto a empezar, me he hecho el loco, he preferido escribir de cualquier cosa o hacer cualquier cosa antes que meterme en harina, porque me ha dado por pensar que no sé si seré capaz de estar a la altura, si tendré el suficiente talento o capacidad para hablar de este grupo o de este disco. Incluso de cualquiera de sus discos, ya puestos. He tenido que ponerme serio y amenazarme con no escribir nada hasta terminar esta entrada. Bueno, ahora he vuelto a ello con renovado empuje o dándome ánimos ante una tarea con la que me he ido arrugando y haciendo pequeño, poco a poco. Al principio me pareció una gran idea, una idea genial. Pero luego, escuchando el disco o al grupo, analizando toda esa cantidad de sensaciones tan difíciles de describir que me produce, no sé. Ahora me parece que me viene demasiado grande, me tiembla el pulso, me quedo en blanco. Pero, en fin, quién dijo miedo? Pensándolo fríamente, lo que pretendo no es ganar el Nobel de literatura ni nada por el estilo. La idea es llamar vuestra atención, unos día mejor y otros peor, unos días acompañado de las musas y otras sólo ante el peligro frente a las teclas, como hoy. Llamar vuestra atención sobre algún disco o algún grupo que me parecen merecedores de ella o, como en este caso, de un gran disco y un grupo absolutamente genial y único.

Un grupo que no “descubrí” hasta casi entrado ya en la treintena. Un grupo que llegó, vio y venció, se instaló y ya no creo que nunca se marche, ni nunca me abandone. Y cuando digo “descubrir”, no me refiero a “conocer”, a “sonarme”, sino a sumergirme en su mundo a fondo, a dejarme seducir y conquistar sin condiciones por su música. Claro que ya los conocía de antes, de bastante antes, como casi todo el mundo. Las típicas cinco o seis canciones que todos conocemos de los The Cure, las típicas que siempre suenan en las radios FM, las que casi seguro que conoce todo hijo de vecino y que seguro que os vienen a la cabeza si lo pensáis. Alguien dijo Boys Don’t Cry, o Friday I’m in Love, o A Letter to Elise, o In Between Days, o Close to Me, o Just Like Heaven? Habría que ser extraterrestre o no cruzarse con una emisora de radio en toda una vida, para no haber escuchado por lo menos alguna de ellas. Queriendo o sin querer. Y se me ocurren cosas mucho peores que se podrían escuchar sin querer. Infinitas cosas.

Todo un mundo en el que perderse, su discografía. Los 13 discos de estudio, infinidad de recopilatorios y no sé cuántos discos en directo, nos garantizan diversión si queremos investigar su extensa trayectoria, iniciada en el estudio en 1979 con Three Imaginary Boys y cuyo capítulo final por ahora es ese 4:13 Dream del 2008. Un grupo que es clásico, mítico y entre los más grandes por méritos propios, basados en esa personal mezcla del rock de aires siniestros y góticos, al que suman no pocas pinceladas de pop, post-punk, synthpop e incluso algo de electrónica y el añadido indispensable de la carismática, magistral e inconfundible voz de su líder Robert Smith.

Un servidor, con los años, ha ido siguiendo con atención todo ese camino, con sus altos y bajos, sus mejores y no tan buenos momentos, que así a todo, siempre suelen estar por encima de la media. No, no me pidáis objetividad, porque no me la vais a encontrar con uno de mis grupos de cabecera. Como todo seguidor de los The Cure, tengo mis preferencias entre sus discos, incluso algunos con los que nunca he comulgado demasiado. Con 13 discos, hay sitio para todo. Entre los menos favoritos, por decirlo de alguna manera, igual citaría Faith, Bloodflowers e igual cometería una herejía para los más puristas, citando el Pornography, pero sí, nunca me ha chistado demasiado uno de sus discos de referencia para muchos.

