Canciones de Pachi [XXIX]

canciones-de-pachi29Holaquétal, estimados al otro lado. Hoy toca entrada de una de mis canciones con historia, de esas que, además de su valor musical mayor o menor, me traen recuerdos del ayer, alguna anécdota o historieta que añadirle, como el aroma de Heno de Pravia aquel. Aroma que nunca me ha gustado una mierda, la verdad. No es el caso de este añejo recuerdo.

La verdad es que la tenía guardada en la recámara para endosarla con la caída de este glorioso 2013, pero por unas cosas u otras, en esa recámara se quedó la bala. No hubo tiempo material en esas tradicionales y familiares fechas para pegarme todo el curro que necesitaba la entrada. Así que os la enchufo ahora, digamos que en plan resaca post-vacacional, que tampoco es plan dejar pasar una de las pocas ideas que me quedan para ir llenando esta sección de mis canciones especiales.

La canción de mis amores está incluida en un gran disco en directo del que ya os he hablado por aquí en el blog. El magnífico Made in Japan de los Deep Purple, seguramente mi disco en directo favorito de todos los tiempos, aunque no sea uno de mis formatos predilectos el de los discos en vivo.

La historia es que, aunque ahora esté de moda celebrar el final de año en fiestas privadas o públicas pasando por caja y con barra libre, no siempre fue así. Es más, con los tiempos que corren, con la mayoría ajustados de pasta, me da que es una moda con fecha de caducidad. Un comentario de un buen colega me dio que pensar al respecto. Me contaba él que, entrando en una de esas fiestas más o menos a las tres de la madrugada, después de estar con la familia y pagando 30 pavos por la entrada, no le compensaba. Poniendo los cacharros o cubatas a 5 pavos y parando en la fiesta tres o cuatro horas, tendría que tomarse más de seis cacharros para que le saliera rentable el tema y no está el hígado ya para esos excesos. Y si a eso le añadía que la novia apenas bebe y paga entrada igual, el chiste de la barra libre le salía muy caro. Visto así, no le falta razón. En mi caso, como pinchaba, no pagué entrada y aún así, sí que me resulta rentable, porque pasé de los seis cubatas en toda la noche. Claro que yo empecé la carrera a la una y media de la madrugada y le añadí algunas tónicas y aguas para desintoxicarme al final. Pero mi caso no creo que sea lo normal.

Como decía antes, esta costumbre iniciada por los ingeniosos hosteleros en épocas de bonanza, no siempre fue así. Hace ya muchos años, en otros tiempos, nunca había pisado una fiesta privada, ni tenía conocimiento de que existieran, ni pagado una peseta por entrar en un local en fin de año. Como mucho, algún pequeño guateque en casa de amigos o conocidos de calentamiento antes de lanzarse a la calle a arrasar con la juerga y asustar mujeres con la colegada.

En mi caso concreto, tenía por costumbre, después de cenar, brindar y comer las uvas en casa de mi madre, llevarme algunas botellas de lo que fuera y pasar a recoger a mi novia en aquella época por su casa. Allí saludaba a los padres, volvía a brindar y en su compañía de sus hermanos, los míos y algunos acoplados, nos bajábamos a casa de una tía de mi chica, con todo el material alcohólico y sicotrópico que pudiéramos conseguir por el camino. Esta tía y su pareja eran bastante singulares, digamos muy liberales, muy de izquierdas y algo hippies. O mucho. Esa noche siempre había guateque en la bonita casa antigua que tenían. Una casa de esas con techos muy altos, con adornos de yeso, con el suelo de madera y ventanales altos. Me encantaba esa casa. Siempre había un mogollón de peña. Siempre había un ambiente de puta madre. Edades variopintas. Buena gente, buen rollo y buena música.

Los anfitriones tenían una muy buena colección de vinilos. Había donde escoger, tirando a clásicos, claro. Resultaba curioso ver como se iba haciendo una selección natural. En una punta de la casa casi todo el personal femenino, pinchando vinilos de Vinicius de Morais, Violeta Parra, Pablo Milanés, Chavela Vargas o Silvio Rodríguez, por poner algunos ejemplos. O cantando canciones de cantautores catalanes como Serrat y otros que ahora no recuerdo. Desafine etílico también había.

En la otra punta predominaba el sector masculino, aunque también se mezclaran los géneros. No era nada establecido. Allí sonaba la anarquía más absoluta y todos queríamos pinchar algo en especial. Nunca faltaba algo de Triana, Leño, Rosendo o Barricada, siempre Barricada. Los Stones siempre, los favoritos de la anfitriona. Pero te podía salir The Clash, Ramones, Billy Idol, mis odiados Beatles, favoritos del anfitrión, Zappa, Joplin, Marley, MinkWilly DeVille, Rod Steward en sus buenos tiempos, Elvis, Santana, la Creedence, Loquillo, Alaska, Siniestro o Golpes Bajos, grupos antiguos que ni siquiera conocía, los Zeppelin y tantos y tantos otros. Sin el mínimo control o coherencia desfilaban grupos cada uno de su madre y de su padre.

Con los años, se convirtió en casi una tradición pasarnos por allí. Con los años me acabé haciendo costumbre el tema que pinchaba, el tema que siempre escogía. Podía conseguir pinchar alguno más, pero había uno que siempre sonaba. Mi elección como primera canción del año. No me iba para la calle sin haber escuchado el Highway Star de Deep Purple. Concretamente la versión que aparece en el Made in Japan.