El otro lado de la balanza pesa mucho más, sin duda. Mis preferencias se decantan por discos como The Top, The Head on the Door, Kiss Me Kiss Me Kiss Me, Wild Mood Swings, incluso el último, ese 4:13 Dream no está nada mal. Hasta no hace mucho, mi primer lugar era ocupado por ese magistral, majestuoso y oscuro Disintegration. Sin embargo, con los años le ha salido un duro rival y a día de hoy, creo que, en dura pugna, ha sido desbancado del trono, momentaneamente al menos. Ese rival no es otro que el Wish, el disco del que quiero hablaros hoy.

Con Disintegration despidieron los 80 y con Wish le dieron la bienvenida a los 90. En los 80 dominaba la depresión, la desesperación, la oscuridad y la tristeza más deliciosamente majestuosas e íntimas. Ese lado oscuro y algo siniestro es el que siempre me ha gustado más de los The Cure, esa manera con la que te abrazan con su tristeza, su melancolía y su peculiar dramatismo, un suave manto de corazones y almas doloridos en el que recostarse y disfrutar sufriendo a través de su música. Disintegration es el mejor ejemplo de esa vertiente. Es un disco que te mata, es un disco que te pone a sus pies, es un disco que te hace rendirte a su dolorosa, tortuosa y oscura belleza. Sin duda, es el mejor.

Sin embargo, a veces no te quedas con el mejor, aunque sepas que lo es. Los amores muchas veces son así, muchas veces te quedas con el menos perfecto y no sabes muy bien el por qué. No te sientes demasiado capacitado para explicarlo, sólo sabes que es así. Wish es la continuación del Disintegration, que es la obra maestra de los The Cure, desde mi punto de vista personal. Siempre es difícil superar tu mejor obra y no creo que lo consiguieran, pero se quedaron muy cerca de igualarla. Supongo que esto que escribo suena bastante contradictorio, ni yo mismo lo acabo de entender demasiado bien. Tampoco sé si seré capaz de explicar esas extrañas sensaciones, pero lo intentaré.

Frente a esa magistral y monolítica oscuridad decadente de Disintegration, Wish abre las ventanas a la una inusual bipolaridad, por llamarlo de alguna manera. Sigue habiendo esa obsesiva oscuridad de su predecesor, esa sicodelia retorcida de dormitorio, pero aumenta su radio de acción añadiendo color, plasticidad y luminosidad a la paleta. Incluso alegría y optimismo. Te hunde y te eleva entre canciones, te sacude cambiando y mutando en sus estados de ánimo, sin pararse en uno sólo durante su camino. Tienen más cabida los claroscuros, los contrastes, la luz y la noche, consiguiendo equilibrarlos en su balanceo aparentemente alocado entre estados de ánimo. Y demostrando que en esa lucha entre el blanco y el negro, entre la luz y la oscuridad, The Cure también saben hacer las cosas bien, también te saben transmitir alegría y felicidad con su música en su caleidoscópica vertiente más cercana al pop luminoso. Aunque me siga pareciendo que en su lado más sombrío es donde mejor se desenvuelven y son más memorables.

La alineación que firmaba esta entrada en los 90, estaba formado en esos momentos por Robert Smith, genio, figura y líder indiscutible, que además se ocupaba de las voces, guitarra, bajo y teclados, Simon Gallup, bajo y teclados, Porl Thompson en la guitarra, Boris Williams, batería y percusiones y Perry Bamonte, guitarra, bajo y teclados. Como curiosidad anecdótica, citar que en la portada eliminan por primera vez ese The en su nombre, para aparecer simplemente como Cure. Una portada que me parece bastante horrible, aunque nunca han sido grupo de portadas deslumbrantes, por lo menos para mi gusto personal. También decir que, a pesar de la controversia que creó entre sus fans, por ese tono más luminoso que ya he comentado, alcanzó el número uno en el Reino Unido y el segundo puesto en yankilandia. No está nada mal.

Como ya dije que no había miedo a estas alturas, comenzamos a desgranar el disco con la magnífica Open, sumergiéndonos en su lado sombrío de manera arrastrada e hipnótica, llevados de guitarras enrevesadas que se entrecruzan para cubrir todo el horizonte. La inconfundible voz de Smith nos lleva de la mano con ese estilo alucinado y dolido, cantando sobre las capas saturadas de sonido, de manera dulce o contundente, sonando a clásico desde sus primeros acordes.

The CureOpen

Saltamos a High y abrimos las ventanas, nos vamos al lado iluminado de la luna, a esa faceta más luminosa del disco, no por ello menos interesante ni menos clásica del grupo. Un tema cristalino, vital y que nos da sensación de alegría y optimismo. Romanticismo de aires celestiales y en clave pop, que ha sonado mil veces y que es difícil que consiga aburrirnos o no hacernos sonreír por dentro. Uno de los singles más conocidos del grupo.

The CureHigh

Apart es quizás mi canción favorita de los The Cure y por ella, casi ya me merece la pena todo el disco. Quizás, aunque no lo juraría. Un tema que consigue traspasarme la piel, despertar multitud de sensaciones con su sencilla y sofisticada tristeza, que me resulta de una belleza espeluznante cada vez que la escucho. Esa oscuridad melancólica y decadente que tanto me gusta del grupo, tiene aquí uno de sus mejores reflejos. El lado oscuro de la luna siempre me invita a recostarme y dejarme abrazar por sus acogedoras y melancólicas sensaciones, a reconfortarme escuchando como todo se hunde y sentir placer en ello, desde los primeros acordes, desde esa guitarra y esos teclados etéreos y difuminados con los que se inicia y continuar navegando en su doloroso y placentero camino. Para mi, sin duda, un tema magistral, bello, atemporal y una interpretación tanto instrumental como vocal, al alcance de muy pocos. Ojalá todas nuestras penas fueran tan bellas y parecieran tan hermosas al escucharlas. La he tarareado miles de veces y aún tarareándola me parece conmovedora.

The CureApart

Después de tocar el cielo, por lo menos para mi gusto, el disco no baja, sino que se mantiene alto con otro gran tema. Una auténtica demostración de poderoso y enérgico rock de tintes góticos nos espera en From the Edge of the Deep Green Sea, con un riff de guitarra de los que se quedan pegados en la memoria y no te abandonan, lleno de desasosiego y barroquismo, afilado y dolido, acompañado de otra magistral interpretación vocal de Robert Smith, llena de sentimiento, cuya voz es capaz de transmitirnos esa sensación de melancolía decadente y romántica como muy pocos. De las que escucharía una y otra vez en un bucle infinito, abandonándome al lado oscuro. Enorme. Un comienzo de disco que no calificaría con menos de apabullante.

The Cure – From the Edge of the Deep Green Sea

Hágase la luz con Wendy Time y relajemos tensiones, pongámonos juguetones y retocemos un poco, que brilla el sol y la noche con sus sombras aún tardará en volver. Un tema de instrumentación y guitarras distorsionadas pero luminosas y un Smith sonando casi optimista nos invita a coger aire en clave más popera. Buenos acompañamientos vocales y un certero estribillo que le dan colorido para un tema liviano y de facil digestión.

Doing the Unstuck es una pequeña maravilla donde se conjugan esa sutil faceta melancólica y dolida con el brillo y la alegría llena de color y energía. Un bonito y optimista tema interpretado de manera vibrante desde su barroca instrumentación repleta de colorido y un vocalista destilando clase, vida y luminosidad. Un pequeño gran tema en el lado luminoso de la luna.

The CureDoing the Unstuck

Qué decir de Friday I’m in Love que no suene a redundante. Mil veces la habremos oído y mil veces habremos pensado que es una canción de pop casi perfecta. Ese lado luminoso elevado a la máxima potencia, como pocas veces en su discografía. Brillante, pegadiza, emotiva, para todos los públicos, te eleva el espíritu con su buen rollo.