Y debo decir que era un rotundo éxito entre el personal. Empezaba a sonar y aquello se incendiaba que daba gusto. El alcohol en sangre prendía y era agitado mientras el tema sonaba a todo trapo por los altavoces. Se sacudían melenas y cabezas al ritmo, se botaba, te desgañitabas con el estribillo y lo dabas todo en una especie de mini locura colectiva. No me puedo imaginar mejor forma de empezar el año, ni de rentabilizar todo el combustible que llevabas en el cuerpo. Personalmente, esa canción me daba un subidón acorde con lo que se pudiera esperar para una noche tan especial. La vivía con intensidad, como si fuera la última vez que la fuera a escuchar, como si estuviera en Japon al pie del escenario, rodeado de impávidos japoneses. La canción siempre ha sido de mis favoritas pero esa noche era imbatible. La hostia puta.

Luego, cuando empezaba a decaer un poco la fiesta, era el momento de desparramarse por la ciudad, de irnos a la calle de los vinos que siempre estaba abarrotada de peña, de irnos a los mismos garitos de siempre, pero que esa noche parecían completamente distintos. Ir a garitos distintos de los de siempre y sentirnos como en casa. A pagar tus consumiciones al precio de siempre, a ir de local en local como picaflores hasta que el cuerpo aguantara. Y no volver a casa sin antes reponer fuerzas a las nueve o diez de la mañana con un buen chocolate con churros en el Capri de la Alameda. Otra tradición perdida. No lo he vuelto a probar como aquel.

Todo era distinto. Me gustaba más que lo de ahora. A pesar de que quizás me fuera igual de poco rentable. Tenía bastante más encanto desde mi punto de vista, claro. Pero ya se sabe que nada es infinito y la vida da muchas vueltas. A veces muchas más de las que quieres o te gustaría. Eso sí, Highway Star sigue ahí, igual que siempre. Imbatible en mis recuerdos de aquellos maravillosos fines de año. Incendiaria, intensa, furiosa, rápida, potente, contundente, magistral. Con ella os dejo hasta la próxima historieta.

Deep PurpleHighway Star
Made in Japan, 1972

Alright, hold tight,
I’m a highway star

……………………………………………………………….

Nobody gonna take my car,
I’m gonna race it to the ground.
Nobody gonna beat my car,
it’s gonna break the speed of sound.

Oooh, it’s a killing machine,
it’s got everything.
Like a driving power, big fat tyres
and everything

I love it and I need it, I bleed it,
yeah, it’s a wild hurricane.
Alright, hold tight,
I’m a highway star.

Nobody gonna take my girl,
I’m gonna keep her to the end.
Nobody gonna have my girl,
She stays close on every bend.

Oooh, she’s a killing machine,
she’s got everything,
like a moving mouth, body control
and everything.

I love her, I need her, I seed her.
Yeah, she turns me on.
Alright, hold on tight,
I’m a highway star.

Nobody gonna take my head,
I got speed inside my brain.
Nobody gonna steal my head,
now that I’m on the road again.

Oooh, I’m in heaven again,
I’ve got everything.
Like a moving ground an open road
and everything.

I love it and I need it, I seed it.
Eight cylinders all mine.
Alright, hold on tight,
I’m a highway star

Nobody gonna take my car,
I’m gonna race it to the ground.
Nobody gonna beat my car,
it’s gonna break the speed of sound.

Oooh it’s a killing machine,
it’s got everything.
Like a driving power, big fat tyres
and everything.

I love it and I need it, I bleed it.
Yeah, it’s a wild hurricane.
Alright, hold on tight.
I’m a highway star,
I’m a highway star,
I’m a highway star.

……………………………………………………………….

Nadie va a llevar mi coche, 
voy a hacerlo correr por la pista. 
Nadie va a ganarle a mi coche, 
va a romper la barrera del sonido.

Oh, es una maquina de matar,
lo tiene todo. 
Potencia de conducción,
grandes neumáticos gordos
y de todo.

Lo adoro, lo necesito, me desangro, 
sí, es un huracán salvaje .
Bien, agárrate fuerte, 
soy una estrella de la carretera.

Nadie va a coger a mi chica, 
voy a conservarla hasta el final. 
Nadie tendrá a mi chica, 
ella está a mi lado en cada curva.

Oh, ella es una maquina de matar, 
ella lo tiene todo, 
una boca en movimiento, control corporal
y de todo.

La quiero, la necesito, la siembro, 
sí, ella me excita. 
Bien, agárrate fuerte, 
soy una estrella de la carretera.

Nadie me va a desbancar, 
tengo velocidad en el cerebro. 
Nadie va a quitarme la cabeza 
ahora que estoy en la carretera de nuevo.

Oh, estoy en el cielo otra vez, 
lo tengo todo. 
Como un suelo en movimiento, una carretera abierta
y de todo.

La quiero, la necesito, la siembro,
Ocho cilindros todos míos.

Bien, agárrate fuerte, 
soy una estrella de la carretera.

Nadie va a coger a mi coche, 
voy a hacerlo correr por la pista. 
Nadie va a ganarle a mi coche, 
va a romper la barrera del sonido.

Oh, es una maquina de matar, 
lo tiene todo. 
Potencia de conducción,
grandes neumáticos gordos
y de todo.

Lo adoro, lo necesito, lo sangro, 
es un huracán salvaje. 
Bien, agárrate fuerte.
Soy una estrella de la carretera, 
soy una estrella de la carretera, 
soy una estrella de la carretera.*

……………………………………………………………….

* Traducida por el iletrado de siempre. Vaya tela la letra. Ahora viene bien aquello de que, a veces, es mejor no saber de qué va la letra de algunas canciones. De muchas. A no ser que ésta tenga un significado subliminal que yo no le he pillado, que también podría ser. De todas maneras no deja de ser un temazo en toda regla.

Nos vemos.

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