The CureFriday I’m in Love

Y llega otra vez la noche y la oscuridad, los corazones rotos, el desasosiego, la desesperanza y el desamor con otra de mis favoritas, la teatral y algo melodramática Trust, de la que ya os he hablado en una de mis Canciones de Pachi. Otra de esas para saborear con lentitud, con esa melodía de piano y teclados que me parece irresistible, dulce y melancólica, íntima y sobrecogedora, conjugando con sutil maestría la instrumentación y la interpretación vocal, de una manera que siempre me conmueve. Un tema de sencilla sofisticación, un canto lleno de romántico lirismo.

The CureTrust

Continuamos en el lado oscuro de la luna con A Letter to Elise, otro de sus clásicos y ya llevamos unos cuantos. Quizás una hermana pequeña de Pictures of You del anterior Disintegration, pero no por ello menos bella. Quizás la hemos escuchado tantas veces que le hemos perdido algo de cariño, pero cuando empieza a sonar nos enamoramos otra vez, sobre todo de ese apasionante solo de guitarra en medio de la canción, de los que me paralizan, que me gustaría que durarse más, que durase toda una vida, que nos hace caer de nuevo de rodillas a sus pies, sin condiciones. Otra demostración del dominio de la melancolía y el dolor de los corazones rotos por parte del grupo.

The CureA Letter to Elise

Con las ráfagas de unas guitarras alocadas y una batería desbocada nos recibe Cut, otro tema impresionante, lleno de energía, con un ritmo vertiginoso y deslumbrante, sobre todo en esas guitarras abrasivas, reptantes y distorsionadas. El rock gótico debe ser algo muy parecido a esta oscura demostración de poderío. Robert Smith se exprime al máximo llevado del paroxismo instrumental que lo arrolla todo a su paso. Brutal.

The CureCut

El penúltimo tema es una bonita balada titulada To Wish Impossible Things, donde los The Cure son acompañados a la viola por Kate Wilkinson, dándole un tono triste y el color de las hojas en el otoño, melancólica, dulce, suave y entrañable.

El cierre a este espectacular Wish lo pone de manera poderosa, arrastrada y contundente End, un corte rocoso, abrasivo, alucinado y alucinógeno. Su oscura y densa instrumentación se combina con las voces dobladas de Smith para darle una textura de tela de araña, con tonos de sicodelia barroca y distorsionada. El disco se cierra con luna nueva, escondida en la oscuridad nocturna.

Y hasta aquí hemos llegado. Mi trabajo me ha costado y me conformaré con que alguien descubra este espectacular disco o consiga que vuelva a escucharlo una vez más. La oscuridad, el desamor, la dulzura, el barroquismo, el romanticismo, los corazones rotos, lo gótico, lo siniestro, la luz, el color, la energía, la alegría, el optimismo, todas las facetas que nos puede regalar The Cure a lo largo de su historia, tienen su pequeño lugar aquí, en Wish. La cara oscura y la luminosa se entrecruzan en el camino de estas doce canciones y nadie sale triunfante más que el que tiene la suerte de escucharlo. No sé si será el mejor, pero sin duda, uno de sus mejores discos. Con esta sincera recomendación os dejo hasta la próxima, que espero que no tarde tanto ni sea tan dura su gestación.

Nos vemos.

4 pensamientos en “The Cure – Wish

  1. Jelou.
    A mi me conquistó “A Forest” corria el año 86, y desde entonces han formado parte de mi vida. Los vi en directo en Valencia y se tirarón 3h y media apoteosicas, y si, tienes razón, R.S. es un mundo aparte. Saludos.
    Ah, y el single que sonó en todas las discotecas por raro que parezca hoy en dia, fue “The Blood”.

  2. Bienvenido, Anónimo y gracias por comentar…

    Bufff!!!, que decir de A Forest, otra de mis predilectas, sin duda. Alguna vez he dicho que me encantan los bajos muy marcados más que a un niño las piruletas? Pues eso.

    Yo también tengo la suerte de no morir sin haberlos visto en directo. En el 2004 tocaron el el Monte do Gozo de Santiago de Compostela, cabezas de cartel y compartiendo tablas con Starsailor, Muse y el cansino de Lou Reed, que entró a última hora en lugar de Bowie. Y perdimos mucho en el cambio. Una tarde noche mítica, pero que acabó de manera agridulce para mi. No llegué a ver acabar el concierto de los The Cure por causas ajenas a mi voluntad. Mi pareja en esos momentos, no aguanto el fuerte ritmo etílico y sicotrópico que llevábamos toda la colegada que allí nos fuimos y a mitad de concierto la tuve que sacar del recinto con una digamos fuerte indisposición, ja,ja,ja,ja… No se me olvidará como sonaba Boys D’ont Cry mientras subía las laderas del monte hasta el aparcamiento. No lloraba, pero no por falta de ganas. Desde el solitario aparcamiento escuché lo que el viento me dejó del resto del concierto. No fueron tres horas, pero no le anduvo lejos.

    Y sí, si el señor Smith no existiera sería urgente inventarlo. No tenía ni idea de que The Blood hubiera tenido ese éxito, ni me lo hubiera imaginado. Sí que suena raro, porque el tema no es de los pegadizos, que digamos.

    Y por cierto, si no es mucho preguntar, cuál sería tu disco de The Cure, ya puestos?

    Nos vemos.

  3. Hola de nuevo Pachi,

    Le he pegado una buena lectura a la crítica de este “Wish” y en cuanto llegue a casa lo primero que haré será escucharlo. Te lo has currado un montón, un analisis super completo, prácticamente me has convencido de que es su mejor disco jeje.

    Lo mio con The Cure es bastante peculiar pues es un grupo que siempre me ha gustado mucho y que sin embargo nunca me he puesto en serio con ellos. Un día me daba por oir un disco, otro día otro, pero nunca prestando la atención suficiente. Es como que iba dando prioridad a otros grupos y a The Cure los dejaba para el final…. pero es que ese final nunca llegaba. Y tengo todos sus discos del primero al último!! No se, supongo que por dejadez, lo típico de “tengo toda su discografía, cualquier dia me pongo con ella y como se que me va a gustar….”. A lo mejor las ganas de querer descubrir grupos nuevos es lo que me ha llevado a esto jeje. Pero creo que ya va siendo hora de oirlos de verdad. Eso si, te digo que de todos sus discos el que más me alucinó fue “Disintegration”, desprendía oscuridad por todos lados…. era una pasada.

    Voy a darle unas cuantas escuchas a este disco y al resto con mas calma y así dejarte un comentario un poco mas en condiciones. Esto viene a ser como un anticipo. De todos modos acepto sugerencias sobre si es mejor empezar por alguno en concreto en lugar de “Wish”…..

    Un saludo

  4. Qué tal, Rubén. Me alegro de verte de nuevo por aquí… y más me alegra haber conseguido que vuelvas a visitar el Wish…

    Ja,ja,ja,ja, sí que me pegué una buena currada ahora que vuelvo a ver la reseña. Eran buenos tiempos para la lírica.

    También llegué tarde a The Cure. Casi en la treintena. Esos temas que salían en las radios estaban bien pero no te indican la profundidad a la que llega su música. Sumergirse a fondo en ella fue toda una experiencia para mi. Y ya me acompañarán para siempre, eso seguro.

    Buffff, eso de recomendar por dónde empezar es la hostia de complicado. En la reseña te dejo algunas pistas. Casi es más fácil ver los que me gustan menos, jajajajajaja… Sin duda mis favoritos son Wish y Disintegration, pero luego hay varios discos que merecen mucho la pena. No en vano hablamos de un grupo de un nivel estratosférico, a la altura de los más grandes de la historia. Por lo menos, para mi gusto, claro. Como ya te decía, pistas tienes al principio del artículo.

    Nos vemos.

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